Los genes BRCA1 y BRCA2 están presentes en todas las personas, sin embargo, las mutaciones de estos genes, que pueden heredarse, incrementan el riesgo de cáncer de mama y de ovario.
En este sentido, un reciente estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge y publicado en Nature Genetics, ha descubierto que las células inmunes en el tejido mamario de mujeres sanas que portan mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 muestran signos de mal funcionamiento conocidos como «agotamiento». Esto, según los investigadores, sugiere que las células inmunitarias no pueden eliminar las células mamarias dañadas, que eventualmente pueden convertirse en cáncer de mama. Este hallazgo es novedoso porque hasta la fecha este tipo de células “agotadas” solo se encuentran en tumores avanzados.
«Nuestros resultados sugieren que en los portadores de mutaciones BRCA, el sistema inmunológico no logra eliminar las células mamarias dañadas, lo que a su vez parece estar trabajando para mantener a raya a estas células inmunes», explicó Walid Khaled del Departamento de Farmacología de la Universidad de Cambridge y del Instituto Wellcome-MRC de Células Madre de la misma universidad, además del autor principal del estudio.
Los resultados obtenidos plantean la posibilidad de utilizar medicamentos de inmunoterapia existentes como intervención temprana para prevenir el desarrollo del cáncer de mama en portadores de mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2. “Ya existen medicamentos que pueden superar este bloqueo en la función de las células inmunitarias, pero hasta ahora sólo han sido aprobados para la enfermedad en etapa avanzada. Nadie había considerado antes utilizarlos de forma preventiva”, destacó Khaled.
Muestras de tejido mamario
A partir de 55 donantes que se habían sometido a mamoplastias de reducción o mastectomías de reducción de riesgo los investigaciones analizaron más de 800.000 células. A partir de esas identificaron 41 subgrupos de células en los compartimentos epitelial, estromal e inmunitario.
“Descubrimos que las células inmunitarias de los portadores de BRCA1 o BRCA2 tenían una firma de expresión genética distinta que indicaba un posible agotamiento inmunológico, que fue validada mediante inmunohistoquímica. Esto sugiere que los mecanismos de escape inmunológico podrían manifestarse en tejidos no cancerosos muy temprano durante el inicio del tumor”, destacaron los investigadores en su estudio.
El atlas de células mamarias humanas resultante de este trabajo está disponible como recurso para que otros investigadores lo utilicen y lo agreguen. Contiene grandes cantidades de información sobre otros factores de riesgo de cáncer de mama, incluido el índice de masa corporal (IMC), el estado menopáusico, el uso de anticonceptivos y el consumo de alcohol.
«Hemos descubierto que existen múltiples tipos de células mamarias que cambian con el embarazo y con la edad, y es la combinación de estos efectos, y otros, lo que impulsa el riesgo general de cáncer de mama», afirmó Austin Reed, estudiante de doctorado en el Departamento de Farmacología de la Universidad de Cambridge y primer autor conjunto de la investigación. «A medida que recopilemos más información de este tipo de muestras de todo el mundo, podremos aprender más sobre cómo se desarrolla el cáncer de mama y el impacto de los diferentes factores de riesgo, con el objetivo de mejorar el tratamiento», añadió.
Factores de riesgo
Uno de los mayores desafíos en el tratamiento del cáncer de mama es que no se trata sólo de una enfermedad, sino de muchas. Muchas variaciones genéticas diferentes pueden provocar este cáncer, y el riesgo genético interactúa con otros factores de maneras complejas. Se sabe que la probabilidad de cáncer de mama aumenta con la edad, pero este riesgo se reduce en gran medida con el embarazo en una etapa temprana de la vida. Y el riesgo asociado a la edad aumenta considerablemente en las portadoras de los genes de cáncer de mama BRCA1 y BRCA2.
El nuevo estudio tuvo como objetivo comprender cómo interactúan algunos de estos factores de riesgo, caracterizando los diferentes tipos de células en la mama humana en muchos estados fisiológicos diferentes.
“El cáncer de mama ocurre en todo el mundo, pero las desigualdades sociales significan que no todos tienen acceso al tratamiento. La prevención es el enfoque más rentable. No sólo aborda la desigualdad, que afecta principalmente a los países de bajos ingresos, sino que también mejora la evolución de las enfermedades en los países de altos ingresos”, afirmó Sara Pensa, investigadora asociada principal del Departamento de Farmacología de la Universidad de Cambridge y primera autora del estudio.
Los investigadores utilizaron la técnica de secuenciación de ARN unicelular para caracterizar los diferentes tipos y estados de células mamarias. Casi todas las células del cuerpo tienen el mismo conjunto de genes, pero sólo un subconjunto de ellos está activado en cada célula, y estos determinan la identidad y función de la célula. La secuenciación de ARN unicelular revela qué genes están activados en células individuales.
“En general, encontramos que los cambios en la composición celular observados con la paridad y la edad son complejos y no se limitan a ningún tipo de célula. Por lo tanto, el impacto de estos cambios debe considerarse de forma colectiva y no de forma aislada, dado el impacto contrastante de la edad y la paridad en el riesgo de cáncer de mama”, señalaron en el estudio.
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