El biomarcador RAD51 presenta potencial para personalizar los tratamientos en cáncer de mama

El trabajo del VHIO evalúa la viabilidad de un test basado en la detección de esta proteína para predecir qué pacientes podrían responder a la terapia neoadyuvante en etapas tempranas.

RAD51
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Investigadores del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) han liderado una investigación internacional que refuerza el papel clave del biomarcador RAD51 en la personalización de estrategias terapéuticas para pacientes con cáncer de mama en etapas iniciales. Este avance podría representar un cambio significativo en la forma de abordar esta enfermedad, mejorando la precisión en la elección de tratamientos y optimizando los resultados clínicos.

Los resultados del estudio, que involucran la colaboración de centros de investigación de distintos países, se han publicado recientemente en Clinical Cancer Research, una prestigiosa revista científica de la American Association for Cancer Research (AACR). Estos hallazgos no solo validan la utilidad del biomarcador RAD51, sino que también abren nuevas posibilidades para desarrollar tratamientos más dirigidos y eficaces en oncología.

«Uno de los objetivos de la investigación en cáncer de mama diagnosticado en una etapa temprana es identificar biomarcadores capaces de seleccionar de forma precisa qué pacientes podrían beneficiarse de tratamientos menos agresivos que la quimioterapia y personalizar la estrategia terapéutica», explicó Violeta Serra, jefa del Grupo de Terapias Experimentales del VHIO e investigadora sénior de este estudio.

El laboratorio dirigido por Serra ha desarrollado un innovador test que utiliza la detección de la proteína RAD51 como biomarcador funcional para evaluar la reparación por recombinación homóloga (HRR). Este avance tiene un gran potencial para identificar pacientes con cáncer relacionado con la deficiencia en esta vía de reparación del daño en el ADN, conocida como HRD (por sus siglas en inglés, Homologous Recombination Deficiency).

Investigadores del VHIO.

Actualmente, el equipo se encuentra trabajando en la validación clínica de este test, con el objetivo de emplearlo como una herramienta para estratificar pacientes y así optimizar las estrategias terapéuticas. Este enfoque podría facilitar la selección de tratamientos personalizados, especialmente en tumores sensibles a terapias dirigidas como los inhibidores de PARP. Así, esta investigación analiza la viabilidad y precisión del test basado en RAD51 para predecir qué pacientes con cáncer de mama en etapas tempranas podrían beneficiarse del tratamiento neoadyuvante. Para ello, se estudiaron muestras tumorales del ensayo clínico GeparOla, llevado a cabo en colaboración con el grupo alemán GBG.

GeparOla es un ensayo clínico aleatorizado que evaluó la eficacia del tratamiento neoadyuvante con olaparib, un inhibidor de PARP, en comparación con el tratamiento con carboplatino, un agente de quimioterapia. El objetivo principal fue determinar la tasa de respuesta patológica completa en ambos grupos, ofreciendo una visión más clara sobre el papel del biomarcador RAD51 en la selección personalizada de tratamientos en pacientes con cáncer de mama temprano.

«El ensayo GeparOla seleccionó pacientes con cáncer de mama diagnosticado en una etapa temprana y con un biomarcador genómico de HRD. En este análisis post hoc, nuestro objetivo era evaluar si el biomarcador RAD51 podía identificar a pacientes con diferentes tasas de respuesta al tratamiento neoadyuvante dentro de esta población previamente seleccionada», comentó Guillermo Villacampa, jefe de la Unidad de Bioestadística del VHIO.

«De las 90 muestras evaluables por el test RAD51 el 80% presentó niveles de RAD51 compatibles con HRD funcional. La tasa de respuesta patológica completa tras el tratamiento con el inhibidor del PARP en pacientes con HRD por RAD51 fue del 66,7% mientras que disminuyó al 22,2% en pacientes sin HRD por RAD51. En el análisis multivariado, donde se ajustó por factores clínicos, presencia de TILs y el tratamiento recibido, RAD51 mantuvo su capacidad pronóstica mostrando una asociación estadísticamente significativa con la tasa de respuestas patológicas”, añadió Villacampa.

«En conclusión, estos datos subrayan el potencial del test de RAD51 para adaptar las estrategias de tratamiento en el cáncer de mama en etapas tempranas», afirmó Violeta Serra. «En todo caso, futuros estudios basados en biomarcadores deberán tener en cuenta esta información para refinar los factores de estratificación y mejorar la selección de pacientes», indicó Judith Balmaña, jefa del Grupo de Genética del Cáncer Hereditario y coautora del trabajo. «Este es el caso del estudio RADIOLA liderado por SOLTI que tiene por objetivo validar el test de RAD51 en cáncer de mama avanzado y que informará sobre sus resultados durante el año 2025”, señaló Balmaña.


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