Cuando el injerto ataca al receptor: el Hospital Miguel Servet combate la EICR crónica con un enfoque multidisciplinar y optimizando sus recursos

La Enfermedad Injerto Contra Receptor crónica (EICRc) afecta hasta el 60 % de los pacientes sometidos a trasplante de médula ósea, obligando a establecer nuevos protocolos en búsqueda de que el paciente sea visto por varios especialistas en un mismo día, mejorando la atención y evitando demoras.

El Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza se consolida como un centro pionero en la optimización del manejo de la Enfermedad de Injerto Contra Receptor crónica (EICRc), una grave complicación que afecta hasta al 60% de los pacientes sometidos a trasplante de médula ósea. Este centro ha impulsado una reorganización crucial de los circuitos asistenciales, basada en un grupo clínico multidisciplinar, cuyo objetivo es garantizar un seguimiento estrecho y altamente especializado para cada paciente.

Cuando el injerto ataca

La EICR crónica es una enfermedad que surge tras un trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos, es decir, cuando las células madre sanguíneas provienen de un donante, ya sea familiar o no emparentado. El mecanismo de esta patología reside en las propias defensas del donante, los linfocitos T, que al no reconocer los tejidos del receptor como propios, inician un ataque inmunológico.

Según explica Isabel Izquierdo, hematóloga responsable de la consulta de seguimiento postrasplante del Hospital Miguel Servet, esta es una complicación inherente al procedimiento, ya que «los pacientes sometidos al trasplante de médula ósea, ya sea de un donante familiar o de un donante no emparentado, corren el riesgo de padecer esta enfermedad en la que los linfocitos T del donante atacan a órganos y tejidos del receptor, puesto que no lo reconocen como propios».

Esta reacción puede manifestarse meses o incluso años después del trasplante, afectando a múltiples sistemas del cuerpo. La EICR puede presentarse de forma leve o evolucionar a formas graves e incapacitantes. Entre los órganos afectados se encuentran los ojos, la piel, el aparato genital y el aparato digestivo, así como los pulmones. Los síntomas son variados, incluyendo sequedad severa y pérdida de visión en los ojos, diarrea crónica y gastritis en el tubo digestivo, y dificultad respiratoria o fatiga en los pulmones.

Dada su naturaleza multiorgánica, el abordaje de la EICRc exige la participación de múltiples servicios. Izquierdo enfatiza que «la EICR crónica plantea retos que ningún servicio puede asumir por sí solo. Solo una mirada conjunta permite anticiparse a su evolución”.

Es por ello que el Hospital Miguel Servet, a través del servicio de Hematología y Hemoterapia, creó en febrero de este año un grupo clínico multidisciplinar. En este equipo colaboran de forma coordinada especialistas en Neumología, Dermatología, Oftalmología, Digestivo, Reumatología, Rehabilitación, Ginecología y Endocrinología.

Coordinación y acceso

La complejidad de la EICR hace que muchos especialistas en Aragón no estén habituados a tratarla. Por ello, el grupo de trabajo se enfoca en mejorar el seguimiento mediante la estandarización de la atención.

La coordinación asistencial es el objetivo principal de la jornada «Novedades en el manejo de la EICRc: Un enfoque multidisciplinar», que se celebrará este 3 de diciembre en Zaragoza. Izquierdo detalla que «el objetivo de esta reunión es coordinarnos entre todos para mejorar la atención del paciente.».

Uno de los avances clave es asegurar que el mismo facultativo, habituado a la patología, atienda consistentemente a estos pacientes «que sea un mismo especialista de Dermatología o de Neumología el que vea siempre a estos pacientes trasplantados, ya que estará habituado a tratar este tipo de patología o este tipo de enfermedad» explica la hematóloga.

Además de la estandarización, Izquierdo y su equipo buscan solucionar los problemas logísticos que enfrentan los pacientes, especialmente aquellos que residen en áreas alejadas de la capital, como Huesca, Teruel, Barbastro, Alcañiz o Calatayud. El objetivo es optimizar las agendas para que un paciente pueda realizar sus controles de forma eficiente, «pudiendo venir un solo día y ser visto por tres o cuatro especialistas. Eso evitaría demoras y mejoraría mucho la atención” añade la hematóloga. La meta es que un paciente que venga de un pueblo alejado de Zaragoza capital pueda ser visto por diferentes especialistas y se vaya con el tratamiento y las pruebas necesarias ya realizadas el mismo día.

Avances y acompañamiento a largo plazo

Aunque el tratamiento estándar para la EICR sigue siendo los corticoides, empleados desde 1981, existen esperanzadores avances terapéuticos. Fármacos ya aprobados, como Ruxolitinib, ofrecen nuevas vías, y el Servet participa en la evaluación de Axatilimab en ensayo clínico, buscando mejorar las respuestas y la calidad de vida. No obstante, Izquierdo advierte que «en los grados graves, el objetivo es frenar el avance y preservar la calidad de vida, pues es difícil revertirla completamente». En la jornada también intervendrá Carmen Martínez del Hospital Clínic de Barcelona, quien compartirá su experiencia para facilitar el impulso de la unidad de EICRc en Aragón.

La atención no es solo clínica, sino también emocional. El proceso del trasplante es un compromiso de un año de controles y medicación intensa, sumado a un seguimiento de por vida si aparece la EICR. “A los pacientes les da mucho miedo saber que podemos provocarles una enfermedad crónica para curar otra que sí es mortal”, reconoce Izquierdo.

El objetivo final de todos estos esfuerzos, recalca la Izquierdo, es que el paciente “tenga una calidad de vida óptima, alejado de una enfermedad grave y mortal como la leucemia, el linfoma u otras patologías hematológicas”.


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