Los condicionantes externos e internos que influyen en la evolución del asma ha sido el tema central en las jornadas de Espacio Asma celebradas en Sevilla con la colaboración de Chiesi España.
El encuentro ha revisado la interrelación entre esta enfermedad respiratoria y otras circunstancias que frecuentemente acompañan a las personas asmáticas y que pueden modificar significativamente su desarrollo clínico.
“Hemos hablado de aquellas enfermedades que se relacionan con el asma y que pueden tener mucha importancia también en el control de la enfermedad o en el curso de la misma, así como la respuesta al tratamiento”, explica a GM Santiago Quirce, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
“En el día a día nos encontramos con que el paciente asmático habitualmente, sobre todo a partir de una cierta edad, tienen otro tipo de enfermedades que pueden complicar la patología. O por el contrario, el asma puede afectar también a esas enfermedades en circunstancias habituales de la vida”, subraya Julio Delgado, alergólogo en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla.
Los expertos han resaltado como los condicionantes externos e internos influyen en el curso clínico de asma, centrándose especialmente en la microbiota y en las enfermedades metabólicas como la obesidad o la diabetes.
“Cada vez hay mas datos sobre que la calidad y la cantidad de microorganismos presentes en la vía respiratoria inferior pueden afectar al tipo de asma. Cuando hay muchas protobacterias o cuando hay una situación de disbiosis se puede favorecer la enfermedad”, continúa Quirce.
“Respecto al síndrome metabólico se ha visto una mayor relación con la enfermedad. No se sabe exactamente si es causa o efecto pero los individuos obesos tienen mayor riesgo de desarrollar asma y el paciente asmático suele hacer menos ejercicio. Por tanto, tienen mayor riesgo de que una vida sedentaria complique el curso del asma. Esto es importante porque incluso el paciente asmático tiene un fenotipo especial de asma-obesidad que se caracteriza por tener más síntomas, menos inflamación y peor respuesta al tratamiento”, apunta el alególogo de La Paz.
“El asma es una enfermedad crónica y a la vez variable. Estas dos circunstancias que son a la vez discordantes condicionan tanto su definición, que tradicionalmente ha sido compleja, como su manejo. Es importante entender que es una enfermedad crónica que requiere tratamiento continuo y a la vez su sintomatología debe ser prevenida. El abordaje es el de una enfermedad crónica con alteraciones puntuales agudas que deben ser controladas”, incide Delgado.
Por otro lado, la rinitis cobró especial relevancia. “Hubo una mesa de debate sobre la rinosinusitis y la rinitis también alérgica y su relación con el asma que realmente consideramos que es parte de la misma enfermedad. El mensaje fundamental es que en todo paciente que valorar la presencia de rinitis y rinosinusitis y tratarlo adecuadamente porque así conseguiremos mejorar el control del asma”, insiste Quirce.
Cada vez hay más datos que confirman que el cambio microbiota afecta al desarrollo de la enfermedad
“El asma es una enfermedad crónica con alteraciones puntuales agudas que deben ser controladas”