El riesgo de muerte incrementa un 97% en pacientes con cáncer que no dejan de fumar tras el diagnóstico

Un estudio, publicado en JNCCN, señala que dejar de fumar redujo de manera significativa el riesgo de mortalidad en aquellas personas con tumores en estadios avanzados

fumar

Un reciente estudio publicado en la revista estadounidense JNCCN—Journal of the National Comprehensive Cancer Network revela que abandonar el hábito de fumar después del diagnóstico de cáncer se asocia con una reducción significativa del riesgo de mortalidad, incluso en pacientes con enfermedad en estadio avanzado. Los hallazgos subrayan la importancia de integrar de manera sistemática programas de apoyo para dejar de fumar en la atención oncológica de rutina.

A pesar de los avances en el tratamiento del cáncer, que han logrado una reducción del 33% en la mortalidad desde 1991 en Estados Unidos, esta enfermedad sigue siendo la segunda causa de muerte en el país. Se estima que en 2024 más de 600.000 personas fallecieron por cáncer.

Entre los factores de riesgo modificables, el tabaquismo se mantiene como el principal responsable de nuevas incidencias y muertes por esta enfermedad. Se calcula que alrededor del 30% de las muertes relacionadas con cáncer y el 80% de las muertes por cáncer de pulmón en adultos se atribuyen al tabaco, exponen en la investigación.

«El abandono del tabaquismo a cualquier edad se asocia con una menor mortalidad general y por cáncer», destacan los autores en el estudio. Sin embargo, aproximadamente el 25% de los pacientes con cáncer continúan fumando durante el tratamiento.

Esta situación se ve agravada por la baja priorización que los programas oncológicos suelen dar a las intervenciones para dejar de fumar. Los especialistas enfrentan barreras como el tiempo limitado en las consultas, la falta de capacitación específica y un enfoque centrado en el tratamiento inmediato del cáncer, relegando las estrategias preventivas.

Herramienta ELEVATE

El estudio se realizó en el Centro Oncológico Alvin J. Siteman, un centro designado por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) afiliado al Hospital Barnes-Jewish y la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington. Desde junio de 2018, el centro implementó una herramienta basada en registros médicos electrónicos llamada ELEVATE, diseñada para facilitar la evaluación del estado del tabaquismo de los pacientes, ofrecer asesoramiento y prescribir tratamientos para dejar de fumar, incluyendo terapia conductual y farmacológica.

«La integración de ELEVATE en la atención clínica rutinaria ha permitido que los pacientes reciban intervenciones basadas en evidencia de manera sistemática y eficaz, aumentando significativamente el alcance y la efectividad del tratamiento para dejar de fumar», explican los investigadores en el estudio.

El análisis incluyó a 1.725 pacientes con cáncer que fumaban en el momento del estudio. Los resultados mostraron que aquellos que continuaban fumando durante la supervivencia tuvieron un riesgo de mortalidad un 97% mayor que quieres dejaron de fumar dentro de los seis meses posteriores.

Los resultados mostraron que aquellos que continuaban fumando durante la supervivencia tuvieron un riesgo de mortalidad un 97% mayor que quieres dejaron de fumar dentro de los seis meses posteriores.

«Estos datos son cruciales porque muchos médicos consideran que es demasiado tarde para dejar de fumar tras un diagnóstico avanzado. Nuestro estudio demuestra que dejar el tabaco puede prolongar la supervivencia, independientemente del estadio del cáncer», subrayan los autores.

El impacto en pacientes con cáncer en estadio avanzado

Este trabajo también abordó a 1.199 pacientes con cáncer en estadio avanzado, representando casi el 70% de la cohorte. Entre ellos, dejar de fumar redujo de manera significativa el riesgo de mortalidad, lo que contradice la percepción común de que el beneficio sería limitado en esta población. De hecho, investigaciones previas habían mostrado resultados mixtos en pacientes con enfermedad avanzada, pero los datos actuales consolidan la evidencia de que el abandono del tabaco es esencial en todos los estadios de la enfermedad.

Los investigadores destacan que el abandono del tabaco debe considerarse el «cuarto pilar» de la atención oncológica, junto con la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia o inmunoterapia. A pesar de que la mayoría de profesionales evalúa el consumo de tabaco en las consultas, un porcentaje menor ofrece apoyo estructurado para dejar de fumar o realiza un seguimiento después de un intento de abandono. Por ello, implementar estrategias sistemáticas de bajo coste, como herramientas basadas en registros médicos electrónicos, pueden ampliar el acceso a estos servicios y mejorar los resultados clínicos.

Los investigadores destacan que el abandono del tabaco debe considerarse el «cuarto pilar» de la atención oncológica, junto con la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia o inmunoterapia.

Entre las fortalezas del estudio se incluyen su diseño prospectivo y pragmático, con una población activa amplia y diversa de pacientes oncológicos, muchos de ellos con cánceres no relacionados con el tabaco y enfermedad avanzada. Estos proporciona evidencia del «mundo real» sobre los beneficios de dejar de fumar, complementando los estudios aleatorizados existentes. Sin embargo, los autores reconocen algunas limitaciones, como la falta de confirmación bioquímica del consumo de tabaco y la imposibilidad de analizar ciertos factores previos al inicio de ELEVATE debido a cambios en el sistema de registros electrónicos.

Los investigadores concluyen que ofrecer servicios de apoyo para dejar de fumar debe ser una prioridad para todos los pacientes con cáncer que fuman, independientemente del estadio de la enfermedad. Además, promueven la implementación de intervenciones sistemáticas para integrar el abandono del tabaco en la atención oncológica, una medida que puede reducir tanto la prevalencia del tabaquismo como la mortalidad entre los supervivientes de cáncer.

«Fumar no solo aumenta el riesgo de desarrollar cáncer; continuar con este hábito tras el diagnóstico puede comprometer la supervivencia incluso cuando se reciben tratamientos avanzados. Por ello, brindar apoyo efectivo para dejar de fumar debería considerarse una parte esencial del cuidado oncológico integral», concluyen los autores.

El estudio abre la puerta a futuras investigaciones que profundicen en cómo el tipo de cáncer, los tratamientos específicos y otros factores de estilo de vida interactúan con el abandono del tabaco para influir en la supervivencia global de los pacientes.


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