La contaminación atmosférica en España se relaciona cada año con 62.000 ingresos hospitalarios urgentes a corto plazo. Una relación que supondría un coste de más de 850 millones de euros anuales. Así se desprende de un estudio realizado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), junto con investigadores de las universidades de Girona y Alcalá de Henares, que ha analizado el impacto a corto plazo sobre los ingresos hospitalarios urgentes atribuibles a la contaminación atmosférica y la temperatura en olas de calor y frío.
El artículo está publicado en la revista Science of the Total Environment (STOTEN) por la Unidad de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano de la Escuela Nacional de Sanidad (ENS) del ISCIII, codirigida por los científicos Julio Díaz y Cristina Linares.
Resultados por provincias
En los últimos años se ha producido una reducción gradual y global de los niveles de contaminantes químicos del aire, pero el 99% de la población sigue estando expuesta a niveles nocivos para la salud. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una serie de umbrales por encima de los cuales aumenta la morbilidad y la mortalidad, aunque no existen niveles de contaminación totalmente seguros.
En España, al igual que en otros países de la Unión Europea, se han establecido límites significativamente más estrictos que los recomendados por la OMS que, de cumplirse, se podría evitar un alto porcentaje de muertes atribuibles a la contaminación.
En el estudio, se han analizado un total de 14.381.087 ingresos hospitalarios no programados (urgentes) por causas naturales durante el período del 1 de enero de 2013 al 31 de diciembre de 2018 en 52 provincias, donde se observaron grandes variaciones.
Las provincias con mayor número de ingresos diarios atribuibles a la contaminación atmosférica fueron Madrid y Barcelona con más de 840 ingresos, seguidas de Valencia, con 354. Mientras, Soria, Ceuta y Melilla fueron las que tuvieron menor número de ingresos, con menos de 15.

Además, las conclusiones señalan que los ingresos hospitalarios urgentes atribuibles a las temperaturas extremas son unas 11 veces inferiores a los relacionados con la contaminación. De los 5.300 ingresos anuales atribuibles a las temperaturas, unos 1.200 se producirían en olas de calor y 4.100 en olas de frío, probablemente relacionados con los pocos días al año que ocurren esos extremos térmicos.