La clave para restringir el impacto de la gripe aviar: «Detectar pronto la circulación es crucial»

Natàlia Majó, directora del Centre de Recerca en Sanitat Animal y profesora de sanidad animal en la UAB, recuerda a este medio que la situación epidemiológica a nivel español respecto a la gripe aviar es tranquila dado que en el último año no ha habido ningún caso en granjas

gripe aviar

La expansión del virus H5N1 de la gripe aviar en animales, incluidos mamíferos, y los recientes casos humanos detectados principalmente en América del Norte han reactivado las alertas sanitarias a nivel mundial. Aunque la transmisión sostenida entre humanos aún no se ha producido, las mutaciones del virus y su creciente capacidad para infectar nuevos huéspedes obligan a reforzar la vigilancia y los planes de preparación ante un posible escenario pandémico.

De acuerdo con los últimos datos, desde principios de 2025, la cepa H5N1 de la gripe aviar altamente patógena ha intensificado su presencia global, cruzando fronteras geográficas y biológicas. A los numerosos brotes en aves se suma ahora la infección en mamíferos —incluido el ganado bovino en Estados Unidos—, lo que apunta a una posible adaptación del virus que podría facilitar el salto a humanos.

Las agencias de salud pública, tanto nacionales como internacionales, han activado mecanismos de respuesta y vigilancia epidemiológica reforzada, mientras algunos países, como España, participan ya en acuerdos europeos para adquirir vacunas preventivas. El desafío actual no es solo contener el virus en animales, sino anticiparse a un eventual cambio de escenario que convierta una crisis veterinaria en una amenaza directa para la salud humana.

Datos globales de gripe aviar

Según datos recientes de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), en 2024 se notificaron más de 1.000 brotes en mamíferos repartidos en 55 países, el doble que el año anterior. Este salto cuantitativo no solo refleja una mayor exposición al virus, sino también su posible adaptación a nuevos huéspedes. «El hecho de que un virus típicamente aviar esté encontrando un nuevo reservorio en mamíferos, como en el caso del ganado lechero en Estados Unidos, plantea escenarios que exigen preparación y anticipación», señalan desde la OMSA.

Hasta finales de mayo de 2025, Estados Unidos ha registrado 70 casos humanos confirmados de H5N1, mientras que Canadá ha notificado uno aislado. Aunque no se ha producido transmisión sostenida entre humanos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en la necesidad de una «vigilancia activa y continua», dado que algunas de las cepas presentan cambios genéticos significativos.

En el caso de España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) rebajó recientemente el nivel de riesgo por gripe aviar, tras constatar una menor presión viral y la ausencia de focos en granjas avícolas de nuestro país. Sin embargo, el sistema de vigilancia epidemiológica se mantiene activo, especialmente tras la detección en mayo de un nuevo foco en aves silvestres en Don Benito (Extremadura).

A pesar de esta relativa tranquilidad, las autoridades han confirmado la participación de España en un acuerdo europeo de compra conjunta de vacunas frente a la gripe aviar, promovido por la Comisión Europea. Las dosis, proporcionadas por la farmacéutica Seqirus UK Limited, no están destinadas al uso generalizado, sino que se reservarán para un despliegue estratégico en caso de que el virus evolucione.

Vacunación limitada y sujeta a excepción

Sobre esta cuestión, la directora del Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA-IRTA) y profesora de sanidad animal en la Universidad Autónoma de Barcelona, Natàlia Majó, aclara a este medio que «en Europa no está permitida la vacunación frente a gripe aviar en las aves domésticas, salvo en situaciones muy excepcionales que requieren autorización por parte de las autoridades europeas y tampoco se vacuna frente a gripe aviar a otras especies animales susceptibles o personas».

Natàlia Majó, directora del Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA-IRTA) y profesora de sanidad animal en la Universidad Autónoma de Barcelona

Majó subraya que el control de esta enfermedad en aves se basa en el sacrificio obligatorio de las aves en el caso de granjas afectadas por un brote. En España, actualmente no hay ningún brote en granjas avícolas, y, tal y como explica la experta «no se prevé ni está permitida la administración de vacunas frente a la gripe aviar en aves domésticas».

En este contexto, la clave, señala, pasa por reforzar los planes de detección precoz: «La detección temprana del virus es crucial para poder tomar las medidas de control adecuadas y restringir su impacto en la producción avícola, así como su transmisión a otras especies animales».

Natàlia Majó, directora del Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA-IRTA) y profesora de sanidad animal en la Universidad Autónoma de Barcelona

Más allá del ámbito veterinario

La gripe aviar es una enfermedad zoonótica, es decir, capaz de transmitirse de animales a humanos. Este tipo de enfermedades representan una proporción significativa de todas las infecciones emergentes, y su abordaje requiere una visión integrada que contemple no solo la salud humana, sino también la salud animal y ambiental.

En este sentido, la OMSA, junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la OMS, promueve desde 2022 el Plan de Acción Conjunto ‘Una sola salud’, que busca precisamente anticipar y mitigar las amenazas sanitarias que surgen en la interfaz entre personas, animales y ecosistemas. El plan aboga por abordar no solo los brotes epidémicos, sino también las enfermedades zoonóticas endémicas, las enfermedades tropicales desatendidas y las transmitidas por vectores, que afectan con frecuencia a comunidades vulnerables.

Entre las líneas estratégicas de este plan destaca la necesidad de empoderar a las comunidades afectadas, mejorar la vigilancia, y reforzar la detección precoz con herramientas diagnósticas locales, accesibles y adaptadas. La OMSA reconoce que los diagnósticos erróneos o insuficientes siguen siendo habituales, debido a la falta de medios técnicos o de integración entre los sistemas de salud humana y animal.

Además, en el documento se señala que mejorar la capacidad de vigilancia de las enfermedades zoonóticas no solo permite controlar mejor las patologías endémicas, sino que incrementa también las probabilidades de detectar de forma temprana patógenos con potencial epidémico o pandémico, como el propio H5N1.

Preparación, equidad y salud global

Desde esta perspectiva, el refuerzo de la vigilancia de la gripe aviar no debe limitarse a países con sistemas sanitarios robustos. El virus ha mostrado capacidad de expandirse geográficamente con rapidez: Letonia acaba de notificar un brote en aves de traspatio, mientras que en América Latina, Argentina ha restringido la importación de productos avícolas desde Brasil tras detectar focos en aves silvestres.

La amenaza, por tanto, es global. Pero la capacidad de respuesta aún es desigual. «Las comunidades que soportan la mayor carga de enfermedades zoonóticas son a menudo las que menos recursos tienen y menos influencia política ejercen. Por eso es esencial fomentar estrategias que se adapten a sus necesidades y que los países se apropien de estas medidas con financiación nacional suficiente», recoge el plan ‘Una sola salud’.

España, aunque actualmente se encuentra en un escenario de baja presión viral, es parte activa en esta estrategia internacional. Como afirma Natàlia Majó, la detección temprana de la circulación del virus es crucial para poder tomar las medidas de control adecuadas. Y, ante un virus tan cambiante como el H5N1, la anticipación es la mejor herramienta para evitar escenarios críticos.


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