«Efecto misil» en resonancia magnética: un riesgo que exige precaución en una técnica segura y no invasiva

Un hombre ha muerto al ser atraído por una máquina de RM mientras acompañaba a su esposa en un centro médico. La SERAM recuerda que, aunque infrecuentes, los incidentes pueden ser letales si no se cumplen las medidas de seguridad

resonancia magnética

Un hombre de 61 años ha fallecido en un centro médico de Nueva York tras ser absorbido por una máquina de resonancia magnética (RM) mientras portaba una cadena metálica de nueve kilos. El suceso, que tuvo lugar en el centro Nassau Open MRI de Westbury, ha puesto el foco, una vez más, en la importancia de aplicar protocolos de seguridad rigurosos en este tipo de instalaciones.

Según ha informado el Departamento de Policía del condado, Keith McAllister, la víctima, acudió al centro acompañando a su esposa, que se sometía a una resonancia de rodilla. En un momento dado, la paciente pidió al técnico que llamara a su esposo para que la ayudara a incorporarse. Fue entonces cuando el hombre accedió a la sala sin autorización, en plena exploración, llevando consigo una pesada cadena metálica. McAllister fue trasladado en estado crítico a un hospital, donde falleció al día siguiente a causa de las heridas sufridas.

Aunque este tipo de sucesos son extremadamente raros, sus consecuencias pueden ser fatales. Las máquinas de resonancia magnética funcionan mediante potentes campos magnéticos capaces de atraer violentamente objetos metálicos, que pueden alcanzar altas velocidades y actuar como proyectiles.

El caso ha coincidido con la Semana Internacional de la Seguridad en Resonancia Magnética, una efeméride que ha aprovechado la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) para lanzar un mensaje claro: la seguridad en las salas de RM no puede relajarse ni un instante.

«El funcionamiento de estos equipos implica riesgos que hay que conocer y prevenir», explicó Pablo Valdés Solís, especialista de la SERAM y jefe del Servicio de Radiología del Hospital Universitario San Agustín de Avilés. «Los campos magnéticos pueden llegar a ser 25.000 veces más potentes que la gravedad terrestre. Si un objeto metálico entra en la sala, puede adquirir velocidades cercanas a los 100 km/h y comportarse como un misil potencialmente letal».

Este fenómeno, conocido como «efecto misil», es el más llamativo, pero no el único peligro. Los campos magnéticos también pueden interferir con dispositivos médicos implantables como marcapasos o desfibriladores, comprometiendo la vida del paciente. Además, el propio proceso de exploración puede causar otros efectos no deseados, como quemaduras por las bobinas de radiofrecuencia o alteraciones acústicas y nerviosas por las bobinas de gradiente.

La RM es segura, no invasiva y libre de radiación ionizante

Desde la SERAM insisten en que la resonancia magnética es una técnica de imagen segura, no invasiva y libre de radiación ionizante, pero que requiere un entorno controlado. «Las salas de RM son espacios potencialmente peligrosos que deben estar vigilados y sometidos a controles estrictos de seguridad», advirtió Valdés, que añadió que «no se trata de alarmar, sino de recordar que la seguridad nunca puede darse por sentada. Estos campos magnéticos están activos incluso cuando no se están realizando exploraciones, y cualquier descuido puede tener consecuencias graves, como ha demostrado este trágico accidente».

Para evitar situaciones como la vivida en Nueva York, la SERAM ha establecido una serie de recomendaciones que deberían ser obligatorias en todas las unidades de resonancia magnética. Entre ellas:

  • Diseño adecuado de las instalaciones, con zonas de acceso restringido y control físico de entradas y salidas.
  • Formación continuada del personal sanitario, que incluya actualización anual de competencias y verificación sistemática de que pacientes y acompañantes no portan objetos metálicos.
  • Aplicación de barreras múltiples, como cuestionarios de seguridad, revisión visual por personal entrenado y uso de detectores de metales como apoyo, nunca como única medida.
  • Registro activo de incidentes y «casi incidentes», para mejorar los protocolos continuamente.

«La seguridad debe estudiarse antes de instalar cualquier equipo de RM», señaló el portavoz de la SERAM. «Hay que tener en cuenta que estas salas se ubican en entornos clínicos donde circulan muchos profesionales, pacientes y acompañantes, y los estudios son complejos y de larga duración. No podemos confiarlo todo a una señal de advertencia en la puerta».

En esta línea, la SERAM ha desarrollado recientemente una Guía visual sobre Seguridad en Resonancia Magnética, una herramienta práctica que resume los principales riesgos y buenas prácticas de forma gráfica, pensada para su uso diario en centros sanitarios.


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