Las técnicas de biofeedback cobran relevancia en el tratamiento de trastornos digestivos funcionales

Hasta un 50% de los pacientes que acuden a consulta de Aparato Digestivo presentan síntomas que no corresponden a una enfermedad orgánica

digestivo

Cerca de la mitad de los pacientes que acuden a consulta por síntomas digestivos no presentan una enfermedad orgánica detectable mediante las pruebas diagnósticas habituales. Estos casos se engloban dentro de los denominados trastornos digestivos funcionales o trastornos de la interacción intestino-cerebro, en los que no se observan lesiones visibles ni inflamación, sino alteraciones en el funcionamiento del sistema digestivo.

En estos trastornos, el sistema nervioso no regula adecuadamente la actividad del tubo digestivo. Esto puede deberse a una sensibilidad aumentada o a respuestas anómalas de los nervios viscerales, que actúan de forma involuntaria. Además, se ha identificado la participación de componentes somáticos, es decir, músculos bajo control voluntario como el periné, el diafragma o la musculatura abdominal, cuya disfunción puede contribuir a síntomas frecuentes como el estreñimiento, la incontinencia anal o la distensión abdominal.

En este contexto, las técnicas de biofeedback han cobrado relevancia en los últimos años como abordaje terapéutico para los trastornos funcionales digestivos. Estas técnicas se basan en la reeducación del paciente mediante la visualización y el aprendizaje del funcionamiento de sus propios músculos, con el objetivo de mejorar su control y aliviar los síntomas.

Este enfoque fue el eje central de la ponencia «Tratamiento con biofeedback no instrumental en los trastornos funcionales digestivos», presentada en la Mesa SEPD/ASENEM/AM durante el 84º Congreso de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). La intervención corrió a cargo de Fernando Azpiroz, experto de la SEPD, investigador principal del Institut de Recerca Vall d’Hebron (Barcelona), miembro del CIBEREHD y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Técnicas de biofeedback

Las técnicas de biofeedback «han demostrado ser eficaces para el tratar el componente somático de los trastornos de la función digestiva» y entre ellos se encuentran la incontinencia anal, «muy frecuente, especialmente, en mujeres que han tenido varios partos a lo largo de su vida. La incontinencia se asocia con una alteración en su calidad de vida», señaló el experto. Otro ejemplo es la distensión abdominal, «es característico que los pacientes se levantan por la mañana con el vientre normal y se van distendiendo progresivamente a lo largo del día».

Por otro lado, también se dan casos en los que las personas padecen estreñimiento, que puede ser simple o con intestino irritable, y en la mayoría de ellos se produce este síntoma porque los músculos del periné no funcionan correctamente.

«Normalmente la maniobra defecatoria consiste en una compresión abdominal asociada a una relajación anal. Algunos pacientes al intentar evacuar realizan una relajación anal defectuosa, o incluso una contracción paradójica, lo que les dificulta la evacuación. En esto casos se pueden emplear técnicas de reeducación que ayuden al paciente a solucionar el defecto expulsivo», afirmó Azpiroz. De hecho, incluso existen tics digestivos como la rumiación o la aerofagia que también responden bien a técnicas de reeducación.

«El componente somático de los trastornos de la función digestiva puede ser primario, como causa de los síntomas digestivos o secundario, es decir, desencadenado por los síntomas viscerales. De hecho, en algunos casos la corrección del componente somático mediante biofeedback puede mejorar los síntomas viscerales», añadió.

Sin embargo, estos tratamientos presentan problemas: «El acceso a este tipo de técnicas de tratamiento es limitado, porque son técnicas que requieren personal entrenado y equipamiento especifico». Esto provoca que muchos pacientes con este tipo de alteraciones no llegan a obtener el beneficio de este tratamiento.

El objetivo de la ponencia fue presentar una nueva perspectiva de biofeedback no-instrumental, es decir, guiado manualmente por el operador, que no requiere equipamiento especial y se puede realizar en la propia consulta.

«Algunas de esas técnicas (para el tratamiento de la incontinencia anal y la distensión abdominal) han demostrado ya su efectividad en estudios controlados y otras (tratamiento del defecto expulsivo, rumiación y aerofagia) están todavía en fase de desarrollo. El interés de esta metodología es su aplicabilidad, que permitirá descargar la actividad de los centros de referencia y de esta forma quedar disponibles para los pacientes refractarios», subrayó.

Trastornos funcionales digestivos

Los trastornos funcionales digestivos se caracterizan por la aparición de síntomas gastrointestinales en ausencia de una causa orgánica identificable. Estos síntomas se deben a factores como la hipersensibilidad visceral y alteraciones en la motilidad intestinal, y pueden estar asociados a cambios en la microbiota intestinal, disfunciones en la barrera mucosa e inmunitaria, y alteraciones en el procesamiento del sistema nervioso central.

Entre los ejemplos más comunes de este tipo de trastornos se encuentran el síndrome del intestino irritable (SII), el estreñimiento funcional, la distensión abdominal, la dispepsia funcional, la incontinencia fecal y la aerofagia.

Entre las características de estos trastornos destaca la ausencia de inflamación o alteraciones estructurales en los órganos del aparato digestivo. No obstante, su impacto sobre la calidad de vida puede ser significativo, ya que estos trastornos no solo provocan molestias físicas, sino que también pueden generar consecuencias emocionales como ansiedad, estrés o incluso aislamiento social.

El diagnóstico se basa principalmente en la evaluación clínica, que incluye la historia médica del paciente y una exploración física. En algunos casos, se recurre a pruebas complementarias, como radiografías o endoscopias, para descartar otras patologías.

Si bien el biofeedback se perfila como una estrategia terapéutica innovadora, el abordaje de estos trastornos suele ser multifactorial. Esto implica la combinación de cambios en el estilo de vida —como una alimentación equilibrada, la práctica regular de ejercicio y técnicas de manejo del estrés— con tratamiento farmacológico, que puede incluir antiespasmódicos, moduladores del sistema nervioso central o probióticos, en función de los síntomas de cada paciente.


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