El chikungunya vuelve a ganar terreno en 2026. Mientras que el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) confirma la circulación activa del virus en al menos 11 países fuera de la UE/EEE en las primeras semanas del año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una alerta epidemiológica por el aumento sostenido de casos en varios países de las Américas y la reanudación de la transmisión autóctona en territorios que llevaban años sin registrar circulación viral.
El escenario combina una dinámica regional creciente en el continente americano, nuevos focos en África oriental y la vigilancia reforzada en Europa ante el riesgo de importación y transmisión local en áreas con presencia de mosquitos vectores competentes.
Más de 2.800 casos en 2026 y expansión en el Cono Sur
Según el informe semanal de amenazas transmisibles del ECDC (semana 7, 7-13. de febrero de 2026), desde el 1 de enero al 31 de enero se han notificado 2.882 casos de enfermedad por virus chikungunya y una muerte a nivel mundial. La mayoría se concentran en la región de las Américas, con 2.879 casos y un fallecimiento.
Brasil encabeza el recuento regional, con transmisión activa en todas sus grandes regiones —Centro-Oeste, Nordeste, Norte, Sudeste y Sur— y un incremento sostenido hasta la semana epidemiológica 3, seguido de un ligero descenso en la semana 4. Las regiones Centro-Oeste, Nordeste y Sudeste acumulan la mayor carga reciente, con especial impacto en los estados de Mato Grosso do Sul, Minas Gerais y São Paulo. Este año, el 57% de los casos se han registrado en mujeres y el grupo de 20 a 29 años es el más afectado.
Bolivia también experimenta un aumento progresivo desde inicios de año, con casos en siete de sus nueve departamentos. Santa Cruz concentra la mayor incidencia y todas las muertes asociadas notificadas en el país. En 2025 ya se habían descrito en Bolivia casos de síndrome de Guillain-Barré vinculados a chikungunya, lo que subraya el potencial de complicaciones neurológicas.
En México se han confirmado casos autóctonos en Chiapas y Quintana Roo; en Argentina, los casos detectados hasta la semana 4 han sido importados, sin transmisión local confirmada; y en países como Honduras, El Salvador y Costa Rica se han reportado casos esporádicos o sospechosos en 2026.

Reanudación tras una década sin transmisión
Uno de los elementos que más preocupa a las autoridades sanitarias es la reaparición del virus en territorios que llevaban años sin notificar casos autóctonos. Surinam reportó a final de 2025 su primer caso local desde 2016. Entre la semana 51 de 2025 y la semana 4 de 2026 se notificaron 712 casos sospechosos, 327 confirmados y una muerte. Además, las lluvias persistentes podrían favorecer la continuidad de la transmisión en las próximas semanas.
La OPS advierte de un patrón similar en Guayana y Guayana Francesa, donde las detecciones en 2025 y 2026 marcan la reanudación de la circulación tras aproximadamente una década sin actividad registrada.
«El chikungunya se diseminó en las Américas en 2013 y, tras años de baja transmisión, estamos observando un resurgimiento, especialmente en la zona intertropical donde hay presencia del mosquito Aedes aegypti«, señaló Sylvain Aldighieri, director de Prevención, Control y Eliminación de Enfermedades Transmisibles de la OPS. «El objetivo de esta alerta es que los trabajadores de salud y los gobiernos se preparen para posibles rebrotes y planifiquen campañas de información a la población».
La OPS subraya que el incremento observado era consistente con los patrones epidemiológicos en zonas con presencia estable del vector, pero advierte que determinantes ambientales como temperaturas extremas y cambios en los regímenes de lluvia favorecen la reproducción de mosquitos.
El análisis genómico en la región identifica la circulación del genotipo ECSA (África Oriental, Central y Sur), sin detección de la mutación A226V, asociada a mayor transmisibilidad por Aedes albopictus. La persistencia simultánea del genotipo asiático y del ECSA refuerza la necesidad de vigilancia integrada, tanto epidemiológica como molecular.
A nivel global, en 2025 se notificaron más de 502.000 casos y 186 muertes en 41 países. En las Américas se registraron más de 313.000 casos y 170 defunciones en 18 países y un territorio.
África oriental y nuevos casos en Seychelles
En África, Seychelles ha notificado un número no confirmado de casos en 2026 y las autoridades locales indican que el chikungunya se ha vuelto más prevalente que otras arbovirosis. El ECDC ha detectado además casos importados en países de la UE/EEE vinculados a viajes a este archipiélago desde diciembre de 2025.
En Asia, Pakistán ha informado de un caso en la provincia de Sindh en 2026, manteniendo la circulación endémica observada en años previos en provincias del suroeste del país.

Riesgo para Europa: importación y vectores establecidos
Para Europa continental, el riesgo no se basa en transmisión endémica, sino en la posible introducción del virus por viajeros virémicos en zonas con presencia de vectores competentes. El ECDC recuerda que Aedes albopictus está establecido en amplias áreas del continente. Aedes aegypti, por su parte, se encuentra asentado en Chipre, en la costa oriental del mar Negro y en Madeira.
La probabilidad de transmisión secundaria depende de la coincidencia entre la llegada de un caso importado durante la fase virémica y la actividad estacional del mosquito. En años anteriores, Europa ya registró episodios de transmisión autóctona limitada tras importaciones.
El organismo europeo insiste en que los datos deben interpretarse con cautela debido a posibles subregistros, diferencias en los sistemas de vigilancia y variabilidad en las definiciones de caso entre países.
Preparación clínica y control vectorial
Ante el escenario regional, la OPS recomienda intensificar la vigilancia epidemiológica y de laboratorio para la detección precoz de casos y brotes; fortalecer el diagnóstico diferencial de fiebre y exantema —incluyendo chikungunya junto a dengue, Zika y sarampión—; y reforzar las capacidades clínicas para una adecuada clasificación y manejo.
El chikungunya cursa con fiebre alta y dolor articular intenso, frecuentemente incapacitante, además de mialgias, cefalea, fatiga, náuseas y exantema. Aproximadamente el 60% de los pacientes puede desarrollar afectación articular crónica durante semanas o meses. No existe tratamiento antiviral específico y el abordaje es sintomático. Lactantes menores de un año, personas mayores, embarazadas y pacientes con comorbilidades presentan mayor riesgo de formas graves.
En paralelo, la organización enfatiza el manejo integrado de vectores: eliminación de criaderos, control ambiental en áreas con mayor incidencia y protección personal mediante repelentes, mosquiteros y ropa de manga larga. También se aconseja que los pacientes permanezcan bajo mosquiteros durante la fase aguda para evitar que los mosquitos adquieran el virus y perpetúen la transmisión.
El actual repunte confirma el carácter cíclico del chikungunya en regiones tropicales y subtropicales, condicionado por la inmunidad poblacional, la dinámica vectorial y factores climáticos. Tras varios años de baja transmisión en partes de las Américas, la acumulación de población susceptible podría estar favoreciendo el resurgimiento.
Para Europa, el foco inmediato sigue siendo la detección precoz de casos importados y la vigilancia entomológica en zonas con presencia de Aedes. Para las Américas, el reto pasa por contener brotes emergentes antes de que se consoliden en amplias áreas urbanas.
La evolución de las próximas semanas —especialmente en el Cono Sur y el Caribe, donde coinciden condiciones climáticas favorables para el vector— será determinante para anticipar si 2026 consolida un nuevo ciclo epidémico regional o si las medidas de control logran amortiguar la expansión del virus.