Ubrogepant: un avance prometedor en la fase más temprana de la migraña, aunque lejos de Europa

Roberto Belvis, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, detalla a GM las características de este fármaco

ubrogepant

Un nuevo estudio, publicado en Nature Medicine, ha demostrado por primera vez la eficacia de un tratamiento farmacológico durante la fase prodrómica de la migraña, esa etapa previa al dolor en la que el paciente empieza a experimentar síntomas que anuncian el ataque. La investigación, centrada en el fármaco ubrogepant (comercializado en Estados Unidos y Canadá como Ubrelvy), muestra que su administración en esta fase inicial puede no solo aliviar estos síntomas, sino también prevenir la aparición del dolor de cabeza, lo que supondría un cambio de paradigma en el abordaje de la migraña.

Desde el punto de vista científico, el hallazgo es relevante: nunca antes un ensayo clínico bien diseñado había demostrado de forma robusta la eficacia de un tratamiento en esta fase precoz. Algunos estudios previos, realizados en los años 90 con medicamentos como el topiramato o el naratriptán, contaban con muestras demasiado pequeñas como para generar evidencia concluyente. En cambio, este nuevo trabajo con ubrogepant respeta los estándares metodológicos actuales, lo que lo convierte en un referente para futuras investigaciones.

No obstante, el impacto práctico del estudio es limitado en Europa, donde ubrogepant no está aprobado ni se espera que lo esté a corto plazo. Según explica Roberto Belvis, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), a Gaceta Médica, «nunca se había demostrado con esta claridad que un fármaco podía ser efectivo en la fase prodrómica». Este experto considera el ensayo «un avance relevante desde el punto de vista científico, aunque con implicaciones clínicas limitadas por ahora en Europa».

En España, actualmente están disponibles otros gepantes, como rimegepant y atogepant, aunque de momento no se han estudiado en esta fase prodrómica.

La migraña y la fase prodrómica

La migraña es una enfermedad neurológica compleja y altamente prevalente, que afecta a más del 10 % de la población mundial. Se caracteriza por episodios recurrentes de dolor de cabeza, a menudo acompañados de náuseas, fotofobia o fonofobia, y que en algunos casos pueden durar hasta 72 horas.

Sin embargo, el dolor es solo una de las fases del proceso. Antes de que comience el episodio doloroso, muchos pacientes experimentan una serie de síntomas inespecíficos que forman parte de la fase prodrómica: fatiga, cambios de humor, antojos alimentarios, bostezos, dificultad para concentrarse o rigidez cervical, entre otros.

«Estos síntomas son muy variados y subjetivos, pero en pacientes que los conocen bien son muy predictivos», explica el especialista. «La mayoría sabe, por experiencia, cuánto tiempo después les va a venir el ataque», añade. De hecho, el reconocimiento de estos signos tempranos es clave para que el paciente pueda anticiparse y preparar el tratamiento. En algunos casos, como en niños, la migraña puede comenzar con manifestaciones sutiles como una expresión facial triste o abatida, que los padres ya identifican como anuncio del episodio.

Aunque el porcentaje varía según los estudios, se estima que entre un 30 % y un 80 % de los pacientes experimentan esta fase prodrómica. Por tanto, representa una oportunidad valiosa para intervenir de forma anticipada y potencialmente abortar el ataque migrañoso completo.

Claves de estos hallazgos

El estudio con ubrogepant, una molécula de la familia de los gepantes, ha seguido un diseño metodológicamente robusto, con criterios clínicos exigentes y una muestra adecuada. Este grupo de fármacos actúa bloqueando el receptor del CGRP, un neuropéptido implicado en la transmisión del dolor y en la neuroinflamación asociada a la migraña.

Aunque los triptanes han sido durante décadas el tratamiento estándar en la fase aguda, los gepantes han demostrado un perfil de seguridad más favorable, especialmente en pacientes con enfermedades cardiovasculares, lo que los convierte en una alternativa relevante.

Hasta ahora, ubrogepant se utilizaba en EE. UU. y Canadá para tratar el dolor una vez iniciado el ataque. Pero el nuevo estudio ha probado su eficacia administrado inmediatamente después del inicio de los síntomas prodrómicos, antes de que comience el dolor. Los resultados muestran una reducción significativa tanto en la intensidad de los síntomas previos como en la probabilidad de que el episodio progrese a una migraña completa.

«Si consigues interrumpir la fase prodrómica, podrías impedir que se produzcan las siguientes etapas: el aura, el dolor, e incluso el posdromo», explica Belvis. «Podríamos pasar de tratar el dolor a evitarlo por completo», subraya. El posdromo, también llamado resaca migrañosa, puede durar horas o incluso días tras el dolor, y se asocia con fatiga, dificultad cognitiva y malestar general. Por tanto, reducir la duración total del episodio tendría un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes.

Además, esta aproximación refuerza la idea de que la migraña es un proceso neurológico complejo que no se limita al dolor de cabeza. En realidad, todo el sistema nervioso central está implicado, y estructuras como el hipotálamo juegan un papel clave desde las fases iniciales. «Este tipo de tratamiento precoz apunta directamente al origen del ataque, y podría modificar la cascada de eventos que lleva al dolor», añade el especialista.

Lejos de Europa

Sin embargo, a pesar del potencial terapéutico del hallazgo, su aplicación en Europa está lejos de ser una realidad inmediata. Ubrogepant no está autorizado en la Unión Europea, ni su comercialización ha sido solicitada por la compañía titular ante la Agencia Europea del Medicamento (EMA), indica Belvis.. «No es que haya sido rechazado: es que la empresa ni siquiera lo ha presentado. Es una decisión estratégica», apunta el experto.

La aprobación de nuevos usos o fases para estos medicamentos requiere ensayos clínicos específicos, y hasta ahora no se han estudiado en la fase prodrómica. Es posible que los buenos resultados de este ensayo con ubrogepant impulsen futuras investigaciones con otros gepantes, ya disponibles en Europa, para tratar esta fase temprana de forma similar.

El principal reto será identificar de manera fiable a los pacientes que presentan síntomas prodrómicos consistentes y que podrían beneficiarse de este enfoque. «No todos los pacientes saben reconocerlos, ni todos los episodios comienzan con la misma secuencia de síntomas. A veces es difícil distinguir si lo que se siente es un pródromo o simplemente estrés o fatiga», matiza el experto.

Por ello, este avance también subraya la necesidad de mejorar la educación del paciente y el registro clínico detallado de los episodios migrañosos, con el fin de personalizar el tratamiento. El futuro del abordaje de la migraña parece dirigirse hacia un modelo más individualizado, basado en el reconocimiento temprano de patrones y en la intervención en fases cada vez más precoces.

«Lo más importante de este estudio es que demuestra que se puede actuar antes del dolor y cambiar la evolución del ataque», concluye el experto. Aunque en Europa aún no se pueda aplicar, estos resultados abren una vía que promueva explorar también con los tratamientos disponibles actualmente en este continente.


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