El control precoz de los parámetros hemodinámicos mejora la recuperación de los pacientes con hemorragia intracerebral

El trabajo evidencia que actuar con la misma rapidez que en el ictus isquémico es también determinante en el ictus hemorrágico, apuntando a la necesidad de implantar un “Código ICH” que estandarice la atención urgente y permita mejorar la supervivencia y la autonomía.

Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y el Hospital de Sant Pau, publicado en la revista Neurology, demuestra que la aplicación precoz y coordinada de un protocolo integral de atención mejora significativamente la recuperación funcional de los pacientes con hemorrania de ictus.

La investigación confirma que la atención rápida y estandarizada también es determinante en el ictus hemorrágico, al igual que en el ictus isquémico, y demuestra que las medidas clínicas aplicadas durante las primeras horas pueden marcar la diferencia en la evolución funcional del paciente. Los resultados apuntan a la necesidad de organizar circuitos asistenciales específicos para la hemorragia cerebral, un futuro “Código ICH” (por sus siglas en inglés de Intracerebral Hemorrhage), que permitan activar de manera inmediata los recursos sanitarios necesarios y garantizar la aplicación precoz de las intervenciones.

El ictus es una de las principales causas de muerte y discapacidad. En Cataluña, cada año más de 13.000 personas sufren un ictus. La mayoría, en torno al 85%, son ictus isquémicos, causados ​​por la obstrucción de una arteria cerebral, pero entre un 10 y un 15% son ictus hemorrágicos, provocados por la ruptura de un vaso sanguíneo y la acumulación de sangre dentro del cerebro. Este tipo de ictus suele tener peor pronóstico, con una mortalidad que puede superar el 40% y una elevada tasa de secuelas graves. Hasta hace pocos años, se consideraba que había pocas opciones terapéuticas más allá de los cuidados generales, lo que generaba una actitud más pasiva frente a estos pacientes.

Un protocolo simple pero eficaz que mejora la recuperación

El nuevo estudio liderado por Anna Ramos Pachón y Álvaro Lambea Gil, investigadores del grupo de Enfermedades Cerebrovasculares del IR Sant Pau y neurólogos de la Unidad de Ictus del Hospital de Sant Pau, confirma que esta visión debe cambiar. Analizando a más de 1.800 pacientes atendidos en los 28 hospitales públicos catalanes de la Red de Atención de Ictus entre 2020 y 2022, los investigadores comprobaron que aplicar de forma precoz un conjunto de medidas médicas simples y protocolizadas, denominado care bundle protocol (CBP), mejora. Este protocolo incluye el rápido control de la presión arterial, la glucemia, la temperatura corporal, la oxigenación y la reversión del tratamiento anticoagulante cuando procede.

El estudio confirma, en esta población, los hallazgos del ensayo clínico internacional INTERACT3 y, además, demuestra que el efecto beneficioso se mantiene durante un período más prolongado del anteriormente descrito. También se observa beneficio incluso en pacientes que llegan más tarde al hospital, aunque este efecto es mayor cuanto antes se produzca la llegada.

Los resultados muestran que los pacientes en los que se alcanzaron todos los objetivos del protocolo en las primeras 24 horas presentaban un 66% más de probabilidades de lograr una recuperación funcional favorable a los tres meses, con beneficios especialmente marcados en aquellos que llegaron al hospital antes de ocho horas desde el inicio de los síntomas.

«Durante años se asumía que, ante una hemorragia cerebral, poco podía hacerse más allá de los cuidados básicos. Este estudio viene a corroborar lo contrario: que aplicar de forma precoz medidas simples, pero bien coordinadas, mejora considerablemente las posibilidades de recuperación», explica Álvaro Lambea-Gil. «El mensaje está claro: el tiempo también cuenta en la hemorragia intracerebral, y debemos actuar con la misma rapidez y organización que en el ictus isquémico».

Hacia un “Código ICH” para mejorar la atención al ictus hemorrágico

El estudio revela también que sólo en uno de cada cuatro pacientes se logró el cumplimiento completo del protocolo, lo que indica la necesidad de mejorar la adherencia a estas medidas en toda la red asistencial. Aún así, los resultados fueron consistentes en todos los tipos de hospitales, lo que demuestra que se trata de intervenciones de bajo coste, fácilmente aplicables y con gran impacto clínico.

«Hasta hace poco tiempo, la gestión del ictus hemorrágico era más pasiva, en parte por la falta de tratamientos específicos», añade Lambea Gil. «Hoy sabemos que hay mucho que hacer y que estas medidas deben aplicarse de forma sistemática. Por eso creemos que ha llegado el momento de implantar un Código ICH en todos los hospitales, un circuito específico que asegure una atención rápida y protocolizada también para los pacientes con hemorragia cerebral».

El estudio refuerza la idea de que las primeras horas son críticas también en la hemorragia cerebral y que el beneficio de una actuación precoz se extiende más allá de lo que se creía, hasta aproximadamente 14 horas después del inicio de los síntomas. Por eso, los investigadores insisten en que la población debe seguir acudiendo al hospital inmediatamente ante cualquier sospecha de ictus, ya que la distinción entre ictus isquémico y hemorrágico sólo puede realizarse mediante una prueba de imagen.

