La presencia de síntomas respiratorios —como tos, disnea y expectoración— durante la fase estable de las bronquiectasias se asocia a un peor pronóstico y a una respuesta diferente a los tratamientos habituales. Así lo demuestra un trabajo liderado por Oriol Sibila, jefe del Servicio de Neumología del Hospital Clínic e investigador del grupo Inflamación y reparación en las enfermedades respiratorias del IDIBAPS, junto a Lídia Perea, investigadora postdoctoral del mismo grupo. En el estudio también ha participado Antoni Torres, jefe del grupo Investigación aplicada en infecciones respiratorias y paciente crítico del IDIBAPS.
Las bronquiectasias son una patología respiratoria crónica caracterizada por la dilatación irreversible de los bronquios. Se estima que afecta a entre 40 y 50 personas por cada 100.000 habitantes, con mayor prevalencia en mujeres. La enfermedad deteriora significativamente la calidad de vida de los pacientes, que conviven con síntomas persistentes como tos, expectoración, sensación de ahogo y fatiga. A ello se suma la aparición de infecciones respiratorias repetidas, conocidas como agudizaciones, que constituyen el principal factor de riesgo de progresión y complicación de la enfermedad.
Nuevas evidencias sobre los síntomas y las agudizaciones
El estudio se ha basado en datos del registro internacional EMBARC, que reúne información de casi 17.000 pacientes de más de 30 países de Europa y Asia, entre ellos más de 200 seguidos en el Hospital Clínic.
A través de cuestionarios validados de calidad de vida, los investigadores comprobaron que los pacientes con mayor carga de síntomas respiratorios tienen un riesgo de agudizaciones comparable al de quienes ya han presentado episodios previos. Este resultado demuestra que los síntomas, por sí mismos, son un factor de mal pronóstico independiente.
Hasta ahora, las guías clínicas se apoyaban casi exclusivamente en el número de agudizaciones previas para orientar las decisiones sobre tratamiento crónico. Los hallazgos de este trabajo aportan un cambio de perspectiva en la gestión de la enfermedad.
Tratamiento con macrólidos: un enfoque ampliado
El equipo también analizó datos de tres ensayos clínicos sobre el uso de macrólidos —antibióticos con propiedades antiinflamatorias—. Los resultados muestran que estos fármacos reducen el riesgo de nuevas agudizaciones no solo en los pacientes con episodios frecuentes, sino también en aquellos con síntomas marcados, independientemente de que hubieran sufrido agudizaciones anteriormente.
Este hallazgo sugiere que los criterios para prescribir macrólidos de forma preventiva podrían ampliarse, incluyendo no solo a quienes presentan agudizaciones repetidas, sino también a los pacientes con carga sintomática significativa.
Los investigadores subrayan que estos resultados podrían tener un impacto directo en futuras guías clínicas, incorporando la presencia de síntomas como criterio clave para decidir tratamientos preventivos y personalizados. El objetivo final es mejorar tanto la calidad de vida como el pronóstico a largo plazo de las personas con bronquiectasias.
La investigación en esta enfermedad está avanzando a gran velocidad y, según los expertos, se espera que en los próximos años se disponga de nuevas opciones terapéuticas que permitan optimizar aún más la atención a estos pacientes.
