Un nuevo estudio internacional ha identificado diferencias significativas en la mortalidad general según el cuartil de riqueza entre 2010 y 2022. Si bien en todos los países se observó una relación entre el nivel de riqueza y la mortalidad, Estados Unidos presentó la mayor brecha en la mortalidad entre los cuartiles de riqueza más bajos y más altos. El análisis comparó datos de más de 73.000 adultos en EE. UU. y diferentes regiones de Europa, de entre 50 y 85 años.
Cabe destacar que, la tasa de mortalidad entre los individuos más ricos en Estados Unidos fue superior a la observada en la mayoría de los países europeos del norte y oeste, así como en los europeos del sur más acomodados. Esto también fue comparable a la registrada entre los europeos del norte y oeste con menor nivel socioeconómico y la mayoría de los europeos del este.
Por otro lado, los estadounidenses más pobres mostraron la menor tasa de supervivencia entre todos los grupos de riqueza incluidos en el estudio. Las disparidades regionales en la mortalidad en Estados Unidos fueron mínimas, aunque se observó una mortalidad más baja entre los participantes más ricos en los estados del oeste, en comparación con aquellos de las demás regiones del país.
Impacto de la riqueza
La riqueza puede tener un impacto significativo en la salud al influir en factores clave como el acceso a la educación, las oportunidades laborales, la atención médica y las redes sociales, todos ellos determinantes fundamentales de la salud. Las diferencias culturales, económicas y políticas pueden modificar la magnitud de esta influencia. Por ejemplo, en el análisis se observó que el porcentaje de participantes en los tres cuartiles de riqueza más bajos que habían completado estudios universitarios era superior en Europa del norte y occidental en comparación con Estados Unidos.
Además, se evidenció una mayor desigualdad en las características sociales y de comportamiento entre los participantes de Estados Unidos y los de las regiones europeas. En particular, en Estados Unidos, las personas más ricas tenían más probabilidades de haberse casado alguna vez, mostraban menores tasas de tabaquismo actual y vivían en menor medida en áreas rurales, en comparación con los participantes no ricos. Estos resultados sugieren que en Estados Unidos, las relaciones entre riqueza, nivel educativo, comportamientos saludables y redes sociales pueden ser más marcadas que en Europa.
Estos resultados sugieren que en Estados Unidos, las relaciones entre riqueza, nivel educativo, comportamientos saludables y redes sociales pueden ser más marcadas que en Europa
Al analizar las distribuciones de la riqueza, se observó que Estados Unidos y el norte y oeste de Europa presentan una mayor riqueza absoluta en comparación con el sur y este de Europa, lo que probablemente refleja las influencias económicas y políticas en la acumulación de riqueza. Si bien la riqueza absoluta puede influir en los resultados de salud, el foco de este estudio se centró en la riqueza relativa dentro de los países, encontrando una relación entre la posición relativa de los participantes y su mortalidad. Este vínculo entre la posición de riqueza y otros indicadores sociales, como los ingresos, ha sido estudiados previamente.
Además, se identificó un «efecto de supervivencia» más pronunciado en Estados Unidos, donde los individuos con menor riqueza tienden a fallecer más jóvenes que en Europa. Este hallazgo se alinea con los informes sobre el aumento de la mortalidad entre las personas de 25 a 65 años en los Estados Unidos, y se refleja en los datos del estudio, que muestran que la riqueza media es mayor en el grupo de 60 a 69 años en comparación con el grupo de 50 a 59 años en Estados Unidos, una tendencia que no siempre se observa en Europa.
La esperanza de vida en Estados Unidos es inferior a la de muchos países de altos ingresos, y diversos estudios han señalado que esta diferencia se debe principalmente a una mayor mortalidad en la mediana edad, especialmente entre las personas más pobres. Se suele asumir que los estadounidenses socialmente favorecidos presentan resultados de salud similares o incluso mejores que los de otros países de altos ingresos, y que la supervivencia después de los 75 años es superior en Estados Unidos en comparación con países similares.
Uno de los hallazgos clave de este estudio está relacionado con la comparación de grupos de riqueza similares entre países. En los resultados obtenidos, los estadounidenses más pobres mostraron una peor supervivencia que todos los demás grupos de comparación, incluidos los más pobres de Europa.
Según el estudio, las personas del cuartil más rico experimentaron una tasa de mortalidad un 40% inferior a la de las personas del cuartil más pobre. En cuanto a las comparaciones entre regiones, los participantes de Europa continental presentaron tasas de mortalidad aproximadamente un 40% más bajas que las de los participantes en Estados Unidos durante el período del estudio. Los participantes del sur de Europa tuvieron tasas de mortalidad alrededor de un 30% inferiores a las de los estadounidenses, mientras que los participantes de Europa del Este mostraron tasas de mortalidad entre un 13% y un 20% más bajas.
Los participantes de Europa continental presentaron tasas de mortalidad aproximadamente un 40% más bajas que las de los participantes en Estados Unidos
Aunque factores como las estructuras sociales más débiles y el acceso limitado a la atención médica pueden explicar la mayor brecha en la relación entre mortalidad y riqueza en Estados Unidos en comparación con Europa, y la mayor mortalidad entre los estadounidenses más pobres en relación con los europeos más pobres, estos elementos no parecen ser suficientes para explicar la menor supervivencia entre los estadounidenses ricos en comparación con los europeos ricos, aseguran en la investigación.
Otros factores sistémicos, como la dieta, el entorno, las actitudes conductuales, culturales y sociales, y las oportunidades de movilidad social, podrían influir en la longevidad en los diferentes estratos sociales. Si bien los más pobres son los más vulnerables a estos factores, es probable que dichos factores afecten a toda la sociedad. Un estudio comparativo adicional que examine cómo varían estos factores entre cohortes de riqueza transnacionales podría ayudar a determinar si esta es la causa subyacente.