Revertir la alopecia androgénica es posible: combinar células madre y trifosfato de adenosina es la clave

Dermatólogos del Hospital Clínico San Carlos de Madrid han logrado que el 100% de los ratones machos experimentaran una repoblación del pelo

alopecia

La alopecia androgénica, también conocida como calvicie común, es la forma más frecuente de pérdida de cabello, con una incidencia que aumenta con la edad. Afecta hasta al 80% de los hombres a lo largo de su vida —entre el 30% y el 50% antes de los 50 años— y al 40% de las mujeres a partir de esa misma edad. Se trata de un trastorno progresivo que puede impactar significativamente en la autoestima y la calidad de vida de quienes lo padecen. Su prevalencia es algo menor entre las personas de raza negra y asiática.

En personas con predisposición genética, se ha identificado un mecanismo clave en su desarrollo: la unión de la dihidrotestosterona (DHT) al receptor de andrógenos (RA) en las células de la papila dérmica. La conversión de testosterona libre en dihidrotestosterona (DHT), proceso clave en la alopecia androgénica, está mediada por la enzima 5α-reductasa. Por ello, los inhibidores sistémicos de esta enzima, como la finasterida, se han utilizado durante años en el tratamiento de la AGA. Actualmente, tanto la finasterida como el minoxidil tópico cuentan con la aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para este uso.

En este contexto, dermatólogos del Hospital Clínico San Carlos de Madrid han logrado revertir los efectos de la alopecia androgénica en un modelo animal, mediante una innovadora combinación de células madre derivadas del tejido adiposo (ASC) y la molécula energizante trifosfato de adenosina (ATP). La investigación, publicada en la revista científica Stem Cell Research and Therapy, representa el primer estudio de estas características a nivel mundial y abre nuevas vías para el tratamiento regenerativo del cabello.

Actualmente existen distintos tratamientos para la pérdida del pelo que incluyen terapias farmacológicas, láser capilar, plasma rico en plaquetas y trasplante de la unidad folicular, si bien no están exentos de ciertas limitaciones. Por ello, este estudio, que se ha llevado a cabo por dermatólogos del Hospital Clínico San Carlos, se ha puesto en marcha para evaluar «la eficacia y seguridad de un tratamiento regenerativo basado en la implantación de células madre derivadas del tejido adiposo en distintas combinaciones con trifosfato de adenosina para el tratamiento de la alopecia androgénica masculina y femenina», apuntó Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos

Revertir la pérdida de pelo

La investigación se llevó a cabo en un modelo experimental con ratones a los que se indujo alopecia mediante la administración de dihidrotestosterona (DHT). El objetivo fue evaluar la eficacia de las células madre derivadas del tejido adiposo, en distintas dosis y combinaciones con trifosfato de adenosina (ATP).

Los resultados fueron muy prometedores: el 100% de los ratones machos tratados con dosis bajas de células madre y ATP experimentaron una repoblación del pelo. En el 50% de los casos la recuperación fue total, mientras que el otro 50% mostró una repoblación intensa. En el caso de las hembras, el 90% respondió positivamente al tratamiento con dosis medias de células madre y ATP. De ellas, el 50% recuperó completamente el cabello y el 40% presentó una repoblación intensa.

Según los datos del estudio, se observó que el efecto del tratamiento fue más marcado en los ratones machos, posiblemente debido a una mayor concentración de receptores de andrógenos (AR) en los folículos pilosos masculinos, un fenómeno que también se ha descrito en humanos. Sin embargo, los resultados también confirmaron un inicio más temprano de la fase anágena (de crecimiento del cabello) en las hembras tratadas con dihidrotestosterona (DHT), lo que podría explicarse por una menor acción del andrógeno en este grupo.

En línea con estas observaciones, las tasas de recrecimiento intenso o completo del cabello en el grupo tratado con células madre y ATP (grupo HTS) alcanzaron el 40% en los ratones machos en el día 21, mientras que en las hembras fue del 60% ya en el día 17. No obstante, los autores advierten que estos resultados no son directamente comparables debido a las diferencias en los tiempos óptimos de evaluación entre ambos sexos.

Combinación es beneficiosa en ambos sexos, pero con diferencias

De acuerdo con la investigación, en ambos sexos, los tratamientos con ASC + ATP resultaron beneficiosos. Específicamente, en ratones machos, los tratamientos LowASC/LipoATP y LowASC/nonLipoATP resultaron en mayores porcentajes de recrecimiento capilar. Por lo tanto, estos componentes parecieron tener un efecto sinérgico en ratones machos, efecto que se observó con ambos tipos de formulaciones de ATP.

En esta línea, los investigadores proponen que una concentración fisiológica de ATP podría actuar como promotor activo de las ASC, aumentando su potencial para suministrar la energía necesaria al nicho folicular. Como molécula mitogénica y proveedor de energía, el ATP podría promover la proliferación y funcionalidad de las células papilares dérmicas, potenciando la angiogénesis y evitando así la hipoxia.

Según los resultados de crecimiento capilar, parece que todos los tratamientos fueron beneficiosos en los ratones machos y la mayoría en las hembras. Para lograr en las hembras, el día 17, los mismos resultados que los observados el día 21 en los ratones machos con dosis bajas de ASC y ATP liposomal, se necesitaría una dosis doble de ASC suplementada con ATP no liposomal. En las hembras, la mayoría de las preparaciones dieron lugar a un crecimiento capilar más rápido en comparación con el tratamiento control con HTS.

Aunque ambos sexos mostraron mejoras en el crecimiento del cabello cuando fueron tratados con una dosis alta de ASC, la suplementación con ATP podría ser una opción terapéutica, permitiendo una reducción en la dosis de ASC sin afectar el resultado.

En conjunto, nuestros hallazgos indican que la suplementación con ATP podría constituir una estrategia terapéutica prometedora para potenciar los efectos beneficiosos de las células madre mesenquimales (MSC), especialmente en contextos donde se busque reducir la dosis celular sin comprometer la eficacia del tratamiento.


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