Microbiota Aplicada: avances científicos para transformar la medicina de precisión

Javier Santos, jefe de Gastroenterología Clínica y Páncreas del Hospital Vall d’Hebron e investigador del CiberEHD, señala a GM los aspectos más destacados que se abordarán en el evento

microbiota

El próximo 10 de abril, el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid será el escenario de la Jornada de Microbiota Aplicada, un encuentro que reunirá a expertos de primer nivel para debatir cómo trasladar los avances científicos sobre microbiota a la práctica clínica. La cita, organizada por GoodGut (HIPRA), pone el foco en su utilidad en campos como la gastroenterología, la atención primaria y la nutrición clínica.

El enfoque basado en la microbiota promete revolucionar la medicina de precisión en los próximos años, especialmente en el campo de las enfermedades digestivas. Así lo cree Javier Santos, jefe de Gastroenterología Clínica y Páncreas del Hospital Vall d’Hebron e investigador del CiberEHD, quien destaca, en una entrevista con Gaceta Médica, que ya existen herramientas diagnósticas basadas en la microbiota que permiten una detección más precoz y personalizada de enfermedades como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad inflamatoria intestinal o incluso el cáncer de colon.

«Estas herramientas pueden ahorrar mucho tiempo y dinero tanto a la sanidad pública como a la privada, y son útiles en todos los niveles asistenciales, desde la Atención Primaria hasta la especializada», explica el especialista, quien recalca que «en mi opinión, especialmente útiles en primaria». Además, señala el potencial de la microbiota en el desarrollo de terapias personalizadas, como el uso de probióticos dirigidos en contextos como el trasplante fecal.

El especialista destaca también su utilidad para identificar nuevas dianas terapéuticas y biomarcadores metabólicos. «La microbiota produce decenas de miles de metabolitos que son mediadores en enfermedades del aparato digestivo y también de fuera de él, por lo que encontrarlos puede ser muy útil para descubrir terapias innovadoras», indica.

Otra aplicación prometedora es la nutrición personalizada: «Se están llevando a cabo estudios que tratan de modificar la dieta basándose no solo en la composición taxonómica de la microbiota, sino también en su perfil metabólico», añade el experto. Según Santos, esto podría tener un impacto relevante en el manejo de trastornos digestivos y también en afecciones con componente psiquiátrico.

Aplicar la microbiota en el día a día

Santos también destaca el valor añadido de encuentros como la jornada que se celebra este jueves, centrada en los avances en microbiota y su aplicación clínica. «Creo que es una jornada superinteresante porque acuden profesionales de índole muy diferente», afirma. La diversidad de perfiles profesionales, que abarca desde médicos de aparato digestivo hasta microbiólogos, nutricionistas, médicos de Atención Primaria, investigadores e incluso representantes políticos, permite generar un espacio de diálogo y colaboración muy enriquecedor.

«Es una red de trabajo muy rica para presentar todas estas innovaciones en el área de la microbiota y para discutir su utilidad como herramientas diagnósticas y terapéuticas», señala. El especialista también destaca que esta masa crítica incluye tanto a profesionales de la sanidad pública como de la privada, lo que refuerza el valor transversal de la jornada.

Uno de los objetivos clave de este evento es facilitar la implementación del conocimiento generado en torno a la microbiota en la práctica clínica diaria. Santos ya anticipa que del encuentro podrían surgir recomendaciones concretas sobre el uso de herramientas basadas en la microbiota con fines diagnósticos, pronósticos e incluso terapéuticos.

Asimismo, considera que será una oportunidad para revisar y adaptar algunos protocolos clínicos a la luz de los nuevos hallazgos. «Se pueden incorporar opciones relacionadas con la nutrición, con la optimización del trasplante fecal, o incluso con aspectos de educación sanitaria dirigidos a los pacientes», indica.

El experto también pone en valor la importancia de la participación ciudadana y de las comunidades de pacientes en este tipo de encuentros: «Es fundamental generar esa masa crítica que favorezca la implicación y la opinión de los consumidores finales de estos avances, que son los propios pacientes», subraya.

Atención transdiciplinar

La atención a pacientes con enfermedades digestivas y metabólicas complejas requiere un abordaje más allá de lo meramente multidisciplinar. Javier Santos aboga por una visión transdisciplinar, en la que todos los profesionales implicados en el manejo del paciente trabajen de forma verdaderamente coordinada. «No hablaría ni de medicina multidisciplinar, si es posible, transdisciplinar», apunta. En su opinión, este enfoque resulta fundamental para lograr una atención sanitaria más integral y efectiva.

«El paciente debe ser el centro de la atención sanitaria, y todos los profesionales implicados en su cuidado deberían aportar su conocimiento para un tratamiento conjunto e integrado», destaca Santos. Como ejemplo, plantea el caso de una persona con diabetes y enfermedad inflamatoria intestinal: «No puedes tratar una cosa por un lado y otra por el otro, es decir, tiene que haber una coordinación entre el endocrino, el nutricionista, el psicólogo, el gastroenterólogo… Todos ellos deben tener una visión parecida».

