El futuro de la biopsia líquida requiere más investigación para resolver las incógnitas pendientes

Diversas expertas del ámbito nacional exponen su visión sobre cómo abordar los desafíos asociados a esta técnica

La aplicación de la biopsia líquida plantea una serie de retos. En el X Simposio de Biopsia Líquida, celebrado en Santiago de Compostela, diversas expertas del ámbito nacional expusieron su visión sobre cómo abordar los desafíos asociados a esta técnica. Todas coincidieron en que el futuro de la biopsia líquida depende de un mayor impulso a la investigación para resolver las incógnitas pendientes.

En primer lugar, Ana Vivancos, jefa del Grupo de Genómica del Cáncer del Instituto de Oncología Vall d’Hebron (VHIO), se mostró expectante ante la evolución de los test para incluir nuevos biomarcadores. Vivancos destacó que, “con ello, aumentaremos la sensibilidad y la especificidad para mejorar la detección de la enfermedad mínima residual (EMR), que aún se nos resiste”. En la actualidad, mencionó que “las pruebas que más especificidad tienen son las que están dirigidas por tumor” y que, en el caso de la EMR, “los niveles están muy abajo”. Según ella, una posible solución radica en introducir más capas de especificidad, ya que “esto aumentaría también la sensibilidad”.

A continuación, Noelia Tarazona, investigadora emergente del Grupo de Investigación en cáncer colorrectal y nuevos desarrollos terapéuticos en tumores sólidos del El Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, vinculado al Hospital Clínico Universitario de València, afirmó que “hemos avanzado significativamente, generando evidencia clínica y entrando en la fase de desarrollo de ensayos clínicos”. Sin embargo, admitió que todavía quedan “muchos interrogantes por resolver” y confió en que, “de aquí a diez años, me gustaría pensar que la biopsia líquida ha llegado a los pacientes”.

Por su parte, Mafalda Oliveira, investigadora senior del Grupo de Cáncer de Mama y Melanoma del VHIO, comentó que “espero que en el futuro discutamos los resultados de los ensayos clínicos que nos permitan demostrar la utilidad clínica de la biopsia líquida a nivel precoz”. Para ella, “el punto de partida siempre es la necesidad clínica”, algo que consideró “muy importante”. También destacó que le gustaría que las pruebas de biopsia líquida tuvieran una “sensibilidad altísima para no dejar pasar a ninguna paciente en recidiva”.

Gran volumen de conocimiento

En cuanto al gran volumen de conocimiento que se está generando, Vivancos detalló que “las aproximaciones utilizadas hasta el momento tienen un límite”. Mencionó que “se están empleando diferentes enfoques, pero no tenemos claro cómo comparar los distintos test entre ellos”. Por todo ello, hizo un llamamiento a mejorar las técnicas para poder avanzar. Para Tarazona, el principal problema radica en encontrar qué test utilizar en el contexto de la EMR. “Como no vamos a disponer de estudios comparativos, será complicado estandarizar para que en todos los ensayos tengamos el mismo enfoque”, dijo.

Al respecto, Oliveira argumentó que “no podemos esperar al test perfecto para intentar perfilar el tratamiento de los pacientes” y, aunque reconoció las limitaciones técnicas, destacó que “ya es el momento de lanzar ensayos clínicos de desescalada terapéutica”. A continuación, puso como ejemplo el cáncer de mama, señalando que “existen muchas muestras cuyos resultados están en biobancos, y sería muy interesante poder contar con ellas”.

Screening

Otra de las cuestiones abordadas por las expertas fue cómo integrar la biopsia líquida en el ‘screening‘, destacando que la vida media del ADN tumoral circulante (ctDNA, por sus siglas en inglés) es baja. Ante esto, Vivancos señaló que “aún no se comprende completamente la biología de la biopsia líquida y, aunque existen algunas pistas, todavía quedan muchas incógnitas”. Explicó que no está claro qué células sintetizan la desoxirribonucleasa, conocida también como DNAasa, y que, si bien se han logrado obtener muestras de plasma más concentradas, es fundamental entender por qué algunos tumores liberan más ctDNA que otros.

Oliveira señaló que “aún no existe ningún test listo para su uso en la práctica clínica” y que, además, “no se sabe cómo proceder ante un resultado positivo”. Explicó que, aunque no está respaldado por las guías, los pacientes suelen ser monitorizados con marcadores tumorales.

Por su parte, Tarazona destacó que, “aunque en el cáncer de colon no ha habido grandes avances terapéuticos, sí se ha generado evidencia clínica en biopsia líquida”. Subrayó la necesidad de asumir el porcentaje de falsos negativos, “ya que no se logrará una especificidad del 100%”. “Lo ideal sería diseñar ensayos clínicos para evaluar si el tratamiento de la EMR tiene un impacto en la supervivencia de los pacientes”, pronunció. Además, consideró fundamental tener en cuenta el impacto emocional que supone un resultado positivo de ctDNA. “Para los pacientes, recibir esta noticia puede ser un verdadero calvario, por lo que es necesario analizar cómo la connotación de la EMR afecta tanto a ellos como a sus familias”, especificó.

En el debate también surgió la cuestión de cómo explicar estos hallazgos a los pacientes. Vivancos comentó que “los tumores con mayor tasa de división celular tienden a correlacionarse con niveles más altos de ctDNA”, mientras que Tarazona afirmó que, en el futuro, “la decisión terapéutica se basará en la biopsia líquida, ya que el ctDNA es el factor más discriminatorio”.

Mafalda destacó la importancia de realizar determinaciones seriadas, pero Tarazona señaló que, “en cáncer de colon, la recaída suele ser local, lo que permite un rescate posterior”. Finalmente, Vivancos concluyó que “la biopsia líquida ofrece un nivel de información biológica que otras técnicas no tienen y que, lejos de ser métodos que compitan, deberían complementarse”.


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