El chikungunya irrumpe en Europa: más de mil casos autóctonos confirman una «nueva normalidad»

Según datos del ECDC, Francia e Italia han notificado transmisión local sostenida del virus chikungunya a lo largo de 2025

chikungunya

Las enfermedades transmitidas por mosquitos afectan cada año a unas 700 millones personas en todo el mundo, sin embargo este año parece que se ha hablado de ellas con mayor intensidad. Europa vive un año inédito en la historia reciente de las enfermedades transmitidas por mosquitos. Según el último informe del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), Francia e Italia han confirmado más de 1.050 casos autóctonos de chikungunya desde comienzos de año (700 en Francia y 353 en Italia), un dato que consolida la expansión del virus en la región mediterránea.

Los expertos alertan de que la infección por el virus chikungunya, tradicionalmente limitada a zonas tropicales y subtropicales, podría convertirse en parte de una «nueva normalidad» sanitaria en Europa, como la han descrito desde el Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP).

De acuerdo con el informe del ECDC, el mayor foco francés se encuentra en Antibes, en la Costa Azul, mientras que el brote más amplio en Italia afecta a varias localidades de Emilia-Romaña y Módena, entre ellas Carpi, Nonantola, Cavezzo y Cesenatico. En total, el ECDC registra 74 agrupamientos de casos en Francia (48 aún activos) y cinco en Italia (tres activos). «Estamos ante una transmisión sostenida en áreas donde el mosquito vector, Aedes albopictus, está bien establecido», indica el organismo europeo.

Expansión global: primer caso en Nueva York

La situación europea se enmarca dentro de un contexto internacional que preocupa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en lo que va de 2025 se han registrado cerca de medio millón de casos y más de 150 muertes por chikungunya en 40 países, con una concentración especialmente alta en el continente americano. Solo en Sudamérica (principalmente en Brasil, Bolivia y Paraguay) se notificaron más de 200.000 infecciones y 110 fallecimientos en los primeros siete meses del año.

Además, el Departamento de Salud de Nueva York ha confirmado la detección de un caso de chikungunya de transmisión local. Las pruebas de laboratorio confirmaron el caso en el condado de Nassau, Long Island, tratándose del primer caso de este virus de transmisión local reportado en el estado de Nueva York. No se han reportado casos de transmisión local en los estados y territorios de Estados Unidos desde 2019. Según informan desde el departamento de salud neoyorquino la persona probablemente contrajo el virus tras la picadura de un mosquito infectado. «Si bien el caso se clasifica como de transmisión local según la información actual, se desconoce la fuente precisa de exposición», declaran. El mosquito Aedes albopictus está presente en algunas zonas del sur del estado de Nueva York.

La infección por este virus causa fiebre alta y dolor articular intenso, aunque la mitad de los pacientes sintomáticos pueden desarrollar dolor persistente y discapacidad a largo plazo, un impacto que va más allá de los clínico y repercute en los sistemas sanitarios y la productividad laboral.

Además, a diferencia del dengue, con el que comparte vectores y síntomas, el chikungunya no cuenta con un tratamiento antiviral específico. El manejo clínico se basa en el alivio sintomático del dolor y la fiebre, y aunque su tasa de mortalidad es baja (alrededor del 0,1%), las secuelas pueden tener un importante impacto durante meses o años.

Europa, terreno propicio para los mosquitos Aedes

El cambio climático, el aumento de los viajes internacionales y la urbanización no planificada son factores que han ampliado el rango geográfico del Aedes albopictus o mosquito tigre, presente ya en 16 países europeos.

En España, este vector se ha consolidado en casi toda la franja mediterránea, Andalucía y Baleares, con presencia también en algunas zonas interiores como Aragón, País Vasco, Madrid y Extremadura.

Hasta ahora, España no ha registrado transmisión autóctona de chikungunya, pero sí 54 casos importados en 2024, según datos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). «Existe riesgo de transmisión local en las áreas donde el mosquito está establecido, especialmente durante los meses cálidos», advierte el Centro Nacional de Epidemiología, que pertenece al ISCIII.

El ECDC insiste en que la expansión del mosquito y el aumento de las temperaturas «podrían favorecer temporadas de transmisión más largas e intensas» de enfermedades como el chikungunya y el virus del Nilo Occidental, que este año también ha experimentado un repunte de casos humanos en el sur de Europa.

Vacunas disponibles, pero con incertidumbres

Por primera vez en la historia, existen dos vacunas autorizadas frente al virus chikungunya: Ixchiq, una vacuna de virus atenuado, y Vimkunya, basada en una plataforma recombinante. Ambas han sido aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para personas de 12 años o más con alto riesgo de exposición, pero aún no cuentan con la precalificación de la OMS, requisito clave para su adopción en programas internacionales.

Sin embargo, la FDA estadounidense suspendió en agosto de 2025 la autorización de Ixchiq, alegando la necesidad de revisar posibles eventos adversos graves notificados tras su aplicación. Mientras tanto, la compañía a la que pertenece, Valneva Austria GmbH, ha presentado nuevos datos de seguridad e inmunogenicidad en población infantil y de persistencia de anticuerpos hasta cuatro años después de la vacunación en adultos.

Pese a estos avances, los expertos muestran cautela. «El chikungunya se comporta de forma impredecible: puede causar un gran brote y luego desaparecer durante una década. Eso complica las decisiones sobre vacunación masiva», señaló recientemente A. Wilder-Smith, de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, en The Lancet. Según la investigadora, «tal vez la vacuna deba reservarse para un uso reactivo, en brotes, más que para campañas poblacionales».

El reto de la vigilancia y el control vectorial

La OMS, el ECDC y los ministerios de salud nacionales coinciden en las prioridades: reforzar la vigilancia epidemiológica, confirmar los casos por laboratorio y controlar las poblaciones de mosquitos. No obstante, la financiación para la vigilancia de arbovirus y el control vectorial ha disminuido en los últimos años, especialmente tras la epidemia de zika, lo que ha dejado a muchos países con capacidades limitadas para detectar brotes incipientes.

«El chikungunya no será la última enfermedad en expandirse hacia el norte», advierten los expertos del ECDC. «Nos enfrentamos a una nueva realidad impulsada por el clima, la movilidad y la globalización». En este escenario, Europa, que hasta hace poco ajena a los grandes brotes de arbovirus, podría estar entrando en una era en la que los mosquitos ya no sean solo una molestia estival, sino una alerta sanitaria.


También te puede interesar…