La asociación MedicineAI ha publicado en la revista Zenodo un posicionamiento sobre la Estrategia de Inteligencia Artificial del Sistema Nacional de Salud, aprobada el pasado mes de noviembre. Según el texto, este proyecto supone “un momento definitorio” para la Sanidad en nuestro país, ya que el documento no es únicamente técnico, sino que constituye “la primera afirmación institucional de que la inteligencia artificial debe formar parte de la arquitectura del SNS”.
Dicho posicionamiento afirma que la estrategia de IA representa “un punto de anclaje”, ya que “introduce un lenguaje común, ordena un campo disperso e incorpora, por fin, una visión de país”. En este sentido, MedicineAI incide en que “la importancia de este gesto no debe subestimarse. España llevaba años necesitando una hoja de ruta que ordenase un campo marcado por iniciativas dispersas, variabilidad autonómica y frecuentes incertidumbres regulatorias. Al situar la IA en el centro del debate institucional, la Estrategia contribuye a dotar de estabilidad, lenguaje común y un marco mínimo de coherencia a un fenómeno que no espera a nadie”.
Para el texto, el mayor aporte de la estrategia es la estructuración de “un entorno previamente fragmentado. Así, al crear una oficina estatal y oficinas autonómicas, proponer un marketplace de algoritmos, diseñar una metodología de evaluación y referirse explícitamente al AI Act, el SNS se sitúa “en el mapa europeo de políticas de inteligencia artificial en salud”.
Además, el documento destaca el reconocimiento en la estrategia de que la implantación de la inteligencia artificial es aún “incipiente”. La revista explica que al admitir este hecho facilita que “el debate se centre en lo esencial: cómo desarrollar capacidades, cómo garantizar la equidad territorial y cómo alcanzar un nivel de implantación que sea clínicamente significativo”.
No obstante, aunque la estrategia especifica áreas de aplicación, no describe cómo convivirá la IA con la deliberación profesional “bajo incertidumbre. La medicina sigue siendo, en esencia, un ejercicio prudencial (…). La introducción de modelos algorítmicos en ese proceso exige un análisis mucho más profundo del que la Estrategia aborda en esta primera versión”.
Asimismo, MedicineAI incide en que, si bien la planificación federada del proyecto encaja con el sistema autonómico del SNS, no suprime el peligro de la desigualdad: “El documento propone un marco de coordinación, pero la coordinación no garantiza la convergencia. La experiencia histórica de la digitalización sanitaria española demuestra que, sin mecanismos claros de alineamiento, los avances se distribuyen de forma desigual y la brecha territorial tiende a ampliarse. La Estrategia reconoce esta variabilidad, pero no define cómo será corregida”.
El posicionamiento aclara que el programa de IA tampoco especifica la distribución de responsabilidades, la resolución de discrepancias ni “cómo se asegura que la evaluación de algoritmos tendrá fuerza vinculante. La gobernanza de la inteligencia artificial en un sistema público requiere algo más que estructuras: necesita prácticas institucionales estables, recursos sostenidos y una autoridad técnica reconocida por todos los actores”.
La transparencia se sitúa como uno de los pilares de la estrategia, pero, de acuerdo con la asociación, aún no se articula “como un procedimiento verificable. En el ámbito de la IA aplicada a la salud, la transparencia no es un valor abstracto: es una condición para la legitimidad”. Esto significa llevar a cabo auditorías públicas, que la información relevante sobre los modelos sea accesible, que haya mecanismos independientes de supervisión y una publicación periódica de resultados. El programa “anticipa esta necesidad, pero todavía no define el modo en que se hará efectiva”.
Con todo, la entidad destaca la visión centrada en las personas como uno de los ejes “más valiosos” de la estrategia, ya que es prioritario ahondar en el centro de la Sanidad es la persona. “Pero este recordatorio debe ir acompañado de un trabajo más profundo. La humanización no se logra únicamente mediante soluciones tecnológicas ‘amables’. Se logra mediante decisiones éticas sólidas, mediante regulación clara y mediante la deliberación conjunta entre profesionales y pacientes sobre qué tipo de relación clínica queremos preservar en un entorno tecnológicamente complejo”.
Como conclusión, MedicineAI resalta que la estrategia es un “avance claro y una base imprescindible para el futuro”. Con todo, condiciona su eficacia a la capacidad de “convertirla en un proceso sostenido, riguroso y clínicamente orientado. La responsabilidad de hacerlo posible es colectiva: compete al ministerio, a las comunidades autónomas, a los servicios de salud, a los profesionales, a los equipos de gestión, a los desarrolladores y también a la ciudadanía”.
El proyecto comienza un trayecto que “que debe recorrerse con prudencia, con ambición y con el sentido ético que exige cualquier innovación que afecte al cuidado de la salud. El reto será enorme, pero también lo es la oportunidad”, finaliza el posicionamiento.