El Hospital General de Valencia se sitúa en la vanguardia de la cardiología moderna al participar en un ambicioso proyecto europeo que explora el uso de la radioterapia estereotáctica para tratar la taquicardia ventricular. Desde su incorporación a esta iniciativa en el año 2021, el centro ha implementado una técnica innovadora denominada radioablación estereotáctica de arritmias, un procedimiento no invasivo que permite administrar altas dosis de radiación directamente en el área afectada del corazón.
Esta técnica se presenta como una esperanza para aquellos pacientes con arritmias que no responden a los tratamientos convencionales. A diferencia de los métodos tradicionales, la radioablación utiliza haces de radiación para localizar y destruir con extrema precisión los puntos de origen del problema cardíaco, evitando así la necesidad de pasar por el quirófano. Su eficacia, ya explorada en diversos estudios preclínicos, ha demostrado una capacidad real para reducir los episodios arrítmicos en pacientes con estas patologías.
Un salto cualitativo frente a los tratamientos convencionales
El artículo original menciona que, antes de recurrir a la radioablación, la taquicardia ventricular suele abordarse no solo con fármacos o ablación por catéter, sino también mediante la colocación de un desfibrilador de cardioversión implantable (DAI) para evitar daños irreversibles.
Habitualmente, la taquicardia ventricular se aborda mediante fármacos, ablación por catéter o la implantación de un desfibrilador para prevenir daños irreversibles. Sin embargo, la naturaleza recurrente de esta dolencia a menudo obliga a los pacientes a someterse a sucesivas intervenciones invasivas que resultan complejas de abordar. Es aquí donde la radioterapia marca la diferencia, permitiendo acceder a zonas del corazón que hasta ahora eran inaccesibles para los métodos quirúrgicos o de catéter tradicionales.
Piedad Almendros Blanco, jefa del servicio de Oncología Radioterápica, califica los resultados obtenidos en el centro como «alentadores», destacando una mejoría clínica significativa y una reducción notable de las crisis, lo que se traduce directamente en una mejor calidad de vida para el paciente.
El legado de la excelencia y el proyecto STOPSTORM
Este avance no es fruto de la casualidad, sino de la colaboración multidisciplinar entre los servicios de Cardiología, Oncología Radioterápica y Radiofísica y Protección Radiológica. El hospital cuenta con el equipamiento tecnológico de última generación y la cualificación profesional necesaria para ejecutar este procedimiento de alta complejidad.
La participación del centro en este consorcio internacional ha sido posible gracias al impulso de Aurelio Quesada, quien fuera jefe de la Sección de Arritmias hasta noviembre de 2024. Carmen García Mora, jefa del Servicio de Oncología Radioterápica, ha querido rendir homenaje a su figura, señalando que su visión y compromiso con la investigación fueron determinantes para que el hospital se sumara a este proyecto. «Su legado sigue muy presente en nuestro trabajo diario», afirma García Mora.
El centro valenciano forma parte de STOPSTORM, una plataforma europea financiada por el programa Horizonte 2020 que reúne a más de 30 organizaciones de 10 países distintos. Sus siglas definen la magnitud del estudio: «plataforma estandarizada de tratamiento y resultados de la terapia estereotáctica de la taquicardia reentrante a través de un consorcio multidisciplinar».
El objetivo central es recopilar y analizar datos clínicos para validar esta terapia de forma estandarizada en todo el continente. Cabe destacar el papel de España en este estudio, donde solo tres centros públicos han sido seleccionados para participar: el propio Hospital General de Valencia, el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y el Hospital del Mar de Barcelona.