Un estudio liderado por el Hospital Clínico San Carlos y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha descrito y validado una nueva estrategia para guiar los procedimientos de ablación en pacientes con taquicardias complejas. Se trata de una nueva estrategia de imagen que se centra en las taquicardias ventriculares postinfarto de miocardio originadas en regiones afectadas por tejido dañado, lo que podría representar un avance significativo en el tratamiento de estas condiciones complejas.
Gaceta Médica ha entrevistado a David Filgueiras, coordinador del trabajo, investigador del CNIC, cardiólogo del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) para que explique lo que supone este estudio para mejorar la asistencia de los pacientes cardiológicos.
Esta innovadora metodología, presentada en un estudio publicado en la revista Europace, se fundamenta en el uso y procesamiento avanzado de imágenes de resonancia magnética cardíaca. Su objetivo es identificar las áreas que mantienen la taquicardia ventricular en las regiones del corazón afectadas por cicatrices postinfarto.
“Básicamente lo que hacemos es un estudio de resonancia magnética antes del procedimiento de intervención para eliminar taquicardias complejas, que se originan en el ventrículo, en las regiones del corazón afectadas por cicatrices tras un infarto de miocardio”, explica el experto. “Entonces hacemos una resonancia en esos pacientes que tienen esas taquicardias y procesamos la resonancia de tal manera que nos permite ver todas las posibilidades de donde puede estar esa arritmia antes del procedimiento, es decir, la ablación”, añade.
Procesamiento avanzado de imagen
En pacientes con cicatrices postinfarto pueden existir múltiples zonas dentro de la cicatriz que mantengan la taquicardia ventricular y ahora, con esta estrategia de imagen avanzada, es posible identificar todas las áreas potenciales sin necesidad de realizar un procedimiento invasivo para localizarlas.
Sin este tipo de tecnología, el especialista debe recurrir al procedimiento invasivo para detectar la ubicación exacta de la arritmia, lo cual presenta varios desafíos. El problema de hacerlo durante el propio procedimiento es que se basa en la interpretación de señales eléctricas y la correlación con imágenes en tiempo real. Esto resulta particularmente complicado porque los pacientes, en su mayoría, no toleran bien estas intervenciones debido a la gravedad de las taquicardias. “Alrededor del 80 por ciento de los pacientes experimentan un malestar considerable o incluso pérdida de conciencia durante el proceso, lo que limita su efectividad”, señala Filgueiras.
Anteriormente ya se han utilizado estrategias previas para comprobar si el uso de la imagen cardiaca podía ayudar en esta búsqueda. “El problema de esas estrategias es que utilizaban la interpretación de la imagen de una manera muy circunscrita a determinados parámetros de la imagen o a una variabilidad muy específica que no siempre es así en los pacientes”, asegura el especialista. En esta línea, este estudio propone un enfoque más amplio para la interpretación de las imágenes de resonancia magnética cardíaca, ajustándola a la calidad de la imagen disponible en cada centro, aunque la calidad de las imágenes puede variar de un centro a otro, lo que afecta la precisión del análisis. “Nuestra metodología ofrece un abanico completo de posibilidades para localizar la arritmia, independientemente de la calidad de la imagen”, aclara Filgueiras.
Además, tal y como explica el especialista así “evitamos que las imágenes nos sugieran áreas que podrían parecer relacionadas con la arritmia, pero que en realidad no lo están, mientras que otras zonas críticas podrían pasar desapercibidas”. Los investigadores han logrado una sensibilidad total para detectar las áreas responsables de la arritmia sin tener que recurrir a un estudio eléctrico invasivo de la región afectada, lo cual no solo minimiza los riesgos y el malestar para el paciente, sino que también simplifica el procedimiento en comparación con un estudio eléctrico, que es más complejo y puede causar complicaciones en pacientes con taquicardias graves.
Reducir complicaciones y duración del procedimiento
El impacto potencial de esta nueva metodología es significativo. “Aunque en nuestro estudio no realizamos una comparación aleatorizada con otro grupo, lo que nos impide afirmar con certeza sus efectos comparativos, lo más lógico y esperado es que esta técnica reduzca los tiempos de los procedimientos y, al mismo tiempo, disminuya las complicaciones que suelen surgir en intervenciones más prolongadas”, asegura Filgueiras. “Creemos que podríamos reducir el tiempo del procedimiento en los pacientes que toleran más las taquicardias, que son los más complejos, fácilmente en un 60 – 70 por ciento”, añade.
