El consenso para el abordaje de la ERC apuesta por el diagnóstico precoz, la coordinación y la diálisis domiciliaria

El CISNS ha aprobado el consenso para el abordaje de la Enfermedad Renal Crónica (2025-2028), una hoja de ruta integrada en la Estrategia de Cronicidad

enfermedad renal crónica

El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) ha aprobado el «Documento de consenso para el abordaje de la Enfermedad Renal Crónica (ERC)», que establece la hoja de ruta estratégica para el periodo 2025-2028. La iniciativa se enmarca en el desarrollo de la Estrategia de Cronicidad y busca avanzar hacia un modelo asistencial más proactivo, coordinado y centrado en la persona, con el objetivo de favorecer el diagnóstico precoz y un abordaje integral que mejore la calidad de vida de los pacientes y optimice los recursos sanitarios.

La enfermedad renal crónica afecta a más del 10% de la población adulta en España —más de cuatro millones de personas— y con frecuencia se asocia a otras patologías crónicas como la diabetes, la hipertensión o la enfermedad cardiovascular. Esta elevada comorbilidad refuerza la necesidad de un enfoque integral y coordinado. Además, en sus fases iniciales suele ser asintomática, lo que contribuye a un elevado infradiagnóstico y retrasa el inicio de tratamientos capaces de frenar su progresión. Todo ello conlleva, además, un importante impacto económico, ya que actualmente representa en torno al 5% del gasto sanitario total.

Cuatro ejes principales

El plan aprobado contempla una serie de medidas destinadas a transformar la atención sanitaria, articuladas en torno a cuatro ejes principales:

  • En primer lugar, se refuerza la detección precoz mediante el cribado anual —a través de análisis de sangre y orina— en población de riesgo, especialmente en mayores de 60 años y en personas con hipertensión, diabetes, obesidad o enfermedades cardiovasculares.
  • En segundo lugar, se apuesta por mejorar la coordinación asistencial, estableciendo criterios claros para la derivación desde Atención Primaria a especialidades como Nefrología, Medicina Interna o Geriatría, al tiempo que se impulsa el uso de e-consultas para reducir los tiempos de espera.
  • El tercer eje sitúa la tecnología al servicio del paciente, con la integración de sistemas de alerta automática en las historias clínicas electrónicas que permitan identificar de forma temprana casos de riesgo y ajustar las dosis de los medicamentos en función de la función renal de cada paciente.
  • Por último, el documento promueve el autocuidado mediante programas educativos y la toma de decisiones compartida, con una mayor implicación de las asociaciones de pacientes para fomentar un papel activo de las personas en el manejo de su enfermedad.

El acuerdo responde a la necesidad de evolucionar desde un modelo reactivo hacia uno más preventivo y proactivo. La detección temprana no solo mejora el pronóstico de los pacientes, sino que también contribuye a reducir el impacto social, económico y ambiental asociado a tratamientos más avanzados, como la diálisis.

El documento es fruto del trabajo conjunto entre comunidades autónomas, sociedades científicas y asociaciones de pacientes, en un proceso de consenso que busca garantizar su aplicabilidad en los distintos territorios.

El grado de cumplimiento de las medidas se evaluará anualmente mediante indicadores específicos, como el porcentaje de población en riesgo que recibe revisiones periódicas o la reducción del uso de fármacos potencialmente perjudiciales para el riñón. Este seguimiento permitirá introducir mejoras continuas en la atención.

Con este consenso, el Sistema Nacional de Salud refuerza su compromiso con el abordaje de la cronicidad, alineando los esfuerzos de todas las comunidades autónomas para ofrecer una atención más equitativa y eficiente. Entre las prioridades destacan la optimización de la detección precoz, el control de los factores de riesgo y la progresión de la enfermedad, así como el impulso de modelos de atención compartida entre Atención Primaria, Nefrología y otras especialidades como Cardiología y Endocrinología. Asimismo, para los pacientes con enfermedad renal crónica avanzada que requieran terapia sustitutoria, se promoverá la diálisis domiciliaria, con el objetivo de mejorar su pronóstico y calidad de vida.


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