Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, que se celebra cada 4 de febrero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado un análisis global que revela que hasta el 37% de los casos de cáncer nuevos podrían evitarse mediante la prevención de factores de riesgo conocidos. De acuerdo con el análisis, esto representa aproximadamente 7,1 millones de casos en 2022 vinculados a causas prevenibles, lo que subraya el enorme potencial de la prevención para reducir la carga global de esta enfermedad.
El estudio, realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), y publicado en la revista Nature Medicine, analizó la contribución de 30 factores de riesgo prevenibles en 185 países y 36 tipos de cáncer. Entre estos factores se incluyen exposiciones conductuales (como el consumo de tabaco y alcohol), metabólicas (exceso de peso), ambientales (contaminación del aire y radiación ultravioleta), así como, por primera vez en un análisis global de este alcance, nueve infecciones con evidencia causal demostrada en el desarrollo del cáncer.
La solidez metodológica del trabajo ha sido destacada por expertos independientes. Alejandro Pérez-Fidalgo, médico del servicio de Oncología y Hematología del Instituto de Investigación Sanitaria Clínico Valencia (INCLIVA), Hospital Clínico Universitario de Valencia, señaló en declaraciones a Science Media Centre, que «el estudio es relevante y sus conclusiones tienen importancia, ya que se ha analizado una cantidad ingente de datos cruzando diferentes bases». Según explicó, los autores analizan «por un lado, a partir de la base de datos GLOBOCAN, la incidencia de los nuevos diagnósticos de diferentes tipos de cáncer por país, edad y sexo; y, por otro lado, varias bases de datos de prevalencia de factores de riesgo conocidos de cáncer, entre ellas, de la OMS, IARC y UNICEF».
Este enfoque permite estimar qué proporción de cánceres podría evitarse en función de la exposición previa a factores de riesgo, aunque con limitaciones. «El trabajo tiene una debilidad, y es que no establece un estudio causa-efecto, sino que con los factores ya conocidos establece una correlación entre la prevalencia de cáncer y la proporción de factores de riesgo 10 años antes en esa población», reconoció Pérez-Fidalgo. No obstante, añadió que «dado el gran número de tumores incluidos —18,7 millones, de los cuales 7 millones son atribuibles a cánceres prevenibles— y la potencia de las bases de datos utilizadas, las conclusiones pueden considerarse suficientemente sólidas».
Tabaco, infecciones y alcohol: los principales responsables
Los resultados confirman que el tabaco sigue siendo la causa prevenible más importante de cáncer en el mundo, responsable del 15% de todos los casos nuevos, lo que equivale a millones de diagnósticos evitables cada año. A continuación se sitúan las infecciones oncogénicas, que explican el 10% de los casos, y el consumo de alcohol, con un 3%. En conjunto, estos tres factores concentran la mayor parte de la carga prevenible de la enfermedad.
Para Pérez-Fidalgo, una de las principales aportaciones del estudio es precisamente la cuantificación de este impacto. «El estudio subraya la importancia que tienen los factores de riesgo prevenibles como el tabaco, las infecciones y otros en la aparición de cáncer en la población. Lo que destacaría de este trabajo es que lo cuantifica en cifras y que estas son realmente contundentes». En este sentido, destacó que «adjudica nada menos que un 23,1% de todos los cánceres del hombre en 2022» al tabaco, lo que pone de relieve el potencial de las políticas de control del tabaquismo.
Entre los cánceres con mayor proporción de casos atribuibles a causas evitables destacan el cáncer de pulmón, el cáncer gástrico y el cáncer de cuello uterino, que en conjunto representan casi la mitad de los cánceres prevenibles a nivel mundial. El cáncer de pulmón está estrechamente vinculado al tabaquismo activo y pasivo, así como a la exposición prolongada a contaminantes atmosféricos como las partículas finas (PM2,5). En el caso del cáncer de estómago, la infección crónica por Helicobacter pylori continúa siendo el principal factor de riesgo, especialmente en regiones con menor acceso a diagnóstico y tratamiento. Por su parte, más del 95% de los casos de cáncer de cuello uterino están relacionados con la infección persistente por virus del papiloma humano (VPH), una causa en gran medida prevenible mediante vacunación y programas de cribado.
«Datos igualmente relevantes en el caso de las mujeres, en las cuales las infecciones son el principal factor causante de cáncer, en concreto, el virus del papiloma (por el cáncer de cérvix) y el Helicobacter pylorii por el cáncer gástrico», subrayó Pérez-Fidalgo. Según indicó, «el 11,5% de los casos podrían ser debido a la exposición a estos agentes», lo que refuerza la importancia de las estrategias de vacunación y control de infecciones, con impacto variable según la región geográfica.
Además del VPH y H. pylori, el análisis incluye otras infecciones con un papel bien establecido en la carcinogénesis, como los virus de la hepatitis B y C (asociados al cáncer de hígado), el virus de Epstein-Barr, el virus linfotrópico humano tipo 1 (HTLV-1) y determinados parásitos, cuya prevalencia sigue siendo elevada en algunas regiones del mundo.
