Un proyecto coordinado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en colaboración con nueve hospitales de todo el país, dos universidades (ver listado más abajo) y la Fundación CRIS Contra el Cáncer, avanza con fuerza hacia una medicina más personalizada. Hasta el momento, ya se han incorporado al estudio 150 mujeres con cáncer avanzado, lo que representa la mitad del objetivo previsto de participantes.
La iniciativa forma parte de la Infraestructura IMPaCT de Medicina de Precisión, promovida y financiada por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).
El propósito del proyecto es crear réplicas virtuales, conocidas como gemelas digitales, de pacientes con cáncer avanzado, utilizando inteligencia artificial. Esta tecnología permitirá sentar las bases para personalizar los tratamientos en futuros ensayos clínicos y anticiparse a la evolución de la enfermedad.
Una gemela digital es una representación virtual que reproduce de forma precisa y dinámica el estado de salud de una paciente en tiempo real. A diferencia de la historia clínica tradicional, este modelo integra múltiples capas de información que van desde datos moleculares del tumor —como alteraciones en el ADN, proteínas o metabolismo— hasta indicadores fisiológicos obtenidos mediante dispositivos como relojes inteligentes, que registran la frecuencia cardíaca, el sueño o la actividad física.
También incorpora información sobre el estado emocional y la calidad de vida, recopilada a través de una aplicación móvil, junto con los datos clínicos habituales como tratamientos recibidos o resultados de analíticas. Toda esta información se actualiza de forma continua, lo que permite a médicos e investigadores comprender mejor cómo evoluciona la enfermedad y cómo responde cada paciente a los tratamientos. Gracias a ello, es posible anticiparse a complicaciones, prever efectos secundarios y ajustar las terapias de manera personalizada y en tiempo real.
150 pacientes con cáncer ya participan
El estudio, en el que colaboran nueve hospitales de toda España y dos universidades —la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Carlos III—, tiene como objetivo incluir a 300 mujeres con cáncer de mama, pulmón o colon en fase metastásica, justo antes de comenzar su tratamiento. Con 150 pacientes ya reclutadas, el proyecto alcanza un punto clave que confirma su viabilidad y solidez.
Los primeros resultados, presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), demuestran que es posible realizar un seguimiento remoto de calidad, y que los datos recopilados son lo suficientemente robustos como para alimentar modelos computacionales capaces de predecir la evolución de la enfermedad.
El equipo investigador ya trabaja en los próximos avances que se presentarán en el Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) 2025. En esta cita se abordará cómo la información obtenida a distancia —desde parámetros de la vida cotidiana hasta indicadores del estado emocional— puede servir para anticipar la respuesta temprana a los tratamientos en pacientes con cáncer metastásico.
Nuevos pasos para incorporar la edad biológica
Uno de los aspectos más innovadores de este proyecto es que no se limita a estudiar el comportamiento del tumor, sino que también analiza cómo envejece el cuerpo de la paciente durante el tratamiento. Para ello, se ha incorporado un modelo avanzado de reloj biológico, desarrollado por el propio CNIO, que permite estimar la edad biológica real del organismo a partir del análisis del ADN. Este reloj molecular es capaz de detectar con gran precisión si el cuerpo está envejeciendo más rápido de lo esperado, un proceso que puede verse afectado por el tipo de cáncer, la toxicidad de los tratamientos e incluso por factores emocionales.
Esta información añade una nueva dimensión al seguimiento clínico, ya que permite a los profesionales sanitarios valorar con mayor exactitud el impacto global de los tratamientos y ajustar su intensidad o combinación según la situación biológica concreta de cada paciente. Es la primera vez que esta tecnología se aplica de forma práctica en un estudio de seguimiento clínico real.
Aunque el estudio aún se encuentra en fase de desarrollo y no tiene una finalidad curativa directa para las pacientes que participan en él, su objetivo es claro: generar herramientas y conocimiento que contribuyan a transformar la medicina del futuro. La integración de datos moleculares, el seguimiento remoto en tiempo real y la estimación de la edad biológica abren la puerta a una oncología más precisa, individualizada y adaptada a las características de cada persona. Se trata de una de las iniciativas de medicina personalizada más ambiciosas desarrolladas en España hasta la fecha.
Liderado por el CNIO y con una financiación de 2,5 millones de euros para tres años, el proyecto —denominado técnicamente High-definition oncology in women’s cancer — cuenta con el respaldo del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y se financia con fondos europeos del programa NextGenerationEU/PRTR. La iniciativa se enmarca dentro de IMPaCT, la Infraestructura de Medicina de Precisión asociada a la Ciencia y la Tecnología, impulsada por el propio ISCIII.
