El ensayo CHIPOR demuestra que HIPEC mejora la SG en cáncer de ovario

Se trata del estudio más grande que evalúa la técnica en pacientes con recaída sensible al platino

La carcinomatosis peritoneal secundaria al cáncer de ovario es un desafío clínico significativo, afectando aproximadamente al 70% de las pacientes con esta enfermedad avanzada. En este contexto, la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica (HIPEC) ha emergido como una técnica prometedora que combina citorreducción quirúrgica con la administración de quimioterapia a altas temperaturas dentro del abdomen, maximizando la eficacia terapéutica y mejorando la supervivencia global.

Estudio CHIPOR

El reciente estudio CHIPOR representa un punto de inflexión en el manejo del cáncer de ovario recurrente sensible a platino. Este ensayo clínico de fase III, desarrollado a lo largo de más de una década y en el que participaron 31 hospitales de Francia, España, Canadá y Bélgica, demuestra que la aplicación de HIPEC tras la citorreducción quirúrgica ofrece una mejora significativa en la supervivencia de las pacientes. Según Delia Cortés Guiral, directora de IVOQA, «la incorporación de quimioterapia intraperitoneal aumentó la supervivencia global en casi 10 meses, un logro extraordinario en oncología».

Delia Cortés Guiral, directora de IVOQA

Por su parte, Virginia García Pineda, ginecóloga del Hospital Universitario La Paz, destaca también la importancia de este avance, subrayando que las pacientes tratadas con HIPEC alcanzaron una supervivencia media de 54 meses, en comparación con los 46 meses de aquellas que no recibieron esta intervención.

Ventajas de HIPEC

HIPEC se realiza tras la eliminación quirúrgica completa de los tumores visibles. La administración de quimioterapia calentada a 41°C permite una penetración tumoral superior y una mayor actividad citotóxica. Este enfoque tiene un impacto directo en los residuos tumorales microscópicos, los cuales son responsables de las recaídas.

Además, el uso de nuevas tecnologías, como las modernas máquinas de perfusión, ha mitigado las complicaciones asociadas a la técnica. Las mejoras incluyen la introducción de tiosulfato sódico, que ha eliminado prácticamente la nefrotoxicidad asociada al cisplatino, según explica Cortés Guiral. Aunque algunos efectos adversos como anemia o hepatotoxicidad leve han sido reportados, estos no resultaron estadísticamente significativos en el estudio CHIPOR.

Virginia García Pineda, ginecóloga del Hospital Universitario La Paz

La HIPEC no compite con otras terapias como los inhibidores de PARP o el bevacizumab, sino que se integra en un enfoque multidisciplinar. «La unión hace la fuerza», afirma Cortés Guiral, destacando que combinar estas opciones terapéuticas maximiza los beneficios para las pacientes. Este concepto de tratamiento integrado subraya la necesidad de adaptar las estrategias terapéuticas al perfil individual de cada paciente.

Retos

Uno de los principales retos es la implementación de HIPEC en centros altamente especializados. Como menciona García Pineda, el éxito del tratamiento depende de una citorreducción completa y de la formación de los equipos médicos. Además, protocolos como el programa ERAS (Recuperación Temprana Tras Cirugía) han sido clave para minimizar las complicaciones postoperatorias, enfocándose en la prehabilitación integral de las pacientes.

En cuanto al futuro, Cortés Guiral enfatiza la necesidad de realizar más investigaciones que evalúen la combinación de HIPEC con terapias emergentes como los inhibidores de PARP. También se plantea la posibilidad de utilizar HIPEC en el tratamiento primario del cáncer de ovario avanzado, un ámbito donde ensayos previos como OVHIPEC ya han mostrado resultados prometedores.

Impacto en la calidad de vida

Una preocupación recurrente es el impacto de HIPEC en la calidad de vida de las pacientes. Aunque se ha demostrado que la técnica mejora significativamente la supervivencia, los estudios también indican que no incrementa la mortalidad ni la morbilidad de forma significativa. Por tanto, HIPEC no solo prolonga la vida, sino que lo hace manteniendo una buena calidad de vida.

HIPEC representa una innovación revolucionaria en el tratamiento del cáncer de ovario recurrente, ofreciendo esperanza a pacientes que enfrentan una enfermedad devastadora. La evidencia generada por estudios como CHIPOR subraya la importancia de seguir investigando y formando especialistas en esta técnica. Como destacan las expertas, el futuro del manejo del cáncer de ovario radica en un enfoque multidisciplinar que combine avances terapéuticos y tecnológicos, asegurando así que más mujeres puedan beneficiarse de estas opciones que salvan vidas.


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