TEC/DARA SC, candidato a nuevo estándar en segunda línea para mieloma múltiple

El estudio fase 3 MajesTEC-3 muestra mejoras en supervivencia, profundidad de respuesta y en calidad de vida de estos pacientes

mieloma

Los nuevos datos del estudio fase 3 MajesTEC-3, presentados en el Congreso de la Sociedad Americana de Hematología (ASH 2025), han marcado un hito en el tratamiento del mieloma múltiple (MM) en recaída o refractario (MMRR). La combinación subcutánea de Tecvayli (teclistamab) con Darzalex (daratumumab), de Johnson & Johnson, ha demostrado una eficacia sin precedentes, con una reducción del 83,4% en el riesgo de progresión o muerte frente a los tratamientos estándar, así como mejoras consistentes en supervivencia global, tasas de respuesta y enfermedad mínima residual (EMR) negativa.

Los resultados, publicados simultáneamente en The New England Journal of Medicine, refuerzan la posibilidad de que esta combinación pueda establecerse como una opción de referencia en segunda línea para pacientes previamente tratados, ampliando las alternativas disponibles en un escenario clínico donde las recaídas siguen siendo un reto común.
Beneficio clínico sin precedentes.

Para María Victoria Mateos, hematóloga y responsable de la Unidad de Mieloma del Hospital Universitario de Salamanca, el impacto clínico del estudio es rotundo. «La reducción del riesgo de progresión y/o muerte del 83,4%, lo que significa una Hazard ratio de 0,17, es la más baja que se ha reportado en un ensayo en mieloma», explica en declaraciones a este medio. Esta contundencia estadística se traduce, según la especialista, en un beneficio tangible para los pacientes que inician la segunda línea de tratamiento.

Mateos destaca que uno de los aspectos más relevantes de estos resultados es el carácter sinérgico de esta inmunoterapia dual, que además ofrece ventajas logísticas: administración completamente subcutánea, reducción temprana del uso de esteroides y pauta mensual desde el séptimo ciclo. «Representa una opción de tratamiento frente a BCMA y CD38 que confirma que, tras la primera línea, los pacientes con mieloma deben recibir terapias dirigidas frente a BCMA», afirma.

Un dato destacado es que más del 90% de los pacientes que estaban libres de progresión a los seis meses mantenían ese estado a los tres años. Esta durabilidad tan prolongada, según Mateos, se explica por la eficacia conjunta de ambos agentes y su mecanismo sinérgico.

«Daratumumab va dirigido contra CD38 y, además de tener efecto antitumoral directo, prepara el microambiente medular activando los linfocitos T CD8+, que son los que teclistamab va a redirigir al nicho tumoral para destruir las células plasmáticas», detalla. Esta interacción potencia la actividad del anticuerpo biespecífico y prolonga las respuestas en el tiempo, lo que podría traducirse en un mejor control de la enfermedad para la mayoría de los pacientes.

Mª Victoria Mateos, Unidad de Mieloma del Hospital Universitario de Salamanca

EMR negativa: un objetivo clave

La combinación investigada registró tasas muy elevadas de EMR negativa, un parámetro que cada vez cobra mayor relevancia como predictor de supervivencia a largo plazo. Para Mateos, su papel en mieloma múltiple es ya incuestionable.

«La EMR es el factor pronóstico más importante en hematología para predecir supervivencia libre de progresión y supervivencia global», subraya. Un aspecto especialmente llamativo del estudio es que la profundidad de respuesta se mantiene incluso cuando se aplican niveles de sensibilidad muy exigentes, de 10-5 y 10-6. “Esto significa que las respuestas son muy profundas y duraderas”, añade la especialista.

Mejora la calidad de vida

Además de los resultados clínicos, el estudio MajesTEC-3 aporta un aspecto diferencial: se trata de una terapia de administración subcutánea, sin necesidad de esteroides más allá del día 8 del primer ciclo y que pasa a ser mensual a partir del séptimo. Esta simplificación, señala Mateos, supone una ventaja evidente para los pacientes y para la organización de los servicios de hematología.

«Los pacientes pueden estar en sus centros para recibir la medicación con una disponibilidad muy amplia y podrá ser administrado en cualquier hospital», explica. Aunque en el ensayo los participantes ingresaron solo para recibir las tres primeras dosis, ya hubo un grupo que completó todo el esquema en régimen ambulatorio, tendencia que previsiblemente se consolidará en la práctica clínica real. «Este tratamiento facilita la logística en los servicios de hematología», añade.

La reducción del uso de esteroides, tradicionalmente asociados a efectos secundarios relevantes, también se considera un elemento clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes, especialmente de aquellos que ya han recibido múltiples líneas terapéuticas.

¿En qué pacientes puede tener mayor impacto?

La consistencia de los resultados del estudio sugiere que la combinación podría ser eficaz en un amplio rango de pacientes con MMRR. Según Mateos, «representa una elección para cualquier paciente con mieloma tras al menos una línea previa de tratamiento». El único requisito práctico es que los pacientes sean sensibles a daratumumab, algo esperable en pacientes con mieloma de nuevo diagnóstico candidatos a trasplante que no recibirán daratumumab como tratamiento continuo y serán, por tanto, sensibles. Igualmente en pacientes que estuvieran recibiendo tratamiento con el anticuerpo antiCD38 como tratamiento continuo pero que hubiera sido suspendido por cualquier motivo diferente a acontecimientos adversos o progresión de la enfermedad.

La especialista destaca que la combinación de teclistamab y daratumumab complementa otras estrategias dirigidas frente a BCMA, como las terapias CAR-T o las combinaciones basadas en belantamab. Esto permite avanzar hacia un enfoque mucho más individualizado, adaptado tanto a las características de la enfermedad como al perfil y preferencias del paciente.

Datos de CARTITUDE-4

También se han dado a conocer datos actualizados del estudio CARTITUDE-4, que evalúa el CAR-T ciltacabtagén autoleucel (cilta-cel) en pacientes con MM en recaída o refractario. Los resultados muestran que el uso temprano de esta terapia celular, incluso en segunda línea, puede conducir a remisiones profundas y mantenidas sin necesidad de nuevos tratamientos durante al menos dos años y medio.

Además, en pacientes con citogenética de riesgo estándar, el 80% no había presentado progresión ni requerido terapia adicional a los 30 meses tras una única perfusión, reforzando el papel emergente del abordaje frente a BCMA en líneas terapéuticas cada vez más tempranas. Estas evidencias respaldan la tendencia creciente hacia estrategias secuenciales en las que terapias dirigidas como teclistamab y daratumumab se complementan con enfoques celulares como cilta-cel.


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