Eliminar la obligación de vacunación en Florida: «Puede tener repercusiones dentro y fuera de EE.UU.»

Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la URJC, y Jaime Pérez, presidente de la AEV, señalan que esta medida puede aumentar brotes, pero también puntualizan que en otros países, como España, la vacunación no es obligatoria

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La propuesta del estado de Florida de eliminar la obligatoriedad de la vacunación infantil ha generado preocupación entre expertos en salud pública y diferentes asociaciones médicas. Mientras el gobierno estatal de Florida sostiene que la decisión busca respetar la libertad individual, profesionales como Ángel Gil de Miguel, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, y Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología, advierten, en declaraciones a Gaceta Médica, que esta medida podría tener graves consecuencias sanitarias y sociales, tanto en Estados Unidos como a nivel internacional.

Gil explica que en España la vacunación infantil no es obligatoria, sino que se sigue un calendario recomendado con coberturas cercanas al 98 %. «En España no es obligatorio y siempre hemos definido que no tiene sentido que lo sea porque las coberturas son del 98%. Pero en Estados Unidos hay un 20% de la población que vive por debajo del umbral de la pobreza. Allí tienen brotes, esas enfermedades están ahí y además la esperanza de vida es más baja que en muchos países de Europa», señala.

En esta línea, Jaime Pérez subraya que en España afortunadamente nunca ha hecho falta la obligatoriedad. «En primer lugar, nosotros en España, afortunadamente, no hemos necesitado nunca la vacunación obligatoria porque mayoritariamente la población se ha vacunado sin necesidad de que fuera obligatoria. En Estados Unidos la obligatoriedad de la vacunación viene desde el siglo XIX, o sea, que no es cosa nueva», explica.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recuerda que, en Estados Unidos, las leyes estatales determinan los requisitos de vacunación para los escolares. «Estas leyes suelen aplicarse no solo a los niños que asisten a escuelas públicas, sino también a los que asisten a escuelas privadas y guarderías. Los estados también pueden exigir la vacunación del personal sanitario y de los pacientes o residentes de centros de salud», indica el organismo, por lo que la eliminación de la obligatoriedad en Florida supone un cambio significativo respecto al marco legal vigente en la mayoría de los estados.

Pérez detalla que el sistema estadounidense no es absoluto: «Todos los estados que marcan la obligatoriedad tienen exenciones. Hay niños que no tienen que vacunarse por motivos médicos, religiosos o de creencias personales, y cada año los padres deben certificar estas razones. No es blanco o negro». Sin embargo, advierte que los estados con exenciones más laxas registran porcentajes de niños no vacunados hasta cuatro veces mayores que aquellos con exenciones estrictas, aumentando la probabilidad de brotes, especialmente de sarampión y tosferina.

Riesgo de brotes y muertes evitables

Para Gil, uno de los principales problemas de esta medida es el aumento del riesgo de brotes de enfermedades prevenibles. «Empiezan a haber brotes y, evidentemente, en un momento dado pueden tener problemas de muertes por enfermedades graves, por sarampión y por otras muchas causas», explica. Florida ya ha registrado un incremento en la incidencia de ciertas enfermedades infantiles, como la tosferina o el sarampión, y se mantiene por debajo de la media nacional en algunas coberturas vacunales.

Pérez coincide: «Esta medida es innecesaria, porque aquellos que no querían vacunar ya no lo hacían. Ahora lo presentan como una medida de libertad y lo van a poner mucho más fácil. Si disminuyen las coberturas vacunales, tendrá consecuencias claras en el aumento de brotes y epidemias que perjudicarán a todos, especialmente en Florida».

En este sentido, Gil advierte que la medida podría agravar esta situación y afectar a toda la comunidad, no solo a los niños. «Hay muchísimas enfermedades a las cuales la población adulta es muy vulnerable y la vacunación infantil es una de las barreras de protección para estos adultos vulnerables», señala, recordando que Florida es uno de los estados con mayor concentración de personas mayores que pasan sus últimos años allí debido al clima y otros factores.

Asimismo, otro problema que acarrea esta decisión es el mensaje «peligroso» que transmite. El catedrático subraya que «lo que se está diciendo es que las vacunas no son importantes y que no pasa nada porque no te vacunes. Y eso tiene un riesgo tremendamente grande”. Pérez añade que la confianza en las vacunas y en los políticos también puede verse afectada: «Puede haber repercusiones en la confianza de la población. Una parte de la gente puede perder fe en las vacunas y los políticos que proponen estas medidas también pueden ver dañada su popularidad».

Además, Gil relaciona esta decisión con políticas anteriores del estado frente a la COVID-19, como la falta de apoyo al desarrollo de vacunas mRNA, lo que, a su juicio, ha generado desconfianza en la población. «Ya tomaron una decisión anterior de no implicarse con todo el tema de las vacunas mRNA. Han dejado de apoyar ese desarrollo, con lo cual el mensaje es todavía más negativo. Se pierde la confianza: ‘las vacunas no son seguras, las vacunas no sirven para nada’. Son mensajes de calado hacia la población», explica.

Repercusiones nacionales e internacionales

Gil advierte que la decisión de Florida no afectará solo al estado, sino que puede generar un efecto dominó en otros estados y países. «Que un país como Estados Unidos empiece a tener estados que tomen este tipo de decisiones puede tener un efecto en cadena, no solo para los estados americanos, sino para países en todo el mundo», afirma.

Por su parte, Pérez coincide en que existe riesgo de propagación: «Es posible que esto ocurra en otros estados. Si bajan las coberturas vacunales en los estados que tomen estas medidas, vamos a ver cómo aumentan las enfermedades prevenibles por vacunación. Y a nivel internacional, la línea de desconfianza puede extenderse a otros países europeos y tener consecuencias negativas para todos».

El experto en salud pública recuerda que las decisiones de organismos estadounidenses, como el Comité de Inmunización (CIP), suelen ser un referente internacional. Por ello, las políticas que contradicen estas recomendaciones pueden tener implicaciones más allá de sus fronteras, influyendo en la percepción global sobre la vacunación y en la confianza de otros sistemas sanitarios. Pérez señala que asociaciones como la Academia Americana de Pediatría se han posicionado contra las exenciones no médicas, subrayando que los estados con exenciones más estrictas mantienen mejor control de las enfermedades prevenibles.

Para Ángel Gil, la medida tomada en Florida representa un retroceso en salud pública, con consecuencias que podrían trascender fronteras. «Es una decisión errónea y que puede tener repercusiones dentro y fuera de Estados Unidos», concluye.


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