Neurocirugía funcional: una alternativa segura e innovadora para tratar la espasticidad tras un ictus

Un ensayo clínico de la Universidad de Granada, el ibs.GRANADA y el Hospital Universitario Clínico San Cecilio demuestra que las transferencias nerviosas pueden activar la neuroplasticidad cerebral y ofrecer una alternativa eficaz y sostenible

ictus

El ictus es una condición médica grave de elevada incidencia en España, con aproximadamente 120.000 nuevos casos cada año, de los cuales alrededor de 25.000 resultan mortales. A pesar de su impacto, diversos estudios señalan que hasta el 90% de los casos podrían prevenirse mediante medidas adecuadas de control de los factores de riesgo.

A nivel mundial, se calcula que una de cada seis personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida. En Europa, esta patología constituye la principal causa de discapacidad y una de las principales causas de mortalidad. Aunque es más habitual en personas mayores de 65 años, su aparición no se limita a la población de edad avanzada. En los últimos años, se ha detectado un aumento del 25% en la incidencia de ictus en personas de entre 20 y 64 años.

En este contexto, un equipo de investigación de la Universidad de Granada, el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA) y el Hospital Universitario Clínico San Cecilio ha demostrado, a través de un ensayo clínico pionero, que la cirugía puede ser una opción eficaz y segura para tratar las secuelas del ictus. Según los resultados, esta intervención permite mejorar la función motora, reducir el dolor y aumentar la calidad de vida de los pacientes.

Aunque todavía poco utilizada, esta alternativa quirúrgica se perfila como una opción prometedora frente al tratamiento convencional con toxina botulínica.

Uso de técnicas quirúrgicas frente a las secuelas del ictus

El estudio, publicado recientemente en la revista científica PLOS ONE, se ha llevado a cabo en el Hospital Universitario Clínico San Cecilio y se centra en el uso de técnicas quirúrgicas para abordar la espasticidad del miembro superior tras un accidente cerebrovascular. Esta condición se manifiesta con rigidez muscular, dolor, pérdida de autonomía y dificultades para realizar actividades cotidianas.

Actualmente, el tratamiento más habitual consiste en la inyección de toxina botulínica. Sin embargo, los resultados del ensayo clínico indican que diversas técnicas quirúrgicas, especialmente las más innovadoras, pueden ofrecer beneficios duraderos y contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Entre estas opciones destaca la cirugía del nervio periférico, impulsada por el desarrollo de técnicas de transferencia nerviosa. Estas técnicas, inicialmente empleadas en lesiones traumáticas del plexo braquial, se han adaptado con éxito a pacientes con daño cerebral adquirido, como en casos de parálisis cerebral infantil o secuelas de ictus.

A diferencia de procedimientos anteriores que implicaban intervenir también en el brazo sano, esta técnica se aplica únicamente sobre el miembro afectado, lo que permite preservar la funcionalidad del lado no dañado y reducir el riesgo de complicaciones.

Pedro Hernández, investigador del ibs.GRANADA, profesor de la Universidad de Granada e investigador principal del ensayo clínico, aseguró que «este trabajo abre una nueva vía terapéutica para pacientes con secuelas de ictus que, hasta ahora, tenían opciones terapéuticas limitadas. Hemos demostrado que la cirugía puede no solo mejorar la función y reducir la discapacidad, sino también provocar cambios positivos en el cerebro, activando procesos de neuroplasticidad incluso en fases crónicas. Esto refuerza la idea de que el sistema nervioso sigue siendo capaz de adaptarse y recuperarse».

Equipo de investigación / UGR.

Además, Hernández añadió que el objetivo es que estas técnicas «lleguen a más pacientes y se integren como parte habitual del abordaje multidisciplinar del ictus».

Conocimiento previo

El proyecto ha contado con la colaboración de los servicios de Traumatología del Hospital Universitario Clínico San Cecilio y de Rehabilitación del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, así como con la participación activa de pacientes pertenecientes a las asociaciones NEUROAFEIC y AGREDACE. Esta implicación ha sido fundamental para evaluar no solo la eficacia funcional de la intervención quirúrgica, sino también su impacto en la calidad de vida de los pacientes y su grado de aceptación entre estos y los profesionales sanitarios.

De forma complementaria, un estudio publicado en 2024 por el mismo equipo en la revista Diagnostics revela, mediante técnicas de resonancia magnética, que esta intervención activa mecanismos de neuroplasticidad cerebral. En concreto, se han observado cambios positivos en la sustancia gris y blanca del cerebro, lo que sugiere una reorganización funcional tras la cirugía.

Los primeros resultados del ensayo clínico reflejan mejoras significativas en la función de la mano, una mayor calidad de vida para los pacientes y una reducción en la carga que asumen sus cuidadores. Además, el análisis económico del procedimiento apunta a una relación coste-efectividad favorable a partir del tercer año, lo que respalda su viabilidad para su posible inclusión en la cartera de servicios de los sistemas públicos de salud.

Este trabajo representa un avance significativo en la búsqueda de soluciones terapéuticas sostenibles para pacientes con secuelas crónicas de ictus y abre nuevas líneas de investigación en este ámbito. Actualmente, el ensayo clínico se encuentra en su fase final, y el equipo investigador tiene otras tres publicaciones científicas en proceso de revisión en revistas internacionales de alto impacto.

El estudio ha sido desarrollado por el grupo de investigación TECE21 – Reparación, Regeneración y Sustitución Ósea, adscrito al área de Terapias Avanzadas y Tecnologías Biomédicas del ibs.GRANADA, en colaboración con la Universidad de Granada.


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