Avances en leucemia linfoblástica aguda adulta: genética y terapias dirigidas marcan la diferencia

En el marco del LXVII Congreso SEHH y XLI Congreso SETH se han presentado nuevos hallazgos sobre LLA subrayando cómo la caracterización genética y las terapias dirigidas pueden mejorar la supervivencia y optimizar el tratamiento

leucemia

Varios investigadores han presentado nuevos hallazgos sobre la leucemia linfoblástica aguda (LLA) en adultos en el marco del LXVII Congreso SEHH y XLI Congreso SETH, subrayando cómo la caracterización genética y la aplicación de terapias dirigidas pueden mejorar significativamente la supervivencia y optimizar el tratamiento.

La LLA adulta es una enfermedad hematológica poco frecuente pero agresiva, caracterizada por la proliferación descontrolada de linfoblastos B o T en la médula ósea. La heterogeneidad genética de esta enfermedad es enorme, lo que determina tanto la respuesta al tratamiento como el riesgo de recaída y la supervivencia. Por esta razón, la identificación de subtipos genéticos y la adaptación de las terapias constituyen hoy en día uno de los pilares de la medicina personalizada en hematología.

Subtipos genéticos y pronóstico en LLA Philadelphia-negativa

Jordi Ribera Salas (Pethema), analizó los principales subtipos genéticos de LLA B Philadelphia-negativa en adultos tratados con el protocolo LAL19. «La leucemia linfoblástica aguda es una enfermedad altamente heterogénea, y cada alteración genética principal tiene un pronóstico asociado que determina la respuesta al tratamiento y la supervivencia del paciente», explicó Ribera durante su ponencia.

Entre los subtipos analizados, los pacientes con reordenamiento del gen ZNF384 mostraron una respuesta inicial favorable a la inducción, aunque con un aclaramiento más lento de la enfermedad residual, lo que requería ajustes terapéuticos como una segunda inducción. Por su parte, la alta hipertriploidía y la translocación t(1;19) presentaron características de buen pronóstico, aunque con un pequeño riesgo de recaídas que podría estar asociado a mutaciones genéticas adicionales.

Según Ribera, la identificación de estos subtipos de alto riesgo permitió ajustar el tratamiento y doblar la supervivencia en pacientes que históricamente presentaban peores resultados. «El análisis centralizado de muestras de casi 100 hospitales ha sido clave para reconocer patrones genéticos que marcan la diferencia entre un pronóstico favorable y otro más incierto», añadió.

LLA Philadelphia-positiva: ponatinib y trasplante adaptado al riesgo

En la LLA Philadelphia-positiva, Josep María Ribera, director de la Unidad de Trasplante de Células Madre del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol (HUGTP) y jefe del Servicio de Hematología Clínica del Instituto Catalán de Oncología (ICO), presentó los resultados preliminares del protocolo LAL PH-22, que evalúa la introducción temprana de ponatinib, un inhibidor de tirosina quinasa de tercera generación, combinado con un trasplante de médula ósea adaptado al riesgo genético.

«Si los pacientes con leucemia no alcanzan una respuesta molecular completa con imatinib, se introduce ponatinib precozmente y se restringe el trasplante solo a aquellos con alto riesgo genético o mala respuesta molecular», detalló Ribera. Esta estrategia permite reducir significativamente los trasplantes innecesarios, que hasta ahora se realizaban de manera más generalizada, con riesgo de complicaciones y toxicidad.

El análisis preliminar incluyó a 129 pacientes evaluables, con edades de 18 a 80 años, reflejando la aplicabilidad del protocolo incluso en adultos mayores. Los resultados mostraron que el 78% de los pacientes que no alcanzaban respuesta molecular con imatinib fueron cambiados a ponatinib, y que la toxicidad del tratamiento fue manejable, con neutropenia transitoria y bajas tasas de efectos hepáticos graves. Aunque los datos de supervivencia y recaída son todavía inmaduros, las primeras curvas sugieren eficacia a corto plazo y buena tolerancia.

Herramientas genómicas avanzadas para caracterización de subtipos

Complementando estos estudios clínicos, Josgrey Navas, del Centro de Investigación del Cáncer, presentó el uso de técnicas de secuenciación avanzada y genómica óptica (OGM) para la detección de variaciones en el número de copias (CNV) en leucemia B adulta. Estas herramientas permiten identificar más de 20 subtipos genéticos, muchos de ellos de alto riesgo, y detectar alteraciones subclínicas que no se observan mediante métodos convencionales.

El estudio comparó la concordancia entre técnicas tradicionales, OGM y NGS con paneles personalizados, mostrando una concordancia superior al 85% en la mayoría de las alteraciones clave. Estas técnicas detectaron anomalías en genes como IKZF1, CDKN2A/B y PAX5, que son fundamentales para la estratificación de riesgo y la toma de decisiones terapéuticas. Además, OGM identificó alteraciones complejas no detectadas por NGS, mientras que los paneles personalizados de NGS fueron útiles para detectar mutaciones puntuales y variaciones focales incluidas en el panel.

Según Navas, la integración de OGM y NGS permite un perfil genético más completo de cada paciente, lo que facilita personalizar los tratamientos y adaptar la intensidad terapéutica según el riesgo de recaída. Esto es especialmente relevante en adultos, donde los subtipos de alto riesgo son más frecuentes que en niños y adolescentes.

En conjunto, estos hallazgos subrayan que la combinación de caracterización genética detallada, terapias dirigidas como ponatinib y trasplante adaptado al riesgo permite mejorar de manera significativa el manejo de la LLA adulta. La identificación temprana de subtipos de alto riesgo y la adaptación del tratamiento a las características genéticas individuales son claves para optimizar los resultados clínicos y reducir la toxicidad innecesaria.


También te puede interesar…