Un reciente estudio realizado por un equipo del CIBER y liderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Girona Josep Trueta (IDIBGI) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF), ha encontrado una conexión entre un tipo de virus presente en la microbiota intestinal y la adicción. a la comida. La investigación, publicada en Nature Metabolism , sugiere que los virus Microviridae influyen en el metabolismo de neurotransmisores clave como la serotonina y la dopamina, vinculándose con comportamientos alimentarios compulsivos y la obesidad.
Los investigadores también identifican el ácido antranílico, una sustancia en el plasma sanguíneo, como posible factor protector frente a la adicción a la comida
Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre la microbiota intestinal se habían centrado en las bacterias, ignorando a otras bacterias como los virus. Este trabajo destaca que los Microviridae, un tipo de virus presente en el intestino, podrían desempeñar un papel crucial en el equilibrio metabólico y la conducta alimentaria. Los investigadores también identifican el ácido antranílico, una sustancia en el plasma sanguíneo, como posible factor protector frente a la adicción a la comida.
Mecanismos de adicción
La adicción a la comida se caracteriza por una pérdida de control sobre la ingesta alimentaria, activando mecanismos cerebrales similares a los de otras adicciones. Este nuevo hallazgo muestra que los Microviridae están asociados con niveles elevados de triptófano y tirosina en sangre, precursores de serotonina y dopamina. Ambos neurotransmisores son esenciales para la regulación del humor, el placer y el sistema de recompensa, factores clave en la adicción alimentaria. “La composición del viroma intestinal, aunque específica de cada persona, es estable en el tiempo, lo que abre la puerta a estrategias personalizadas para tratar la adicción a la comida”, señala Jordi Mayneris-Perxachs, uno de los líderes del estudio.
Este nuevo hallazgo muestra que los Microviridae están asociados con niveles elevados de triptófano y tirosina en sangre, precursores de serotonina y dopamina
El estudio validó sus hallazgos en tres cohortes humanas independientes que suman 264 participantes, confirmando una evaluación entre la presencia de Microviridae y menor control inhibitorio. Además, análisis previos realizados en otro grupo de 942 personas refuerzan estas conclusiones.
Para profundizar en el impacto de los Microviridae, se realizaron experimentos con ratones y moscas de la fruta. Al transferir microbiota de pacientes con alta presencia de estos virus a ratones, los animales mostraron conductas típicas de adicción a la comida y alteraciones en el metabolismo de los neurotransmisores. Del mismo modo, las moscas también exhibieron cambios en su comportamiento alimentario. “Estos resultados podrían revolucionar el abordaje terapéutico de la obesidad y los trastornos alimentarios, proponiendo nuevas estrategias para controlar la ingesta compulsiva”, explica Rafael Maldonado, colaborador en el estudio.
Ácido antranílico
Un hallazgo notable fue la asociación entre los Microviridae y menores niveles de ácido antranílico, un derivado del triptófano que podría actuar como protector frente a la adicción a la comida. Experimentos suplementando este compuesto en ratones y moscas de la fruta mostraron una disminución de la conducta adictiva y cambios positivos en las vías metabólicas relacionadas con la dopamina y la serotonina.
Un hallazgo notable fue la asociación entre los Microviridae y menores niveles de ácido antranílico,
Anna Castells-Nobau, investigadora del IDIBGI, lideró los experimentos con Drosophila melanogaster, demostrando que el ácido antranílico regula el comportamiento alimentario de estas moscas mediante la modulación del metabolismo dopaminérgico.
Implicaciones futuras
Este trabajo no solo resalta la importancia de estudiar los virus de la microbiota intestinal, sino que también ofrece nuevas vías para tratar la obesidad y los trastornos alimentarios desde una perspectiva personalizada. Además, pone de manifiesto la relevancia de explorar mecanismos innovadores que involucren el metabolismo de neurotransmisores para desarrollar tratamientos más efectivos. En la investigación participaron también la Fundación Fisabio, la Universidad de Alicante y el área de Salud Pública del CIBER, consolidando un esfuerzo multidisciplinar para abordar estos problemas de salud global.