Uno de los puntos más relevantes es que se mantiene la misma tasa de éxito que utilizando los métodos tradicionales, ya que “enfoque no solo mejora la precisión, sino que también optimiza la seguridad y eficacia del tratamiento”, afirma el especialista, quien asegura que este trabajo contribuye a resolver lagunas actuales en la integración de imágenes para planificar la ablación de taquicardia ventricular.
Este nuevo enfoque es particularmente útil en pacientes con episodios graves y de difícil tolerancia, permitiendo una planificación más precisa y personalizada antes del procedimiento. Esto no solo evita el sesgo en la selección de las áreas a tratar, sino que también podría reducir la duración y las complicaciones asociadas a intervenciones prolongadas.
No obstante, el investigador aclara que, aunque en esta fase del estudio han demostrado que la estrategia de imagen propuesta es eficaz, todavía es necesario avanzar a una fase comparativa para validar su impacto en la reducción de tiempos y tasas de éxito. Para ello, se debería realizar un ensayo controlado en el que se asignen pacientes a dos grupos: uno que siga únicamente la estrategia basada en imágenes avanzadas y otro que utilice una estrategia más convencional. Comparar los resultados entre ambos brazos del estudio será clave para confirmar los beneficios clínicos de esta metodología.
Mejorar las técnicas de imagen
¿Se podría esperar que esta técnica se ampliase a otro tipo de problemas cardiacos en un futuro? La respuesta no depende solo de los avances de este estudio.
El ventrículo es una estructura muscular considerablemente gruesa, lo que facilita la visualización mediante resonancia magnética, a diferencia de las aurículas, que presentan paredes mucho más delgadas. “Aunque algunas investigaciones están empezando a explorar el uso de imágenes para las aurículas, este enfoque no es aun ampliamente aceptado debido a las limitaciones actuales en la resolución de las imágenes”, explica Filgueiras.
Las arritmias en las aurículas, si bien son menos graves que las de los ventrículos, requieren una mayor capacidad de visualización, dado que el espesor de la pared auricular es de apenas uno a tres milímetros, en contraste con los 10 o 11 milímetros de la pared ventricular. Por ello, “se necesitarían avances significativos en la tecnología de imagen para poder aplicar esta metodología de forma efectiva en las aurículas”, asegura el especialista. “Sin embargo, en el caso de los ventrículos, la resonancia magnética es suficientemente precisa para evaluar el grosor y detectar las áreas involucradas en las arritmias ventriculares, que pueden ser potencialmente letales y causar muerte súbita”, subraya.
«En el caso de los ventrículos, la resonancia magnética es suficientemente precisa para evaluar el grosor y detectar las áreas involucradas en las arritmias ventriculares, que pueden ser potencialmente letales y causar muerte súbita”
Pasos futuros
Por un lado, los investigadores van a seguir ampliando este trabajo. El experto explica que “utilizamos una herramienta que ya se emplea clínicamente, pero que no incorpora la técnica de procesado de imagen que proponemos”. “La adquisición de las imágenes se realiza mediante una resonancia magnética convencional, pero con una secuencia tridimensional (3D) y, posteriormente, aplicamos un software comercial, aunque el procesado específico que hemos desarrollado no está integrado en dicho software”, explica.
Por ello, el siguiente paso sería que la empresa que fabrica este software se interese en incorporar esta técnica de procesado. “Para facilitar este avance, hemos liberado el código de forma abierta, sin protegerlo bajo propiedad intelectual, con el fin de que la compañía pueda integrarlo en sus productos”, añade Filgueiras.
Además, actualmente ya están preparando un estudio aleatorizado en el que participarán varios hospitales. “En este ensayo, asignaremos a algunos pacientes a una estrategia guiada por imágenes con el procesado que hemos desarrollado para realizar el procedimiento, mientras que otro grupo seguirá una estrategia convencional”, asegura. Nuestra hipótesis es que el procedimiento guiado por imágenes tendrá la misma eficacia que el convencional, pero con menos complicaciones y una duración más corta. Esperamos que la planificación previa mediante imágenes permita lograr los mismos resultados en menos tiempo y con menor riesgo para los pacientes.
Este trabajo, que también involucra al Hospital Universitario de La Paz, al Hospital Clínic de Barcelona y al Maastricht University Medical Center en los Países Bajos, cuenta con la colaboración de investigadores del CIBERCV.
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