Este tipo de enfoque holístico, señala, puede traducirse en un mayor impacto clínico, mejor calidad de vida y una salud más sostenida para el paciente. No obstante, reconoce que su implementación aún enfrenta barreras estructurales: «Hoy en día esto es difícil en la sanidad pública, y también en la privada, por falta de tiempo y espacios dedicados, pero me consta que en la cabeza de los gestores y gerentes existe esta idea de centrar la medicina en el paciente, favoreciendo su curación a través de la educación sanitaria y la prevención».

De la evidencia científica a la práctica clínica

En la jornada, uno de las mesas de debate abordará retos en el campo de la microbiota, como el lograr que los avances científicos lleguen de forma estructurada y eficaz a la práctica clínica. Santos lo resume en pocas palabras: «Como dice el chiste, lo primero es organizarse».

Para ello, considera imprescindible contar con una estrategia bien definida que permita protocolizar el uso de las herramientas y conocimientos derivados de la investigación.

«Hay que crear guías clínicas basadas en la evidencia, con recomendaciones claras y uniformes, y con criterios diagnósticos específicos, por ejemplo, para el uso de probióticos, prebióticos, simbióticos o para el trasplante fecal», detalla. Así, advierte que actualmente existe una notable falta de uniformidad en este campo, con muchos profesionales implicados pero sin una visión compartida, lo que dificulta la implementación eficaz de la evidencia.

Entre las acciones prioritarias, propone facilitar el acceso a literatura científica actualizada, impulsar la formación mediante cursos y talleres, y normalizar progresivamente algunas de las pruebas diagnósticas que ya están disponibles, tanto para la identificación de alteraciones en la microbiota como para el seguimiento y tratamiento de enfermedades.

También ve fundamental fomentar la creación de unidades especializadas en microbiota en hospitales de referencia. «Algunas ya existen, pero veremos cómo se van expandiendo en los próximos años para abordar otras patologías», apunta.

Finalmente, subraya la necesidad de una colaboración transversal entre distintos niveles asistenciales y agentes del ecosistema sanitario. «Hay que fomentar la investigación traslacional, los ensayos clínicos, la colaboración entre hospitales, universidades y también con la industria farmacéutica, que es un sponsor muy relevante», determina el experto.

Avances prometedores en el campo de la microbiota

Durante la jornada, uno de los focos clave estará en repasar los últimos avances en el estudio de la microbiota. Según Santos, las novedades más prometedoras están marcando un cambio profundo en la forma de entender y tratar numerosas enfermedades.

Entre ellas, destaca el desarrollo de nuevos tipos de probióticos, como los posbióticos, compuestos por fragmentos de microorganismos, como membranas celulares o material genético, que mantienen efectos beneficiosos sin contener bacterias vivas.

También subraya el uso terapéutico de metabolitos microbianos, como el butirato, un ácido graso de cadena corta con propiedades antiinflamatorias. «Ya existen suplementos específicos aprobados por la FDA para el tratamiento de infecciones como Clostridium difficile«, señala el experto.

Otro campo en auge es la personalización de tratamientos basada en perfiles de microbiota, aplicada incluso en cáncer, enfermedades autoinmunes e inmunoterapia. Además, menciona el potencial de los bacteriófagos, virus que infectan bacterias, como herramienta para tratar infecciones, vigilar la calidad del agua y diseñar terapias más precisas.

«La única limitación real para todo este desarrollo es la inversión», apostilla Santos, convencido de que la medicina de precisión basada en microbiota tiene un potencial inmenso.

Estrés, enfermedades intestinales y eje intestino-cerebro

Durante la jornada también se abordará un aspecto cada vez más relevante: la relación entre el estrés y la salud intestinal. En este sentido, Santos recuerda cómo hace años se atribuía al estrés cualquier síntoma sin explicación clara. «Hoy, sin embargo, contamos con evidencias sólidas de cómo influye el estrés en el eje intestino-cerebro», afirma.

El estrés puede alterar la producción de hormonas y neurotransmisores como la adrenalina, la corticotropina o el cortisol, afectando tanto al sistema nervioso central como al intestinal. Estas alteraciones se traducen en cambios directos en la microbiota, favoreciendo estados de disbiosis (desequilibrio microbiano) o incluso el desarrollo de SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado).

«Hay una interacción bidireccional: el estrés modifica la microbiota, pero esta también puede modular la respuesta al estrés», explica ele experto. Esto repercute en funciones clave como la inflamación, la permeabilidad intestinal o la respuesta inmune.

Además, señala que en la jornada se hablará de herramientas emergentes como los psicobióticos, probióticos diseñados específicamente para ayudar en la gestión del estrés, y de estrategias prácticas para mejorar la salud emocional como parte del tratamiento integral del paciente.


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