A principios de este año se puso en marcha el proyecto europeo de investigación SGLT2 HYPE (Inhibición del SGLT2 para la reducción cardiovascular en hipertensión), con una financiación de 6,99 millones de euros otorgada por el Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea, Horizonte Europa.
Esta iniciativa tiene como objetivo evaluar nuevos enfoques terapéuticos en hipertensión arterial, centrándose en los efectos a largo plazo de la dapagliflozina, un inhibidor del cotransportador de sodio y glucosa tipo 2 (SGLT2), una clase de fármacos inicialmente desarrollada para la diabetes tipo 2 con beneficios adicionales en salud cardiovascular y renal.
La hipertensión es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular y afecta a más de 80 millones de personas en la Unión Europea. Su prevalencia aumenta con la edad, y aunque existen múltiples opciones terapéuticas, el riesgo de desarrollar complicaciones graves, como insuficiencia cardíaca o enfermedad renal crónica, sigue siendo elevado.
El consorcio interdisciplinar que lidera el proyecto está integrado por 17 instituciones de 13 países europeos, incluyendo centros académicos de referencia, expertos en economía de la salud, sociedades científicas en el ámbito cardiovascular y asociaciones de pacientes. Su objetivo es desarrollar estrategias terapéuticas innovadoras que optimicen el manejo de la hipertensión y mejoren la calidad de vida de los pacientes.
“El estudio SGLT2 HYPE ofrece una oportunidad única para generar nuevos conocimientos basados en la evidencia para el tratamiento de la hipertensión, y tiene el potencial de proporcionar a millones de pacientes una terapia más segura y eficaz”, subrayó Ingo Eitel, director del Departamento de Medicina Interna II del UKSH, Campus Lübeck (Alemania), e investigador principal del estudio.
Innovación terapéutica en hipertensión
Investigaciones anteriores ya han evidenciado que los inhibidores de SGLT2 no solo contribuyen a la reducción de la presión arterial, sino que también ofrecen efectos cardioprotectores y nefroprotectores. No obstante, aún se desconoce si estos beneficios se traducen en una disminución sostenida del riesgo de complicaciones graves a largo plazo. El estudio SGLT2 HYPE tiene como objetivo abordar esta brecha en el conocimiento, evaluando el impacto de estos fármacos en la salud cardiovascular y renal de los pacientes con hipertensión.
Según explicó Borja Ibáñez, cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz e investigador de su Instituto de Investigación Médica (IIS-FJD), centro español participante en el estudio, “la hipertensión es uno de los mayores problemas de salud mundial y existe una necesidad urgente de nuevos enfoques terapéuticos eficaces”.
“Con nuestra participación en el proyecto SGLT2-HYPE, pretendemos contribuir a la generación de evidencia científica sólida que mejore nuestra comprensión del papel de los inhibidores de SGLT2 en el tratamiento de la hipertensión”, afirmó el especialista.
El estudio incluirá a más de 3.000 pacientes con hipertensión arterial (≥140/90 mmHg) y alto riesgo cardiovascular. Los participantes recibirán dapagliflozina (10 mg), un inhibidor de SGLT2, o placebo, en caso de estar asignados al grupo de control, además de su tratamiento estándar.
El objetivo principal es evaluar si este fármaco puede reducir la incidencia de eventos cardiovasculares graves, como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o insuficiencia renal. Asimismo, se analizará su impacto en la calidad de vida de los pacientes. El ensayo, que se desarrollará a lo largo de siete años, contará con la participación de 53 centros médicos en toda Europa.
Potencial impacto para la población
Si los resultados del estudio confirman los beneficios de los inhibidores de SGLT2, podrían suponer un cambio paradigmático en el abordaje terapéutico de la hipertensión. Entre sus posibles ventajas se encuentran la prevención de más de 250.000 muertes prematuras anuales y una reducción del gasto sanitario en la Unión Europea de hasta 10.000 millones de euros al año, al disminuir la incidencia de complicaciones cardiovasculares y renales.