«El mensaje al ciudadano no cambia: si aparecen signos de ictus, hay que llamar inmediatamente al 112. Aunque después el escáner muestre una hemorragia, sigue habiendo cosas que hacer que pueden marcar la diferencia», resume Lambea Gil.

El registro HIC-CAT, una herramienta pionera de investigación poblacional

El trabajo se llevó a cabo utilizando el registro HIC-CAT (Hemorragia Intracerebral en Cataluña), un proyecto financiado por la Fundación Ictus e impulsado por Joan Martí Fàbregas del Hospital de Sant Pau, en coordinación con el Plan Director de Enfermedades Vasculares Cerebrales del Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya.

El HIC-CAT fue creado con el objetivo de mejorar el conocimiento real sobre la atención al ictus hemorrágico en Cataluña, sobre el que hasta ahora existían muy pocos datos poblacionales sistematizados. Su diseño permitió recoger variables clínicas, de imagen, terapéuticas y evolutivas de cada caso, vinculándolas con indicadores asistenciales y de resultados a corto y medio plazo de todos los pacientes diagnosticados de hemorragia intracerebral aguda en los hospitales públicos catalanes con capacidad para atender ictus.

Coordinado por el IR Sant Pau y el Hospital de Sant Pau, el registro involucra a los 28 hospitales públicos de Cataluña que forman parte de la Red de Atención al Ictus, lo que le convierte en uno de los mayores registros prospectivos de ictus hemorrágico a escala europea. Gracias a esta infraestructura, ha sido posible analizar por primera vez cómo la aplicación sistemática de medidas de manejo precoz puede modificar el pronóstico funcional en condiciones reales de práctica clínica, más allá del entorno controlado de los ensayos clínicos.

Además, el HIC-CAT actúa como plataforma de investigación colaborativa, facilitando el desarrollo de estudios observacionales, proyectos de mejora de la calidad y futuras intervenciones clínicas dirigidas a estandarizar la atención al ictus hemorrágico. Su estructura modular y su coordinación centralizada permiten incorporar nuevas variables o centros, y su integración con el Stroke Catalan Reperfusion Consortium garantiza la coherencia con los programas de código ictus ya existentes.

«El HIC-CAT representa un salto cualitativo en la forma de estudiar la hemorragia intracerebral», señala Pol Camps, coordinador del grupo de Enfermedades Cerebrovasculares del IR Sant Pau y de la Unidad de Ictus de Sant Pau, y coautor del trabajo. «Nos permite no sólo describir qué hacemos, sino también identificar qué prácticas tienen un impacto real en la recuperación de los pacientes y cómo podemos trasladarlas de forma homogénea a todo el sistema sanitario».

Liderazgo del IR Sant Pau en investigación sobre el ictus

El estudio sobre la hemorragia intracerebral se enmarca en una línea de investigación consolidada del IR Sant Pau que combina la práctica clínica, la recogida sistemática de datos y el análisis poblacional para mejorar la atención y la recuperación de los pacientes con ictus en todas sus formas. Esta línea busca trasladar el conocimiento generado desde los registros catalanes a la práctica asistencial, con un enfoque multidisciplinar que integra neurólogos, radiólogos, intensivistas y personal de enfermería especializado.

En los últimos meses, el grupo de Enfermedades Cerebrovasculares, liderado por Pol Camps, ha publicado en Neurology dos investigaciones de referencia internacional que refuerzan este compromiso con una investigación útil y aplicable.

Por un lado, un estudio liderado por Marina Guasch-Jiménez evidenció que las transformaciones hemorrágicas asintomáticas tras el tratamiento endovascular del ictus isquémico también se asocian a una peor recuperación funcional ya una mayor mortalidad, lo que obliga a reconsiderar los criterios de seguridad y seguimiento de la terapia endovascular. El trabajo, basado en más de 3.000 casos del registro Codi Ictus de Catalunya (CICAT), es el análisis poblacional más amplio realizado hasta ahora sobre este fenómeno.

Por otra parte, la investigación encabezada por Garbiñe Ezcurra-Díaz confirmó que la colocación urgente de un stent carotidio durante la trombectomía mecánica mejora la evolución funcional y la supervivencia en pacientes con ictus isquémico causado por lesiones en tándem, sin aumentar las complicaciones hemorrágicas. Este estudio, que incluyó a 578 pacientes tratados en diez centros catalanes, aporta una de las evidencias más sólidas hasta la fecha sobre la seguridad y eficacia del stent carotidi urgente.

«Estos trabajos reflejan la vocación del IR Sant Pau para generar evidencia clínica aplicable a la práctica asistencial, aprovechando la fortaleza de los registros poblacionales catalanes», subraya Pol Camps. «Nuestro objetivo es seguir avanzando en la atención al ictus con una investigación colaborativa y orientada al paciente».


También te puede interesar…