Las vacunas, aunque esenciales, pueden no ser completamente eficaces para proteger contra la infección a personas con sistemas inmunológicos comprometidos, incluso cuando generan una respuesta de anticuerpos. Esta es la conclusión de un reciente estudio publicado en la revista Science Advances y llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cambridge.
Las personas inmunodeprimidas son especialmente vulnerables a enfermedades como la COVID-19, ya que sus defensas presentan dificultades para combatir las infecciones. Según los nuevos hallazgos estas personas podrían necesitar refuerzos periódicos de la vacuna para mantener su protección y reducir el riesgo de infecciones graves, así como la posible aparición de nuevas variantes preocupantes.
Se estima que entre 2020 y 2021, la COVID-19 causó la muerte de casi 16 millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, gracias a la rápida distribución de las vacunas contra el SARS-CoV-2, se habrían evitado cerca de 20 millones de muertes.
Durante la pandemia, los investigadores observaron que las personas inmunodeprimidas tenían dificultades para eliminar el virus, incluso después de la vacunación. Este grupo incluye a quienes presentan un sistema inmunológico debilitado, ya sea debido a una enfermedad o al uso de medicamentos inmunosupresores, como aquellos recetados para evitar el rechazo de un trasplante de órgano. Como consecuencia, sus infecciones se prolongaban, brindando al virus más oportunidades para mutar.
De hecho, estudios realizados en las primeras etapas de la pandemia demostraron que las infecciones crónicas pueden favorecer la aparición de variantes preocupantes, las cuales, a su vez, podrían desencadenar nuevas olas de contagio en la población general.
Cuando una persona se vacuna, su sistema inmunológico genera anticuerpos capaces de reconocer y atacar al virus, un proceso conocido como seroconversión. La administración de dosis de refuerzo incrementa esta respuesta, aumentando así las probabilidades de eliminar la infección.
No obstante, a pesar de que la mayoría de las personas inmunodeprimidas han recibido al menos tres dosis de la vacuna contra la COVID-19, siguen representando más de una quinta parte de las hospitalizaciones, ingresos en unidades de cuidados intensivos y fallecimientos relacionados con la enfermedad.
¿Qué ocurre con una persona inmunodeprimida?
Para comprender las razones detrás de esta vulnerabilidad, especialistas del Instituto de Inmunología Terapéutica y Enfermedades Infecciosas de Cambridge (CITIID), estudiaron a personas inmunodeprimidas vacunadas contra la COVID-19. Los participantes, reclutados de la Fundación del Servicio Nacional de Salud de los Hospitales de la Universidad de Cambridge, padecían vasculitis, un grupo de trastornos caracterizados por la inflamación de los vasos sanguíneos. Los datos de estas personas fueron comparados con los de individuos sin inmunosupresión.
El tratamiento de la vasculitis suele incluir medicamentos inmunosupresores como el rituximab, que reduce la cantidad de células B, encargadas de producir anticuerpos. Esto hace que estos pacientes constituyan una población de alto riesgo.
Al analizar muestras de sangre de estos pacientes, los investigadores descubrieron que, aunque la vacunación inducía la seroconversión, esto no siempre bastaba para neutralizar el virus. Para protegerse frente a diversas variantes, incluida ómicron, cada persona inmunodeprimida requería al menos tres dosis de la vacuna y, en algunos casos, ni siquiera cuatro dosis proporcionaban una protección suficiente.
Al analizar muestras de sangre de estos pacientes, los investigadores descubrieron que, aunque la vacunación inducía la seroconversión, esto no siempre bastaba para neutralizar el virus
Es decir, este estudio reveló que la seroconversión no es un indicador fiable de la capacidad neutralizante en personas inmunodeprimidas y, por lo tanto, no debería considerarse un criterio clínico determinante. Además, se observaron casos en los que, a pesar de haber desarrollado seroconversión tras la tercera y cuarta dosis de la vacuna, algunos individuos no lograron neutralizar la variante original del virus.
«Sabemos que una persona inmunodeprimida es especialmente vulnerable a enfermedades como la COVID-19 porque su sistema inmunitario tiene dificultades para eliminar las infecciones», explicó Kimia Kamelian, becaria Gates Cambridge en el CITIID y el St Edmund’s College de Cambridge. «Las vacunas ofrecen cierta protección, pero nuestro estudio demuestra que solo las vacunaciones repetidas (a menudo cuatro o más) ofrecen la protección necesaria», puntualizó.
En esta línea, Ravi Gupta, profesor del CITIID y miembro del Homerton College de Cambridge, añadió que, “por supuesto, esto tiene implicaciones para el individuo, que tiene más probabilidades de tener una infección prolongada y un riesgo mucho mayor de infección grave, pero también le da al virus múltiples oportunidades de mutar».
Los investigadores comprobaron que una tercera dosis de la vacuna fue necesaria para detectar actividad neutralizante en personas con vasculitis tras la vacunación primaria frente a todas las variantes de SARS-CoV-2 pseudotipadas analizadas (WT, BA.1, BA.2, BA.4 y XBB). Este efecto fue especialmente notable en la variante original (WT), mientras que en el caso de XBB, las respuestas fueron consistentemente bajas.
Implicaciones de estos hallazgos
De acuerdo con los investigadores, estos recientes hallazgos tienen importantes implicaciones para las personas tratadas con rituximab en la era posterior a ómicron, subrayando la importancia de los refuerzos adicionales para fortalecer la protección en poblaciones clínicamente vulnerables.
El uso de rituximab está asociado con una marcada reducción en la capacidad de neutralización frente a las variantes derivadas de ómicron, lo que resalta la necesidad urgente de estrategias complementarias que refuercen la inmunidad inducida por la vacuna. Asimismo, es fundamental que estos pacientes tengan acceso prioritario a vacunas actualizadas, basadas en la proteína de espícula de los linajes de Ómicron que actualmente están en circulación.