En un contexto donde la incidencia del cáncer continúa su tendencia ascendente, la Fundación ECO, en colaboración con la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), ha presentado la quinta actualización del Código Europeo contra el Cáncer (ECAC5), desarrollado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud, revelando una cifra determinante: más del 40% de los tumores diagnosticados en nuestro país podrían evitarse si la población adoptara hábitos de vida saludables y participara de forma activa en los programas de detección precoz.
Según el informe ‘Las cifras del cáncer en España 2025’ se estima que se diagnosticarán 296.103 nuevos casos durante este año, lo que representa un incremento del 3,3% respecto al año anterior. Ante esta realidad, el ECAC5 se presenta no solo como una guía de consejos, sino como una herramienta estratégica de salud pública basada en la evidencia científica más reciente para frenar la que ya es la primera causa de muerte en España, «combinando decisiones personales, como mejorar hábitos de vida, y políticas públicas capaces de crear entornos que faciliten la prevención, con el objetivo de reducir la carga del cáncer en Europa en un contexto de incidencia creciente», según José María Martín-Moreno, coordinador de Políticas Sanitarias Europeas y Globales de la Fundación ECO y miembro del Comité Científico del ECAC5. Así, el documento apela por primera vez a los dirigentes políticos, en lugar de centrarse únicamente en el individuo, instándoles a tomar medidas para facilitar que la población pueda mantener hábitos como los que recoge este informe que verá la luz el 4 de febrero.
El Código Europeo contra el Cáncer nació en los años ochenta y ha pasado por cuatro revisiones previas para mantenerse vigente. En esta quinta edición, las recomendaciones se han ampliado de 12 a 14, incorporando nuevos hallazgos sobre factores de riesgo emergentes y estrategias de prevención secundaria, con medidas como evitar el consumo de alcohol; en el caso de las madres, promover la lactancia materna prolongada; y, para el conjunto de la población, impulsar desde el sistema sanitario la detección y el tratamiento de infecciones asociadas a cáncer, como el VPH, las hepatitis B y C, Helicobacter pylori y el VIH. Martín-Moreno destaca que este documento «supone un hito al combinar decisiones personales con políticas públicas estructurales. La prevención es la herramienta más poderosa para frenar el avance del cáncer».
La prevención primaria, centrada en reducir la exposición a agentes carcinógenos, sigue siendo el pilar fundamental. Sin embargo, el ECAC5 refuerza ahora el mensaje de que prevenir exige cambios sistémicos y la creación de entornos que faciliten las opciones saludables para el ciudadano.
Hábitos de vida: el impacto del tabaco, la dieta y el alcohol
Este informe «además de actualizar pautas ya consolidadas, incorpora avances relevantes, como el impulso al cribado de cáncer de pulmón y un enfoque más firme frente a los nuevos productos de nicotina, incluido el vapeo. Pero, sobre todo, refuerza un mensaje estratégico: prevenir exige también cambios sistémicos, con potencial para evitar millones de casos», como explicaba Martín-Moreno.
El control del tabaquismo continúa siendo la prioridad absoluta. El nuevo Código insta a «no fumar y a no utilizar ningún tipo de producto de tabaco ni productos de vapeo«, una de las nuevas incorporaciones en esta actualización. Asimismo, se hace hincapié en la importancia de mantener el hogar y el automóvil libres de humo para proteger a los no fumadores, ya que es otro factor contribuyente que «a menudo se sigue pasando por alto».
En cuanto a la alimentación, se recomienda tomar medidas ante el sobrepeso y la obesidad, recomienda una dieta equilibrada, priorizando el consumo diario de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras, y limitando el consumo de carne roja y evitar por completo las carnes procesadas, además de los ultraprocesados y azúcar. El Código aconseja reducir los alimentos con alta densidad calórica (ricos en azúcar, grasa o sal) y las bebidas azucaradas, priorizando el consumo de agua. Pese a esta afirmación, Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO, reconoce que «la vida saludable tiene un precio que no todos pueden asumir», recordando también el «marketing agresivo» que confunde al consumidor, instando a «restringir de cierta manera la publicidad sobre la alimentación poco adecuada».
La actividad física y el control del peso son igualmente críticos. Se recomienda mantener un peso saludable y limitar el tiempo que se pasa sentado, integrando el movimiento en la vida diaria. Respecto al alcohol, la recomendación científica es tajante: «la mejor opción para prevenir el cáncer es evitar por completo su consumo. Hay que hacer una lucha contra el alcohol, porque su consumo se ha normalizado», explicaba Foncillas, evidenciando el carácter social de esta bebida de la que «no existe una cantidad segura». Así, la recomendación ya no se basa en limitar su consumo, sino en evitarlo, ya que se considera uno de los principales factores de riesgo, calculando que el consumo ligero o moderado supone en torno a 23.000 nuevos casos en Europa.
