Los datos recogidos en el Informe 2024 de Vigilancia Epidemiológica de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en España confirman que las infecciones sexuales se mantienen en una trayectoria de crecimiento sostenido. El documento, elaborado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) a través de su Centro Nacional de Epidemiología (CNE) en coordinación con el Ministerio de Sanidad, revela que las tasas no solo aumentan año tras año, sino que alcanzan niveles que requieren una intensa atención y actuación.
Según el informe, el año pasado se diagnosticaron 41.918 casos de infección por Chlamydia trachomatis, lo que supone un incremento del 10,2% respecto a 2023. En el caso de la infección gonocócica se notificaron 37.257 casos, un aumento del 7,2%. Por su parte, los casos de sífilis se elevan a 11.930, un 6,7% más que el año previo, y los de linfogranuloma venéreo alcanzaron los 1.996 casos, lo que representa otro incremento del 10,2%.
El análisis de tendencias pone en evidencia crecimientos aún más profundos: la tasa de infección gonocócica presenta un aumento anual del 28,9% entre 2020 y 2024, mientras que las tasas de sífilis han crecido cerca de un 20% anual entre 2021 y 2024. En el caso de la clamidia, el incremento es cercano al 20 % anual entre 2016 y 2024.
Los datos, además, confirman que el perfil más afectado es el de los hombres y las personas jóvenes: la mayoría de los casos se producen en varones, y especialmente en el grupo de edad de 20 a 34 años. Como señalan las autoras del informe, “la comparación de las tasas de incidencia de ITS por comunidad autónoma se puede ver afectada por algunas diferencias en los sistemas de vigilancia autonómicos”.
Ámbitos de vigilancia y variabilidad autonómica
Aunque todas las comunidades autónomas en 2024 disponían de un sistema de vigilancia con declaración individualizada para infección gonocócica, sífilis, sífilis congénita e infección por Chlamydia trachomatis, el informe advierte que aún “se debe mejorar la cumplimentación de algunas variables en el proceso de notificación, especialmente las relacionadas con el modo de transmisión”.
La incidencia de infección gonocócica por comunidades autónomas muestra un rango muy amplio: entre 2,38 y 161,27 casos por 100.000 habitantes. Las tasas más elevadas se registraron en Cataluña (161,27), Madrid (125,26), País Vasco (75,95) y Canarias (65,26); las más bajas en Asturias (2,38), Melilla (4,65), Aragón (9,47) y Castilla y León (16,47). En sífilis, las comunidades con mayores tasas en 2024 fueron Canarias (41,45), Cataluña (33,85), Baleares (33,77) y Madrid (30,29), y las de menor incidencia fueron Asturias (2,87), Aragón (4,44) y La Rioja (5,24).
“La comparación de las tasas de incidencia de ITS por comunidad autónoma se puede ver afectada por algunas diferencias en los sistemas de vigilancia autonómicos”
En el caso de la infección por clamidia, las tasas más elevadas se observaron en Cataluña (203,44), País Vasco (129,33), Navarra (125,50) y Madrid (100,03). Las más bajas en Asturias (1,69), Aragón (4,97) y Baleares (13,07). En ese contexto, el 46,2% de los casos (19.355) correspondieron a mujeres. La mediana de edad al diagnóstico fue de 28 años, siendo las mujeres más jóvenes (mediana 25 años) que los hombres (mediana 31 años). La mayoría de los casos se produjeron entre 25‑34 años (36,4%) y 20‑24 años (25,7%).
En cuanto al linfogranuloma venéreo (LGV), en 2024 se notificaron 1.996 casos, con una tasa de incidencia de 4,59 casos por 100.000 habitantes en las comunidades que disponen de sistema de vigilancia. Las tasas más elevadas se dieron en Cataluña, Comunidad de Madrid, País Vasco y Canarias; Ceuta y Melilla no declararon ningún caso. Del total, el 97,6% correspondieron a hombres, y la mediana de edad al diagnóstico fue de 36 años (RIC 30,5‑44), cifras superiores en hombres.
Además de los datos cuantitativos, el informe aporta detalles sobre el ámbito donde se realiza el diagnóstico: en la sífilis, por ejemplo, el 66,4% de los 1.633 casos con información sobre el servicio se detectaron en centros de atención primaria; otros servicios de ITS hospitalarios representaron el 16,2%, centros de ITS extrahospitalarios el 6,6% y el 4,9% en servicios de urgencias; el 5,9% restante en otras consultas. Esta información refuerza la necesidad de que la atención primaria y los servicios de ITS jueguen un papel central en la detección precoz y el manejo de estas infecciones.
Actuar con urgencia
El informe incide en la urgencia de actuar. Según el comunicado, “la tendencia creciente de la infección gonocócica y de la sífilis… se mantiene. En el caso de la infección por C. trachomatis también se observa una tendencia creciente en el periodo analizado”. También señala que “el descenso de casos notificados observado en 2020… puede atribuirse en mayor o menor medida a la pandemia por COVID‑19” y que “para todas las ITS se observa una mayor afectación en hombres que en mujeres”.
La información generada por los sistemas de vigilancia epidemiológica constituye un elemento esencial para acompañar las medidas del Plan de Prevención y Control de la infección por el VIH y las ITS 2021‑2030, cuyo objetivo es eliminar estas infecciones como problema de salud pública para el año 2030. El plan plantea un enfoque integral: prevención, diagnóstico precoz, tratamiento oportuno, atención a la cronicidad y mejora de la calidad de vida de las personas afectadas. Al mismo tiempo, pone especial énfasis en combatir el estigma y la discriminación asociados al VIH y las ITS, promoviendo así una respuesta más inclusiva y efectiva.
El infome pone especial énfasis en combatir el estigma y la discriminación asociados al VIH y las ITS, promoviendo así una respuesta más inclusiva y efectiva
La persistencia y el crecimiento de las ITS en España indican que, además de reforzar los sistemas de vigilancia, resulta imprescindible adaptar las estrategias de salud pública a nuevas realidades: la movilidad global, los cambios en los patrones de conducta sexual, la aparición de resistencias microbianas y la presión sobre los servicios de salud. El hecho de que jóvenes y varones sean grupos especialmente afectados obliga a diseñar intervenciones dirigidas, que incluyan educación, acceso al diagnóstico y tratamiento y campañas de sensibilización.
Asimismo, la gran variabilidad entre comunidades autónomas subraya la necesidad de armonizar los sistemas de vigilancia y mejorar la calidad de los datos para poder comparar, evaluar y optimizar las intervenciones a nivel estatal. Como advierte el informe, aún “se debe mejorar la cumplimentación de algunas variables en el proceso de notificación”.