La terapia con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR) ha demostrado una notable eficacia en el tratamiento de neoplasias malignas hematológicas refractarias o recidivantes. Estas células CAR-T son linfocitos T autólogos modificados genéticamente para dirigirse a antígenos específicos e inducir la apoptosis celular. En la actualidad, dada la tasa de respuesta sin precedentes en pacientes con opciones curativas limitadas, la investigación se está enfocando en expandir esta terapia a tumores sólidos y patologías no malignas, como enfermedades autoinmunes, cardíacas y VIH.
No obstante, a pesar de transformar el tratamiento oncológico, la terapia con células CAR-T también se ha asociado con complicaciones graves, tanto generalizadas como específicas de órganos, como el síndrome de liberación de citocinas (SLC), la neurotoxicidad y la hematotoxicidad relacionadas con las células inmunitarias. Pero todavía se debe investigar en mayor profundidad el perfil cardiotóxico de las terapias con células CAR-Y, ya que sigue siendo poco comprendido, debido a que los ensayos clínicos de referencia han tenido escasa representación de pacientes con comorbilidades cardiovasculares preexistentes y carecen de datos en entornos no relacionados con ensayos.
Con el fin de abordar esta necesidad, un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica Americana JAMA Network, ha presentado datos de prevalencia de eventos cardiovasculares específicos en adultos que reciben CAR-T para neoplasias malignas hematológicas avanzadas. Los investigadores realizaron un metaanálisis de diversos estudios observacionales que cumplían unos requisitos cocnretos. Por un lado, debían incluir a adultos con neoplasias malignas hematológicas refractarias o recidivantes que recibían al menos una de estas terapias de células CAR-T disponibles comercialmente: axicabtagene ciloleucel, tisagenlecleucel, brexucabtagene autoleucel, lisocabtagene maraleucel o idecabtagene vicleucel. Y, por otro, también aquellos que registraron uno o más de los siguientes resultados: muerte cardiovascular, arritmia ventricular, arritmia supraventricular, eventos de insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio y/o reducción de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI).
Eventos cardiovasculares tras CAR-T
Tras la revisión de 771 resúmenes y 86 informes completos, se incluyeron 13 estudios en el análisis final, con un total de 1.528 pacientes. Los pacientes inscritos recibieron predominantemente terapia con células CAR-T para linfoma, y una proporción considerable había recibido previamente antraciclinas, radioterapia o trasplante de células madre. Los factores de riesgo cardiovascular eran comunes, con una mediana de diabetes, 37,5 por ciento con hipertensión, 32 por ciento con hipercolesterolemia y 35 por ciento con antecedentes de tabaquismo.
Los resultados que más interés suscitaron a los investigadores incluyeron los relacionados con la arritmia ventricular, arritmia supraventricular, reducción de la FEVI, eventos de insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio y mortalidad cardiovascular y por todas las causas.
La aparición de arritmias ventriculares fue evaluada en ocho estudios con 871 pacientes, registrándose 14 casos en un seguimiento mediano de 487 días. El metanálisis mostró una prevalencia agrupada del 0,66 por ciento. En cuanto a las arritmias supraventriculares, nueve estudios con 1.073 pacientes reportaron 96 casos en un seguimiento mediano de 418 días, con una prevalencia agrupada del 7,79 por ciento. Por otro lado, la disfunción ventricular izquierda fue observada en siete estudios con 472 pacientes, con 33 casos en un seguimiento mediano de 285 días y una prevalencia del 8,68 por ciento, mientras que en 13 estudios con 1.528 pacientes, se registraron 76 eventos de insuficiencia cardíaca, con una prevalencia agrupada del 3,87 por ciento. En el caso de infarto de miocardio este fue reportado en 10 estudios con 1.129 pacientes, con 17 casos en un seguimiento mediano de 493 días y una prevalencia agrupada del 0,62 por ciento.
En términos de mortalidad cardiovascular esta fue registrada en 12 estudios con 1.341 pacientes, con 14 casos en un seguimiento mediano de 490 días y una prevalencia agrupada del 0,63 por ciento. Y, por último, la mortalidad por todas las causas se evaluó en siete estudios con 736 pacientes, registrándose 262 muertes en un seguimiento mediano de 487 días, con una prevalencia agrupada del 30,01 por ciento.
En general este análisis mostró una baja prevalencia de arritmia ventricular, infarto de miocardio y mortalidad cardiovascular a corto y mediano plazo en pacientes con terapias CAR-T. Las complicaciones más comunes fueron la disfunción ventricular izquierda y la arritmia supraventricular, por lo que los expertos recomiendan enfocar la vigilancia cardiovascular en estos aspectos.
Equipos multidisciplinares
Los datos obtenidos en este estudio van de la mano con lo que ya muchos especialistas asumen como indispensable en la práctica clínica y asistencial: el trabajo multidisciplinar entre diferentes especialidades. Los equipos multidisciplinares en medicina son esenciales para un enfoque integral y eficaz en el tratamiento de los pacientes. Este modelo reúne a profesionales de diversas especialidades, lo que permite abordar la complejidad de las enfermedades desde múltiples perspectivas y mejora la calidad de la atención. La colaboración entre médicos, enfermeras, farmacéuticos y otros especialistas optimiza diagnósticos, personaliza tratamientos y facilita la gestión de complicaciones, resultando en mejores resultados clínicos y mayor satisfacción del paciente.
Precisamente esto se abordó durante el VI curso práctico sobre leucemia linfocítica crónica, celebrado en Santander, donde se destacó la importancia de la colaboración entre profesionales sanitarios. Diferentes especialistas compartieron sus experiencias sobre la colaboración en equipos dentro de sus hospitales, centrando la discusión en la especialidad de la hematología y, concretamente, el cardiólogo Pedro Moliner Borja y la hematóloga Ana Carla Oliveira Ramos compartieron su experiencia colaborando en el tratamiento de pacientes oncohematológicos que presentan deficiencias cardiovasculares o que las desarrollan durante su tratamiento oncológico.
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