Para Foncillas, «existe una brecha significativa en la comprensión del riesgo por parte de la población”, por lo que apuesta por una «necesaria alfabetización sanitaria que nos permita explicar bien el riesgo». Por también proponen medidas fiscales como el aumento de los impuestos al tabaco y el alcohol.
El entorno ambiental y laboral
Una de las áreas donde el ECAC5 aporta mayor profundidad es en la protección frente a riesgos ambientales. Se insta a la ciudadanía a informarse sobre los niveles de gas radón en sus zonas de residencia mediante la consulta de mapas locales y, en caso necesario, solicitar ayuda profesional para medir y reducir su presencia en el hogar.
En el ámbito laboral, se recuerda la obligación de seguir estrictamente las normas de salud y seguridad para evitar la exposición a sustancias cancerígenas. Además, para combatir la contaminación del aire, otra de las novedades de esta actualización, el Código sugiere medidas prácticas como priorizar el transporte público, caminar o usar la bicicleta, elegir rutas con poco tráfico para realizar ejercicio al aire libre y evitar la quema de materiales como carbón o madera en el hogar.
Prevención médica: vacunas, lactancia e infecciones
El ECAC5 subraya que el sistema sanitario también debe ser proactivo. Se recomienda la vacunación sistemática de niños y niñas contra la hepatitis B y el virus del papiloma humano (VPH). Además, se insta a participar en pruebas de detección y tratamiento de infecciones que pueden derivar en tumores, como el Helicobacter pylori, el VIH y las hepatitis B y C.
Para las mujeres, el Código promueve la lactancia materna prolongada como factor protector y aconseja limitar el uso de la terapia de reemplazo hormonal (para síntomas de la menopausia) al periodo más breve posible y siempre tras una discusión detallada con un profesional sanitario. Asimismo, se advierte contra la exposición excesiva al sol, especialmente en la infancia, y el uso de camas de bronceado.
Detección precoz: la novedad del cribado de pulmón
En el ámbito de la prevención secundaria, el Código mantiene su recomendación de participar en los programas organizados de cribado de mama, colon y cuello uterino. La gran novedad de esta edición es la inclusión del cribado de cáncer de pulmón para personas de alto riesgo, una medida que busca diagnosticar este tumor en estadios tempranos donde las posibilidades de curación son mayores. Según Foncillas, «la adherencia es significativamente muy baja», poniendo de relevancia la necesidad de una mejor comunicación, como el papel que juegan las organizaciones como la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer), cuya Directora General, Carmen Yélamos, también recalcó que la prevención «no es solo una responsabilidad individual, sino un compromiso firme de las administraciones para generar entornos saludables». Por ello AECC, que atiende a más de 136.000 personas anualmente, se ha comprometido a trasladar estas 14 recomendaciones a toda la población para combatir mitos y mejorar la adherencia. «Nuestro compromiso es informar y acompañar para convertir estas recomendaciones en hábitos que reduzcan el riesgo de desarrollar cáncer. Además, esta nueva edición subraya algo fundamental: la prevención no depende solo de decisiones individuales, sino también del compromiso firme de todas las administraciones públicas para crear entornos y políticas públicas que generen entornos más saludables». Además, Yélamos insistió en la necesidad de luchar contra los bulos y la desinformación «que arrastran a la población hacia problemas de salud».
Desde la Fundación ECO, Jesús García-Foncillas incidió en que «invertir en prevención es la única vía para garantizar la sostenibilidad económica del sistema de salud y reducir la inequidad en el abordaje de la enfermedad» para enfrentar «la resistencia cultural y social», por ejemplo, al consumo de alcohol. En definitiva, este nuevo Código Europeo contra el Cáncer se erige como un contrato social: mientras los ciudadanos asumen hábitos más saludables, las autoridades deben legislar para que el aire sea más limpio, el trabajo más seguro, el acceso a los cribados más equitativo o se reduzca el consumo de alimentos no recomendados, por ejemplo, con medidas fiscales o informativas.
Foncillas señaló que es necesario «un abordaje más integral, equitativo y sostenible del cáncer, alineado con las prioridades europeas en prevención y control de la enfermedad, convertida ya en primera causa de muerte en España. Solo actuando antes de que aparezca la enfermedad podremos avanzar hacia un futuro con menor número de casos y mayor equidad”.