El Banco de Huesos y Tejidos del Hospital Universitario Fundación Alcorcón celebra su 25 aniversario, destacándose como un recurso esencial en la sanidad pública madrileña. Desde su inicio en 1999, ha registrado más de 2.400 donantes, la mayoría de ellos vivos, y ha proporcionado más de 11.000 injertos a más de 6.500 pacientes en toda España.
Este banco es único en su capacidad de desplazarse a diferentes centros hospitalarios, con un equipo móvil de extracción compuesto por cirujanos ortopédicos y personal de enfermería, lo que le permite realizar procedimientos de donación en el lugar donde se encuentre el donante. Además, su actividad no solo se limita a la Comunidad de Madrid, sino que también atiende a las provincias colindantes
Los tejidos y huesos donados son fundamentales para diversas cirugías, particularmente en el ámbito de la traumatología, así como en especialidades como urología, oftalmología y cirugía maxilofacial.
En este contexto los responsables directos del Banco: Javier Martinez Martín, jefe del área de Traumatología y Rehabilitación; Homero Valencia García y Homid Fahandezh-Saddi, responsables técnicos del Banco y Jose Antonio Vaquero Mateo, coordinador administrativo, detallan a Gaceta Médica lo alcanzado en este tiempo y el impacto que tiene este Banco.
Beneficiar a los pacientes
Los especialistas han querido resaltar la importancia y el impacto de establecer «una actividad y un servicio que, al principio en Madrid, resultaba muy necesario y escaso, en un área poco conocida tanto para la población como para los propios profesionales de la salud». Según explican celebrar 25 años de existencia ha requerido una dedicación personal e institucional considerable, así como un gran esfuerzo en concienciación, enfrentando retos y necesidades complejas.
«Una de las principales reflexiones tras este cuarto de siglo es la labor llevada a cabo por el banco, que ha prestado servicios a cerca de 80 centros sanitarios en todo el país, colaborando con más de 350 cirujanos». Y, por supuesto, lo más significativo es que más de 6.000 pacientes se han beneficiado de esta actividad.
A lo largo de los años, el Banco ha experimentado una evolución positiva muy significativa. «En nuestro primer año de funcionamiento, registramos cuatro donantes fallecidos y 51 donantes vivos y, a lo largo de estos 25 años, aunque los números han fluctuado, siempre han mostrado una tendencia al alza», aseguran los expertos. En 2024, alcanzaron un total de 20 donantes fallecidos y 142 donantes vivos, lo que refleja un progreso considerable. «En particular, cabe destacar los registros de 25 donantes fallecidos en 2017 y 205 donantes vivos en 2019 y, en total, durante estos años, hemos acumulado 391 donantes fallecidos y 2.026 donantes vivos«, subrayan.
Para toda España
El Hospital de Alcorcón se distingue como el único en España que cuenta con un equipo móvil de extracción, lo que le proporciona varias ventajas en comparación con otros bancos de tejidos.
La principal ventaja es la capacidad de acceder a centros que no disponen de un equipo extractor ni de un banco de tejidos propio, pero que pueden ofrecer donantes. «Este equipo móvil, al estar integrado en el Banco de Huesos, cuenta con la infraestructura necesaria para trasladar el tejido obtenido a un establecimiento de tejidos, donde se almacena, estudia y se pone a disposición de otros centros sanitarios”, explican los responsables de este Banco. Este modelo de colaboración es crucial, ya que permite maximizar el uso de los tejidos donados, evitando su desperdicio. Tal y como destacan, “la donación de tejidos es un acto altruista tanto del donante como de su familia, y representa la base fundamental de la actividad del banco». Gracias a este enfoque, se garantiza que los recursos donados sean aprovechados al máximo en beneficio de los pacientes que los necesitan.
Los expertos señalan que han enfrentado dos desafíos significativos en la coordinación entre el Banco de Huesos de Alcorcón y los más de 80 centros hospitalarios que atendemos desde el comienzo.
De acuerdo con los expertos, «el primero, a nivel general, fue normalizar que los centros implantadores estuviesen debidamente acreditados, ya que el primer Real Decreto que nos reguló data del año 1996, y había transcurrido poco tiempo, y se puede decir que tanto los bancos como los centros implantadores éramos novatos en este Real Decreto».
Por otro lado, el segundo desafío fue más específico y se presentó cuando se necesitaba un aloinjerto muy particular para una niña de un hospital en Madrid que debía someterse a una cirugía tumoral. «Este aloinjerto no estaba disponible en ningún banco de huesos nacional, pero, a través de una colaboración estrecha con el cirujano, logramos localizarlo en un banco de tejidos de Estados Unidos», explican. «Como Banco de Tejidos autorizado, gestionamos todos los trámites necesarios con la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) para importar el tejido a la Unión Europea y entregarlo directamente al hospital que realizaría el implante». Esta experiencia subraya, una vez más, la importancia de la colaboración y la coordinación efectiva en situaciones críticas.
Influencia de los avances científicos
La tecnología representa un avance positivo en los campos científico y sanitario, aunque también presenta el desafío de su coste y disponibilidad. «En la actualidad, los tejidos pueden ser procesados y conservados de manera más eficiente, lo que incrementa las posibilidades de éxito en su uso», detallan los especialistas, añadiendo que «este progreso tecnológico no solo mejora la calidad de los injertos y tejidos disponibles, sino que también permite una mejor gestión de los recursos, optimizando así los resultados en los tratamientos médicos».
El desarrollo de técnicas avanzadas para el procesamiento y conservación de tejidos es fundamental para garantizar que se mantengan sus propiedades durante más tiempo, lo que se traduce en un mayor éxito en las intervenciones quirúrgicas. Estos avances son esenciales para maximizar el impacto de las donaciones de tejidos en la salud de los pacientes.
«El futuro del Banco de Huesos y Tejidos se presenta lleno de innovaciones y mejoras significativas», subrayan. Con el avance de la ingeniería tisular y la impresión 3D, que ya están disponibles en muchos centros nacionales, será posible desarrollar tejidos a medida para cada paciente. «Esto permitirá una mayor personalización en los tratamientos, aumentando las garantías de integración de los tejidos en el receptor y reduciendo el riesgo de rechazo», aclaran los expertos.
Sin embargo, no solo los avances científicos han impactado en el funcionamiento de este Banco, el factor humano es indispensable. Aunque cada servicio involucrado en el proceso es parte integral del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y está enfocado en la atención a los pacientes del centro, la actividad del Banco de Huesos y Tejidos se gestiona con una coordinación y seguimiento exhaustivos. «Un equipo especializado se encarga de todos los trámites, estudios, análisis y resultados necesarios para asegurar que el valioso acto de donación se traduzca en resultados óptimos y eficientes, beneficiando a todos los pacientes que requieren los servicios del Banco», destacan.
«Este esfuerzo involucra directamente a más de 40 profesionales de diversos servicios, incluidos laboratorio, quirófano, diagnóstico por imagen y coordinación de trasplantes», detallan los expertos. El personal abarca diferentes categorías, como médicos, enfermeros, auxiliares, técnicos, administrativos y celadores. «Todos ellos logran compaginar sus actividades diarias con las exigencias del Banco de Huesos y Tejidos, gracias a su profesionalismo, compromiso y generosidad».
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