La lactancia materna refuerza las defensas antitumorales contra el cáncer de mama

Un innovador estudio publicado en la revista Nature revela el mecanismo subyacente que permite a las mujeres mantener células T protectoras hasta por medio siglo después del parto.

La lactancia materna, no solo nutren al bebé, sino que también actúan como un poderoso catalizador biológico que refuerza la inmunidad de la madre contra el cáncer de mama, según se desprende un reciente estudio de Nature. Si bien durante mucho tiempo se ha sabido que la lactancia reduce el riesgo de esta enfermedad, un estudio exhaustivo en modelos humanos, ha desvelado por fin el mecanismo.

La investigación demuestra que el proceso de gestación y lactancia induce la acumulación de células inmunes especializadas, conocidas como linfocitos T.

El proceso de protección comienza con la profunda remodelación que experimenta la mama humana. Tras el parto y el destete, la mama entra en un proceso clave llamado involución, donde recupera su forma original, eliminando células viejas y dañadas y creando otras nuevas.

Este «rediseño biológico» es el factor desencadenante principal para el reclutamiento de linfocitos T en el tejido mamario. Sherene Loi, oncóloga médica del Centro Oncológico Peter MacCallum de Melbourne, Australia, y coautora del estudio, explica que otros factores inmunitarios, como las proteínas de la leche, material extraño del bebé, la mastitis o los virus, también atraen estos linfocitos T al tejido.

El linfocito T

El estudio se dividió en tres partes. En primer lugar, 260 mujeres participaron para permitir el recuento de linfocitos T en tejido mamario extirpado de una población diversa de mujeres, algunas con riesgo normal y otras con riesgo elevado de cáncer. La conclusión fue que las mujeres que habían tenido hijos presentaban un mayor número de linfocitos T, y lo más notable es que estas células resultaron ser longevas, persistiendo hasta 50 años después del embarazo.

Para confirmar la protección, se introdujeron células cancerosas en la almohadilla de grasa mamaria en ratones que nunca habían tenido crías, con destete forzado y aquellos que habían completado un ciclo de lactancia e involución. Los resultados mostraron que los tumores eran significativamente más pequeños en los ratones que habían lactado. Además, estos animales tenían más células T en los tumores, y la inmunidad se observó tanto a nivel local como a nivel sistémico, lo que sugiere que «la lactancia realmente cambia la inmunidad de todo el cuerpo en estos modelos murinos», según declaró Loi.

Por último, realizaron un análisis clínico con más de 1.000 mujeres con cáncer de mama triple negativo y que habían dado a luz. Aquellas que habían amamantado a sus hijos mostraron mejores tasas de supervivencia, y sus tumores contenían una mayor cantidad de linfocitos T en comparación con las que no lo habían hecho.

    Implicaciones terapéuticas

    Julia Ransohoff, oncóloga de la Universidad, destacó que el estudio utiliza datos de ratones y humanos para probar que la lactancia materna y la involución culminan en una «inmunidad antitumoral impulsada por linfocitos T» en el tejido mamario, la cual se asocia con la regresión de tumores mamarios triple negativos.

    Sin embargo, el trabajo también abre la puerta a importantes interrogantes, señala Ransohoff. Aún es necesario descubrir a qué proteínas se dirigen estas células T, cómo logran expandirse y persistir durante tantos años, y cuál es su relación con los cánceres sensibles a las hormonas.

    Los hallazgos tienen un enorme potencial, especialmente en el ámbito de la oncología. Loi afirma que la comprensión de estos mecanismos inmunitarios «podría tener implicaciones directas para el tratamiento del cáncer mediante inmunoterapia«. Al comprender exactamente cómo funcionan estos mecanismos inmunitarios contra el cáncer, el trabajo de Loi podría sentar las bases para el desarrollo de una vacuna preventiva contra el cáncer de mama.

    «Nos gustaría comprender a qué reaccionan las células T, ya que eso significa que quizás podamos crear estrategias que imiten el efecto«, concluye Loi.


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