Mientras la mpox, anteriormente conocido como la viruela del mono, continúa provocando brotes localizados en África y episodios esporádicos en otras regiones del mundo, la comunidad científica trata de responder a una pregunta clave: ¿podría repetirse una expansión global como la vivida en 2022?
Nuevos estudios sobre la evolución del virus, sus mecanismos de transmisión y su impacto en el organismo apuntan a que el riesgo no puede descartarse.
El brote mundial de 2022, causado por el clado IIb del virus de la viruela del simio (MPXV), infectó a más de 100.000 personas y marcó un antes y un después en la comprensión de esta enfermedad. Hasta entonces, la mpox se había considerado un virus con capacidad limitada de propagación entre humanos, asociado sobre todo a brotes esporádicos en zonas rurales de África Central y Occidental. Sin embargo, la aparición de variantes mejor adaptadas a la transmisión de persona a persona, en particular a través del contacto sexual, cambió radicalmente ese paradigma.
El virus puede persistir tras la infección
Uno de los hallazgos más llamativos procede de un estudio reciente que analiza cómo el clado IIb del MPXV afecta al sistema reproductor masculino. En modelos de ratón, los investigadores observaron que el virus puede persistir en los testículos durante semanas tras la infección, con títulos virales elevados detectables hasta 21 días después. Además de esta replicación prolongada, los animales mostraron alteraciones profundas en la arquitectura del tejido testicular: pérdida de la espermatogénesis, desorganización de los espermatozoides, disminución de las células de Leydig y ruptura de las membranas de los túbulos seminíferos.
El daño no parecía deberse únicamente a la presencia directa del virus. Los científicos detectaron una infiltración significativa de macrófagos—células del sistema inmunitario asociadas a procesos inflamatorios— en los espacios intersticiales del testículo. Esta respuesta inflamatoria podría ser clave para explicar la gravedad de las lesiones observadas. Aunque estos resultados proceden de modelos animales y aún no se han confirmado en humanos, sugieren que el tracto reproductor masculino podría actuar como un reservorio del virus y ayudar a explicar la eficiencia de la transmisión sexual observada durante el brote de 2022.
«Esperábamos ver algo de inflamación o desorganización, pero comprobar que la infección podía estar afectando a la fertilidad masculina fue impactante», señaló Alyson Kelvin, investigadora en virus emergentes de la Universidad de Calgary y coautora del estudio. La posibilidad de efectos a largo plazo sobre la salud reproductiva añade una nueva dimensión al impacto potencial de la mpox, más allá de las lesiones cutáneas dolorosas, la fiebre y, en casos graves, la muerte.
«La posibilidad de efectos a largo plazo sobre la salud reproductiva añade una nueva dimensión al impacto potencial del mpox, más allá de las lesiones cutáneas dolorosas, la fiebre y, en casos graves, la muerte»
Virus en evolución
Al mismo tiempo, el virus sigue evolucionando. En diciembre, se informó por primera vez de una cepa recombinante que combina elementos genéticos de dos clados distintos. Este tipo de situaciones no son inusuales en los virus, pero preocupa a los expertos porque cada nueva oportunidad de propagación aumenta la probabilidad de que el patógeno acabe esquivando parcialmente la protección que ofrecen las vacunas y los tratamientos disponibles.
Actualmente se conocen cuatro clados principales del virus mpox: Ia, Ib, IIa y IIb. El clado Ia ha circulado durante décadas en África Central, afectando sobre todo a niños y con transmisión predominantemente zoonótica. El clado IIa, menos estudiado, se ha detectado en países de África Occidental como Guinea, Liberia y Costa de Marfil, con vías de transmisión aún poco claras. El clado IIb, responsable del brote global de 2022, se caracteriza por su propagación eficiente entre humanos, incluida la transmisión sexual, y ha afectado de forma desproporcionada a hombres que tienen sexo con hombres.
La atención de los investigadores se centra ahora especialmente en el clado Ib, un subtipo emergente del clado I que comenzó a propagarse a finales de 2023 en áreas urbanas densamente pobladas de África Central. A diferencia de las variantes históricas del clado I, asociadas a brotes rurales y con mayor letalidad, este nuevo subtipo parece haberse adaptado mejor a la transmisión sostenida entre personas, posiblemente también a través del contacto sexual. Para algunos expertos, su trayectoria recuerda inquietantemente a la que siguió el clado II antes de su expansión global.
«La atención se centra en el clado Ib, que parece haberse adaptado mejor a la transmisión sostenida entre personas»
Estudios recientes sobre supervivencia y transmisión
Estudios en roedores aportan pistas adicionales. Animales infectados con clados más recientes, como Ib y IIb, presentan tasas de supervivencia más altas que aquellos infectados con variantes antiguas, pero transmiten cantidades similares de virus infeccioso.
Además, la aparición de lesiones cutáneas visibles se retrasa, lo que podría facilitar la transmisión inadvertida antes de que las personas sean conscientes de estar infectadas. «Esto ayuda a explicar por qué el virus puede ser bastante eficiente propagándose a través del sexo», apuntó la especialista en enfermedades infecciosas Boghuma Titanji, de la Universidad Emory, en declaraciones a Nature.
Para Titanji, el mensaje es claro: aún queda mucho por aprender sobre las cepas actuales, y más aún sobre las que puedan surgir. La mpox pertenece a la familia de los poxvirus, la misma que incluye a la viruela, un recordatorio de su potencial si se le permite adaptarse y asentarse de forma duradera en poblaciones humanas.
La combinación de una transmisión más eficiente, posibles reservorios en el organismo, síntomas iniciales más leves y una evolución genética constante plantea un desafío para la salud pública global. La vigilancia epidemiológica, la investigación básica y el acceso equitativo a vacunas y tratamientos serán determinantes para evitar que el mpox vuelva a cruzar fronteras con la fuerza que lo hizo en 2022.