La oncología vive un cambio de paradigma impulsado por la medicina de precisión, el diagnóstico molecular y las terapias avanzadas. Jacobo Muñoz, director médico de Johnson & Johnson Innovative Medicine España, analiza cómo la investigación está transformando el abordaje de tumores sólidos y hematológicos.
Pregunta. En los últimos años se habla cada vez más de medicina de precisión. ¿Qué significa realmente este concepto para los pacientes oncológicos y cómo se traduce en la práctica clínica diaria?

Respuesta. La medicina de precisión supone un cambio de paradigma en oncología: pasamos de un enfoque homogéneo o similar para todos los pacientes a otro enfoque en el que las decisiones terapéuticas están basadas en las características biológicas y moleculares de cada tumor y, en última instancia, de cada paciente. Ya no tratamos sólo un tipo de cáncer, sino a una persona con un perfil molecular concreto.
En la práctica clínica, esto se traduce en un diagnóstico más preciso gracias al uso de biomarcadores y técnicas avanzadas de diagnóstico molecular, que permiten identificar alteraciones genéticas relevantes y seleccionar tratamientos dirigidos con mayor probabilidad de beneficio y, en muchos casos, con un mejor perfil de tolerabilidad.
Pero la medicina de precisión va más allá del tratamiento. Impulsa una atención más integral y centrada en la persona, apoyada en la toma de decisiones compartida y en el trabajo de equipos multidisciplinares. El objetivo no es solo prolongar la supervivencia, sino mejorar la calidad de vida y la experiencia del paciente a lo largo de todo su recorrido asistencial.
P. En tumores sólidos como el cáncer de pulmón o vejiga, ¿de qué manera la investigación y el desarrollo de nuevas terapias están modificando el diagnóstico y el tratamiento?
R. La investigación y el desarrollo de terapias están transformando de forma profunda el abordaje de los tumores sólidos, y el cáncer de pulmón es uno de los ejemplos más claros. Hoy sabemos que el «qué» tratamos y, sobre todo, el «cuándo» lo hacemos es clave: incorporar el diagnóstico molecular y los biomarcadores desde fases tempranas permite identificar subgrupos de pacientes y tomar decisiones terapéuticas mucho más precisas desde el inicio.
En cáncer de pulmón, la medicina de precisión se ha materializado en el desarrollo de terapias dirigidas para pacientes que históricamente tenían opciones muy limitadas. El conocimiento de alteraciones moleculares como las mutaciones clásicas de EGFR o las inserciones del exón 20 ha permitido avanzar hacia tratamientos más eficaces y personalizados. Con la llegada de terapias como amivantamab, estamos dando pasos clínicamente muy relevantes, aumentando la supervivencia global de pacientes con enfermedad avanzada o metastásica y cambiando de forma tangible su pronóstico.
En cáncer de próstata, por ejemplo, sabemos que aproximadamente uno de cada cinco hombres con enfermedad resistente a la castración metastásica presenta alteraciones en genes de reparación por recombinación homóloga, como BRCA1 o BRCA2, asociadas a un curso más agresivo. Este conocimiento ha impulsado estrategias terapéuticas dirigidas a estos perfiles moleculares y ha permitido desarrollar nuevas opciones de tratamiento, por ejemplo, en 2025 hemos lanzado en España un tratamiento, el primer comprimido de acción dual (combinación de niraparib y acetato de abiraterona), que mejora significativamente su supervivencia libre de progresión.
En carcinoma urotelial avanzado, la investigación también está empezando a cambiar la historia natural de la enfermedad. La identificación de alteraciones como FGFR3 ha abierto la puerta a nuevas terapias en un tumor que, hasta hace poco, contaba con opciones muy limitadas como estamos demostrando con erdafitinib.
En conjunto, estos avances reflejan cómo la investigación está redefiniendo el abordaje del diagnóstico y el tratamiento en oncología: más diagnóstico molecular, más personalización y, en última instancia, mejores resultados clínicos para los pacientes.
P. Más allá de los tumores sólidos, los cánceres hematológicos como el mieloma múltiple también han experimentado avances relevantes. ¿Qué hitos destacaría en este ámbito y qué impacto tienen en la supervivencia y calidad de vida de los pacientes?
R. En mieloma múltiple podemos decir que se ha dado una verdadera revolución en los últimos 20 años. Un hito clave es la llegada de terapias avanzadas como CAR T, que llevan la personalización a su máxima expresión. En mieloma múltiple, la introducción de nuestro CAR T cilta-cel desde segunda línea está redefiniendo el abordaje de una enfermedad que hace solo una década se asociaba a una esperanza de vida de dos años y hoy puede superar los diez.
Pero desde la primera línea contamos con diversos esquemas de tratamiento basados en daratumumab, con los que en base a las predicciones de los últimos estudios podemos esperar supervivencias de hasta 17 años sin progresión del paciente. Estos resultados hace unas décadas eran impensables, en los años 70 apenas el 10% de los pacientes diagnosticados de mieloma múltiple alcanzaban los 5 años de supervivencia.
Para la tercera y cuarta línea, los fármacos biespecíficos son hoy una realidad que está generando más esperanza para los pacientes en situación más avanzada. La evidencia científica se muestra muy prometedora y nos hace confiar en la eficacia de nuevas combinaciones y de fármacos triespecíficos que vendrán en un futuro y que supondrán nuevas oportunidades en todas las etapas del mieloma múltiple.
Estos avances, están confiriendo mayor supervivencia a los pacientes manteniendo una buena calidad de vida, y sin duda alguna nos marcan el camino hacia una meta clara: la curación funcional de un porcentaje significativo de pacientes antes de que acabe la década.
P. ¿Cómo está contribuyendo Johnson & Johnson a cambiar lo que significa hoy recibir un diagnóstico de cáncer, tanto desde el punto de vista terapéutico como desde la visión más integral del paciente?
R. Johnson & Johnson parte de una convicción: la oncología actual se sostiene sobre los principios de la medicina de precisión, y el objetivo es contribuir a que cada avance llegue a quienes más lo necesitan, colaborando con la comunidad científica, los sanitarios, los responsables públicos y los pacientes.
El foco está en desarrollar soluciones dirigidas a perfiles moleculares específicos con la ambición de mejorar resultados clínicos y, por supuesto, la calidad de vida del paciente, con la meta de la curación funcional.
«El objetivo es contribuir a que cada avance llegue a quienes más lo necesitan, colaborando con la comunidad científica, los sanitarios, los responsables públicos y los pacientes»
Este enfoque se apoya en el diagnóstico molecular, equipos multidisciplinares y en una atención humanizada y centrada en la situación clínica real, entendiendo que cada paciente es una historia única.
P. En un contexto de rápida evolución, ¿cuáles considera que son los principales retos para que la innovación en oncología llegue de forma equitativa a todos los pacientes?
R. Uno de los retos más relevantes es el acceso homogéneo a las pruebas de biomarcadores. Aunque las guías clínicas las recomiendan y los expertos subrayan la importancia del diagnóstico molecular temprano, en España su disponibilidad es limitada. Es un desafío la estandarización del diagnóstico molecular en el momento adecuado, así como la organización asistencial para facilitar comités multidisciplinares y circuitos claros.
La equidad requiere mirar la innovación desde la eficiencia y la sostenibilidad: la medicina de precisión no solo es mejor medicina, es mejor gestión sanitaria.