La activación de la inmunidad innata posiciona a la neomicina como candidata frente a la influenza B

La neomicina estimula la respuesta inmunitaria y limita la replicación viral en modelos preclínicos, según un estudio publicado en la revista Viruses

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Las infecciones virales respiratorias continúan siendo uno de los grandes desafíos para la salud pública global, con millones de casos graves y cientos de miles de muertes cada año asociadas a la gripe estacional. En este contexto, un nuevo estudio experimental apunta a una vía poco convencional pero prometedora: el uso de un antibiótico clásico, la neomicina, como agente profiláctico capaz de activar la respuesta inmune innata y limitar la replicación del virus de la influenza B.

El trabajo, basado en modelos celulares humanos y en ratones, aporta evidencia de que este aminoglucósido —tradicionalmente empleado como antibacteriano de uso tópico— podría desempeñar un papel relevante en la prevención de infecciones virales respiratorias al inducir un «estado antiviral» en el organismo.

Antibióticos con efecto antiviral indirecto

Aunque los antibióticos se consideran ineficaces frente a virus, investigaciones recientes han empezado a cuestionar esta idea al demostrar que algunos de estos fármacos pueden modular la respuesta inmunitaria del huésped. En lugar de actuar directamente sobre el patógeno, estos compuestos potencian los mecanismos de defensa del organismo.

La neomicina se sitúa ahora en el centro de este enfoque. Según los autores, su administración estimula la expresión de los llamados genes estimulados por interferón (ISG), elementos clave en la defensa antiviral. Estos genes participan en procesos como la degradación del ARN viral, la inhibición de su traducción o el bloqueo de su transporte dentro de la célula.

«El interés de esta estrategia radica en su potencial de amplio espectro», sugieren los investigadores, ya que al actuar sobre el sistema inmune del huésped, la eficacia no dependería de las mutaciones del virus, un problema habitual en patógenos altamente variables como los virus de la gripe.

Activación de citocinas y respuesta inflamatoria

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la capacidad de la neomicina para activar células inmunitarias humanas. En experimentos con células mononucleares de sangre periférica (PBMC), el fármaco indujo la producción de citocinas proinflamatorias clave como IL-1β, TNF-α e IL-6, además de otras moléculas como GM-CSF e IFN-γ.

Este patrón de respuesta es característico de las fases tempranas de la infección viral y sugiere que la neomicina puede «preparar» al sistema inmunitario antes de la exposición al patógeno. Además, también se observó un aumento de IL-10, una citocina antiinflamatoria, lo que apunta a un equilibrio entre activación y control de la respuesta inmune. En conjunto, estos cambios favorecen la polarización de las células T hacia un perfil Th1, asociado con una respuesta eficaz frente a virus intracelulares.

A nivel molecular, la neomicina mostró un perfil de activación muy similar al del poli(I:C), un análogo sintético de ARN viral ampliamente utilizado para estudiar respuestas inmunes. Este compuesto actúa a través del receptor TLR3, un sensor clave del sistema inmunitario innato.

En este sentido, los resultados sugieren que la neomicina podría activar la misma vía de señalización (TLR3–TRIF–IRF3/7), lo que conduce a la inducción de genes antivirales como MxA, OAS1 e IRF7. Este último es especialmente relevante, ya que desempeña un papel crítico en el control de la replicación de virus gripales.

Además, estudios recientes apuntan a que la neomicina puede interactuar con fosfoinosítidos de la membrana celular (PI4P), lo que podría contribuir a su capacidad para inducir inflamación y modular la respuesta inmune.

Modelos animales: reducción de la replicación viral

El estudio evaluó también el efecto de la neomicina en modelos murinos de infección por influenza B. La administración intranasal del fármaco indujo la expresión de genes antivirales tanto en el tracto respiratorio como en órganos sistémicos como el bazo.

En un modelo de infección subletal, la administración profiláctica de neomicina logró reducir significativamente la replicación viral. En concreto, los títulos virales en pulmón descendieron aproximadamente 100 veces (2 log10) en los primeros días tras la infección, mientras que en los cornetes nasales la reducción alcanzó hasta 1.000 veces (3 log10).

Estos datos sugieren que la activación previa del sistema inmune puede limitar de forma eficaz la expansión del virus en las primeras fases de la infección. No obstante, los resultados no fueron uniformes en todos los modelos. En ratones de la cepa CBA, la neomicina mostró un efecto protector moderado, reduciendo la pérdida de peso y la mortalidad. Sin embargo, este beneficio no se observó en ratones BALB/c.

Los investigadores atribuyen estas diferencias a factores genéticos relacionados con la respuesta inmune. En particular, la expresión del gen OAS1 —con funciones antivirales— fue detectada en ratones CBA pero no en BALB/c, lo que podría explicar la mayor susceptibilidad de estos últimos.

Además, el estudio señala que una activación excesiva de la respuesta inmune puede resultar perjudicial. De hecho, cuando la neomicina se administró en contexto terapéutico (tras la infección), se observó un empeoramiento de la enfermedad, posiblemente debido a una exacerbación de la inflamación.

Este hallazgo subraya la importancia del momento de intervención y refuerza la idea de que el uso de inmunomoduladores debe ser cuidadosamente ajustado.

Implicaciones clínicas y futuras líneas de investigación

Los resultados respaldan el potencial de la neomicina como agente profiláctico frente a infecciones virales respiratorias, especialmente en combinación con otras estrategias como antivirales o vacunas.

En un escenario en el que la eficacia vacunal puede verse disminuída por la aparición de nuevas variantes, los inmunomoduladores representan una alternativa atractiva. De hecho, la Organización Mundial de la Salud ya ha señalado el desarrollo de este tipo de terapias como una prioridad en su estrategia global contra la gripe.

Sin embargo, los autores advierten de que estos hallazgos se basan en modelos preclínicos, por lo que será necesario realizar estudios en humanos para evaluar su seguridad y eficacia. Además, el perfil de efectos adversos de la neomicina, especialmente en uso sistémico, podría limitar su aplicación, lo que refuerza el interés en su administración tópica o intranasal.

En conjunto, el estudio abre la puerta a una estrategia innovadora en la lucha contra los virus respiratorios: reutilizar fármacos conocidos para potenciar las defensas del organismo.

La neomicina, un antibiótico con décadas de uso clínico, podría así encontrar una nueva utilidad en la prevención de infecciones virales. Un ejemplo más de cómo la investigación en inmunología y farmacología está redefiniendo las herramientas disponibles frente a amenazas persistentes como la gripe.


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