El virus chikungunya, identificado por primera vez en 1952 en Tanzania, recibe su nombre de la lengua makonde y significa «que se dobla por el dolor», haciendo alusión a la postura encorvada provocada por su intenso dolor articular. Además, también se conoce como «fiebre quebrantahuesos».
Los síntomas del chikungunya comienzan generalmente de 4 a 8 días después de la picadura del mosquito, pero pueden aparecer en cualquier momento entre el día 2 y el día 12. Como bien indica su nombre, el más común es una aparición repentina de fiebre, a menudo acompañada de dolor en las articulaciones. Otros síntomas incluyen dolor muscular, dolor de cabeza, náuseas, fatiga y erupción cutánea. El dolor intenso en las articulaciones por lo general es incapacitante y dura unos pocos días, aunque puede persistir durante meses o incluso años.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), dado que los síntomas del chikungunya son similares a los del dengue y el zika, es fácil que se diagnostique de forma errónea, lo que dificulta que los países conozcan con precisión el número de infectados. De hecho corroboran que desde 2004, los brotes han aumentado tanto en frecuencia como en extensión, lo que obedece en parte a adaptaciones del virus que favorecen su propagación a través del mosquito Aedes albopictus y, también, al hecho de que el virus ha infectado a personas no inmunizadas.
Hasta ahora, se ha detectado el virus chikungunya en más de 110 países de Asia, África, Europa y las Américas. En este sentido, explican desde la OMS que la transmisión ha llegado a interrumpirse durante años en algunas islas donde un alto porcentaje de la población se ha vuelto inmune tras haberse infectado, aunque suele persistir en países donde gran parte de la población aún no ha contraído la infección.
Tratamiento sintomático
En la actualidad, el tratamiento del chikungunya es sintomático y en el 98% de los casos con manejo ambulatorio. De hecho, para el manejo del dolor y el control de la fiebre se recomienda el uso de Acetaminofén o Paracetamol. Además, es necesario el consumo abundante de líquidos (agua, agua de coco, sopas, jugos de frutas, suero de rehidratación oral).
Cabe mencionar que en la actualidad existe una vacuna aprobada por la FDA para personas mayores de 18 años con riesgo de exposición al virus. Ésta fue aprobada en el 2023, la bautizaron bajo el nombre de «Ixchiq«, es una vacuna de virus vivos atenuados y se administra en una sola dosis. No obstante,
Grupos de riesgo
Los casos de muerte por la enfermedad de chikungunya son poco frecuentes y casi siempre están relacionados con otros problemas de salud preexistentes, siendo los pacientes con comorbilidades o de edad avanzada los que tienen mayor riesgo de presentar formas y desenlaces graves por esta enfermedad.
Pese a que las embarazadas que padecen chikungunya durante el embarazo no transmiten el virus a sus bebés, sí que se ha documentado transmisión materna al recién nacido cuando la madre presenta la fiebre justo días antes o al momento del parto.
Estrategia ofendiva de China
En la actualidad, China está intentando combatir el brote masivo de chikungunya con el despliegue de lo que han denominado mosquitos «cazadores», más grandes que los insectos portadores del virus, y la introducción de peces que se alimentan de larvas de mosquito. Además, han recurrido al empleo de redes mosquiteras, fumigaciones masivas con insecticida, eliminación de focos de agua estancada y despliegue de drones para detectar y tratar criaderos de mosquitos desde el aire.
Poniendo el foco en los países afectados actualmente por chikungunya, destacan China, Brasil, Bolivia y diversas islas del océano Índico, así como en Francia e Italia.