Biomarcadores, inmunoterapia y datos integrados: claves para el futuro del cáncer gastrointestinal

Joaquín Mateos (MSD) subraya, en declaraciones a GM, la necesidad de apostar por un modelo asistencial más transversal, centrado en el paciente y basado en evidencia científica

cáncer gastrointestinal

El abordaje del cáncer gastrointestinal, un conjunto de tumores que incluye patologías como el cáncer colorrectal, gástrico, pancreático, esofágico o hepático, está evolucionando rápidamente gracias a los avances en inmunoterapia, medicina personalizada y nuevas herramientas diagnósticas. Además, la mejora de los tratamientos se acompaña de un enfoque más amplio que incluye la atención emocional de los pacientes, la formación continua de los profesionales y la incorporación de innovaciones organizativas en los servicios sanitarios.

Así se puso de manifiesto en el II Congreso Virtual de Cáncer Gastrointestinal, que reunió recientemente a más de 400 profesionales sanitarios de diferentes especialidades implicadas en la atención a esta enfermedad. La cita, organizada por la compañía biofarmacéutica MSD, se ha consolidado como un foro de referencia para compartir experiencias clínicas, presentar novedades terapéuticas y reflexionar sobre los retos que plantea la oncología digestiva.

«El objetivo es ofrecer un foro accesible, riguroso y útil para compartir evidencias, prácticas de éxito y reflexiones sobre la evolución científica del campo», explica Joaquín Mateos, portavoz médico de MSD, en declaraciones a Gaceta Médica. «El formato virtual y la disponibilidad del contenido en diferido han permitido que los profesionales puedan acceder a las sesiones de manera flexible, adaptándose a su ritmo de trabajo».

Inmunoterapia y medicina de precisión

El cáncer colorrectal, el más frecuente dentro del grupo de los gastrointestinales, sigue siendo una prioridad en los esfuerzos clínicos e investigadores. Recientemente, se han presentado en congresos internacionales nuevos resultados esperanzadores en subgrupos de pacientes con alteraciones moleculares concretas. Uno de los estudios más destacados ha sido el ensayo KANDLELIT-001, de fase 1, que evalúa el inhibidor MK-1084 en pacientes con cáncer colorrectal avanzado con mutación KRAS G12C.

«Este candidato ha mostrado actividad antitumoral tanto en este tipo de tumores como en el cáncer de pulmón no microcítico con la misma mutación», señala Mateos. «Estamos ilusionados con esta línea de investigación y el potencial del fármaco, tanto en monoterapia como en combinación con otros tratamientos».

En paralelo, los avances en inmunoterapia están transformando el pronóstico de algunos tipos de cáncer digestivo, especialmente el cáncer esofagogástrico, donde se han incorporado en los últimos tres años alternativas inmunológicas que mejoran las expectativas de vida y la calidad de los pacientes. Según los expertos, el reto ahora es seguir mejorando la selección de pacientes que más se beneficiarán de estas terapias, mediante el uso de biomarcadores y plataformas de análisis molecular.

Por otra parte, este encuentro ha sido también una oportunidad para reforzar la formación continuada de los profesionales sanitarios, en un contexto de alta presión asistencial que dificulta el acceso a la actualización científica. Las sesiones incluyeron contenidos clínicos especializados —como el papel de los biomarcadores en el colangiocarcinoma o las nuevas estrategias inmunológicas en cáncer esofagogástrico—, así como temas transversales como el liderazgo clínico o la salud emocional de los profesionales.

«En un entorno clínico tan complejo, resulta esencial ampliar la mirada y reforzar competencias clave para la práctica diaria», afirma Mateos, que añade que «la diversidad de contenidos permite a los asistentes integrar conocimientos técnicos con aspectos organizativos y humanos que también son cruciales para una atención de calidad».

Un modelo de atención más humano y personalizado para cada paciente

Más allá del desarrollo de fármacos, los expertos insisten en la necesidad de avanzar hacia una oncología verdaderamente integral, que contemple no solo la dimensión biológica del cáncer, sino también su impacto psicológico, social y organizativo. «Se ha insistido en la importancia de cuidar también del componente humano en la atención al paciente: el apoyo emocional, la gestión del impacto psicológico del diagnóstico, la promoción de hábitos saludables y la atención continuada a largo plazo», subraya Mateos.

En este sentido, se ha abordado también el papel creciente de los pacientes largos supervivientes, aquellos que viven años tras un diagnóstico de cáncer digestivo. Esta nueva realidad requiere un acompañamiento sostenido, estrategias de seguimiento adaptadas y recursos adecuados para afrontar problemas crónicos derivados del tratamiento.

De cara a los próximos cinco años, los especialistas prevén una transformación estructural del abordaje del cáncer gastrointestinal. «Estamos avanzando hacia un modelo más personalizado, integrador y centrado en el paciente», resume Mateos. «Veremos una mayor conexión entre disciplinas, una integración más amplia de los datos moleculares en la práctica clínica y una apuesta clara por circuitos asistenciales más eficientes y equitativos».

Además, el liderazgo clínico y el autocuidado de los profesionales se perfilan como elementos fundamentales para sostener la calidad del sistema. La inversión en formación, tecnología y salud emocional de los equipos sanitarios será clave para afrontar el aumento previsto de casos y la creciente complejidad terapéutica.

En definitiva, el cáncer gastrointestinal representa uno de los grandes retos de la oncología actual. Su abordaje requiere una combinación de innovación terapéutica, visión multidisciplinar y atención humanizada. Iniciativas como este congreso, impulsado por MSD, contribuyen a crear una comunidad profesional más conectada, informada y preparada para afrontar los desafíos presentes y futuros de esta enfermedad.


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