Misión, identificar la enfermedad desconocida del Congo: «Se detecta rápido, pero los síntomas son muy amplios»

La portavoz del SEIMC, Gema Fernández, avanza que puede tener tanto un "origen infeccioso o tóxico", en la misma línea que apunta la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado la voz de alarma ante una enfermedad sin identificar que ha matado a 53 personas en la República Democrática del Congo. Según la organización, el 9 de febrero de 2025, se notificó un primer grupo de 24 muertes de origen desconocido en una sola aldea del área sanitaria de Ekoto, zona sanitaria de Basankusu, en el Congo.

Gema Fernández, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), ha explicado a este medio que hay dos posibles causas para este brote: «Puede tener un origen infeccioso o tóxico». Esta región del Congo es una zona donde hay importantes sequías y el acceso al agua es limitado, en muchas ocasiones la población accede al agua a través de fuentes que no están controladas. «En el propio informe de la OMS explican que una de las causas que barajan es la ingestión de agua contaminada por algún tóxico o meningitis bacteriana. En cualquier caso, hay que ser cautos y esperar a una confirmación».

Según la OMS, los síntomas son muy variados, incluyen fiebre, dolores de cabeza, sudoración, escalofríos, rigidez en el cuello, dolores musculares, articulaciones, tos, vómitos, diarrea y hemorragia interna. La amplitud de esos síntomas supone que pueden asociarse a multitud de enfermedades, lo que hace que sea imposible determinar la causa sin un análisis de muestras biológicas de los pacientes.

Desde que se inició la vigilancia reforzada, 1318 personas notificaron síntomas que se ajustaban a la definición del caso sospechoso. Sin embargo, dada su naturaleza amplia, las tendencias son difíciles de interpretar y muy probablemente reflejan la prevalencia de una variedad de enfermedades febriles en la comunidad.

Además, desde el momento en que aparecen los síntomas pasan 48 horas hasta que el paciente fallece: «Esta es una progresión muy rápida. La parte positiva es que se detecta rápido. Sin embargo, los síntomas son muy amplios, son desde neurológicos hasta digestivos. Es un abanico tan amplio que pueden pertenecer a otras enfermedades como la malaria». Fernández ha declarado que la OMS ha intentado tener la mayor sensibilidad con este brote e intentar captar todos los casos posibles para que «no se le escape ninguno».

«Es importante destacar que el número de fallecidos está remitiendo bastante, junto con el número de casos. Parece que hubo un pico inicial a principios de febrero y ahora solo está en una zona delimitada. Aunque, todavía se tiene que seguir investigando», ha declarado la portavoz.

Asimismo, la portavoz ha explicado que dentro de este mismo brote el 50% de los pacientes han dado positivo en malaria: «La incidencia de esta enfermedad es muy alta en zonas como el Congo y, puede ocurrir como hace un par de meses que un brote de una enfermedad sin identificar fue un brote de malaria grave. Aunque, es verdad que la malaria no es una enfermedad que afecte a los grupos de edad que se están viendo perjudicados: adolescentes y jóvenes adultos».

Retrasos en la investigación

Las autoridades han realizado varias pruebas para descartar enfermedades como el ébola o la enfermedad de marburgo. Se han recogido muestras adicionales (sangre, orina, boca y nariz) para realizar más pruebas y se están llevando a cabo investigaciones. «África es un continente muy complejo, donde los recursos son extremadamente complicados. Además, las zonas de acceso suelen ser de difícil acceso y la propia investigación del brote se ve retrasada», ha explicado Fernández.

En este tipo de casos, donde el brote surgen en zonas remotas surgen diversas complicaciones: «En primer lugar, tienes que desplazarte hacia allí, lo cual ya es la primera dificultad a la que se enfrenta el investigador. Después, hay que tener en cuenta que, que no hay materiales, ni casi infraestructuras donde realizar las pruebas. Además, hay que hacer la recogida de muestras de toda la zona infectada y llevarlas a otro sitio que también tiene difícil acceso».

La dependencia de la electricidad para la conservación y el desplazamiento de las muestras -tienen que estar en una condiciones determinadas- hacen que sea otro factor influyente: «La situación es muy diferente que una persona que va a Urgencias en España y le tramitan todas las pruebas que necesite en el momento. En zonas así, donde se necesita un proceso para que el diagnóstico sea correcto, se necesita de una organización muy compleja».

Otras dificultades a las que se enfrentan los investigadores cuando estudian un caso como este son: «En primer lugar hay que cuidarse a uno mismo, sino no podrás cuidar». En segundo lugar, la portavoz ha incidido en que debido a las zonas tan complejas a las que hay que desplazarse es de vital importancia tener un traductor o un guía, ya que «a nadie le gustaría que un desconocido quisiera manipularte sin saber el contexto, por ello es importante buscar un enlace para que haya comunicación entre los pacientes y los investigadores».

Por su experiencia personal, Fernández sabe que las personas locales colaboran con los investigadores: «Buscan que se resuelva el problema lo antes posible. Mientras que te dirijas a ellos con respeto, no debería haber ningún conflicto». Por otro lado, hay que tener en cuenta que «cuando vas allí, no sabes a lo que te enfrentas. No sabes cuál es la enfermedad». La portavoz ha explicado que deben realizar todas las pruebas diagnósticas que dispongan para averiguar que sucede y no decir cualquier cosa».

En este caso, el brote del Congo parece que está confinado: «La OMS todavía esta dando un riesgo moderado de la enfermedad a nivel local, pero a nivel nacional o internacional continúa en riesgo bajo. Aunque insisto en que hay que seguir investigando con más muestras, siempre de forma multidisciplinar para poder llegar a ver qué es y qué está pasando». 


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