“Este es el primer análisis global que muestra con claridad cuánto riesgo de cáncer proviene de causas que podemos prevenir”, señaló Andre Ilbawi, líder del equipo de Control del Cáncer de la OMS y autor del estudio. “Al examinar los patrones entre países y grupos poblacionales, podemos ofrecer información más específica a gobiernos y responsables de políticas públicas para prevenir muchos casos de cáncer antes de que aparezcan”.
Desigualdades por sexo y región
El estudio también pone de manifiesto importantes diferencias por sexo. En los hombres, el 45% de los casos nuevos de cáncer se atribuyen a factores prevenibles, frente al 30% en las mujeres. En ellos, el tabaco es el principal determinante, responsable del 23% de los casos, seguido de las infecciones (9%) y el alcohol (4%). En las mujeres, en cambio, las infecciones constituyen la principal causa prevenible (11%), por delante del tabaco (6%) y del índice de masa corporal elevado (3%), reflejando el creciente impacto del sobrepeso y la obesidad en la incidencia de cáncer.
Marina Pollán, epidemióloga del cáncer y directora general del Instituto de Salud Carlos III, consideró, también en declaraciones a SMC, que «esta estimación se basa en una aproximación pragmática para obtener resultados globales a partir de toda la información disponible». Aunque reconoció que existen «muchas fuentes de incertidumbre», subrayó que «el estudio proporciona información sólida sobre gran parte de los factores de riesgo de cáncer modificables plenamente establecidos para dar una estimación del porcentaje de casos que podríamos evitar si eliminásemos esos factores».
Las diferencias regionales son igualmente marcadas. Entre las mujeres, la proporción de cánceres prevenibles oscila entre el 24% en el norte de África y Asia occidental y el 38% en África subsahariana, donde las infecciones oncogénicas siguen teniendo un peso especialmente elevado. En los hombres, la mayor carga se registra en Asia oriental, con un 57% de los casos atribuibles a factores prevenibles, mientras que la más baja se observa en América Latina y el Caribe (28%). Estas variaciones reflejan no solo distintos patrones de exposición a riesgos conductuales, ambientales y ocupacionales, sino también desigualdades en el desarrollo socioeconómico, la implantación de políticas de prevención y la fortaleza de los sistemas sanitarios.
Según Pollán, una de las principales novedades del estudio es que «amplía la lista de factores de riesgo considerados, utiliza información de incidencia (no de mortalidad) de cáncer y proporciona, creo que por primera vez, estimaciones para 185 países además de grandes regiones geográficas, así como la comparación de los principales factores evitables por tipo de tumor».
Prevención: la estrategia más eficaz y coste-efectiva
Los expertos coinciden en que actuar sobre los factores de riesgo prevenibles ofrece una de las oportunidades más poderosas para reducir la carga global del cáncer. La evidencia científica muestra que medidas como el control estricto del tabaco, mediante impuestos, espacios libres de humo y apoyo a la cesación, pueden reducir de forma significativa la incidencia de múltiples tipos de cáncer. Del mismo modo, la regulación del alcohol, la vacunación frente al VPH y la hepatitis B, la mejora de la calidad del aire, la reducción de exposiciones laborales peligrosas y la promoción de estilos de vida saludables, con una alimentación equilibrada y actividad física regular, tienen un impacto directo y medible en la prevención de la enfermedad.
«La principal conclusión de este estudio es el valor de la prevención para reducir de manera eficaz la carga que el cáncer supone para nuestra población», resumió Pollán, quien añadió que la cuantificación del impacto de cada factor «sirve para priorizar los esfuerzos en esta dirección». En el caso de España, señaló que «claramente, en nuestro contexto el tabaco, el alcohol, los agentes infecciosos, la obesidad y el sedentarismo son los principales factores que evitar», sin olvidar aquellos determinantes que requieren intervención pública, como «la polución o las exposiciones ocupacionales».
«La acción coordinada entre sectores, desde salud y educación hasta energía, transporte y trabajo, puede evitar que millones de familias enfrenten la carga de un diagnóstico de cáncer», subrayó por su parte Isabelle Soerjomataram, subdirectora de la Unidad de Vigilancia del Cáncer de la IARC. Además, estas intervenciones no solo reducen la incidencia y mortalidad por cáncer, sino que también disminuyen los costes sanitarios a largo plazo, alivian la presión sobre los sistemas de salud y mejoran de forma global la calidad y esperanza de vida de la población.
En este contexto, el Día Mundial contra el Cáncer se convierte en una oportunidad para recordar que, aunque el cáncer sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo, una parte sustancial de su impacto es evitable. La OMS insta a gobiernos, organizaciones y ciudadanos a transformar la evidencia científica en políticas públicas eficaces y decisiones individuales informadas, con el objetivo de proteger la salud y reducir de manera sostenible la carga del cáncer a nivel global.