Una persona ha fallecido y otras dos reciben tratamiento por un nuevo brote de meningitis B en Reino Unido

La UKHSA confirmó que uno de los casos diagnosticados corresponde a meningitis meningocócica tipo B, la misma variante identificada anteriormente en el brote de Kent

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Las autoridades sanitarias del Reino Unido investigan un nuevo brote de meningitis B detectado en Reading, al oeste de Londres, después de que un estudiante universitario falleciera y otros dos jóvenes hayan tenido que recibir tratamiento médico. El episodio ha reavivado la preocupación por la posible expansión de una cepa ya relacionada con otro brote mortal registrado hace apenas dos meses en un campus universitario de Canterbury, en el sureste de Inglaterra.

La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA, por sus siglas en inglés) confirmó que uno de los casos diagnosticados corresponde a meningitis meningocócica tipo B y pertenece a la misma variante identificada anteriormente en Kent, donde fallecieron dos jóvenes y se registraron cerca de una veintena de contagios.

Según informó el organismo británico en un comunicado, los especialistas trabajan junto con las autoridades locales y los servicios sanitarios tras detectarse tres casos de infección meningocócica entre jóvenes de Reading. «Uno de los casos fue confirmado como meningitis B y esperamos los resultados de análisis adicionales», indicó la UKHSA. La agencia sanitaria también confirmó que una de las personas afectadas falleció, mientras que las otras dos permanecen bajo tratamiento. «Las otras dos personas reciben un tratamiento adecuado», señaló el comunicado, en el que además se detalla que se han ofrecido antibióticos preventivos a las personas que mantuvieron contacto estrecho con los infectados.

Por el momento no han trascendido detalles oficiales sobre la identidad de la víctima ni sobre las circunstancias exactas del contagio. Sin embargo, la agencia informó que la persona fallecida era estudiante del Henley College en Henley-on-Thames, Oxfordshire. Asimismo, la UKHSA resalta que el riesgo para la población general es bajo, aunque han activado los protocolos habituales de vigilancia y prevención para evitar nuevos contagios. La transmisión de la meningitis meningocócica requiere normalmente un contacto cercano y prolongado entre personas, como besos, convivencia estrecha o compartir bebidas y utensilios.

Un brote similar al del pasado mes de marzo

La enfermedad está provocada por la bacteria Neisseria meningitidis, responsable de infecciones potencialmente muy graves que pueden evolucionar rápidamente. Las autoridades sanitarias recuerdan que las infecciones meningocócicas pueden causar la muerte en menos de 24 horas si no se tratan de manera precoz.

El nuevo foco detectado en Reading recuerda al brote registrado el pasado marzo en Canterbury, en la región de Kent, donde murieron un estudiante de la Universidad de Kent y una joven de 18 años. La mayoría de los casos de aquel episodio también correspondieron a meningococo tipo B. Las investigaciones realizadas entonces apuntaron a un posible origen en un club nocturno frecuentado por estudiantes universitarios. En apenas unos días, el brote llegó a sumar alrededor de veinte casos, lo que obligó a desplegar una campaña urgente de vacunación y tratamientos preventivos con antibióticos entre los estudiantes del campus afectado.

Aunque no se registraron más fallecidos tras las primeras víctimas, el episodio generó una fuerte preocupación entre las autoridades sanitarias británicas, que reforzaron la vigilancia epidemiológica y las recomendaciones preventivas dirigidas especialmente a jóvenes y universitarios.

Ahora, la confirmación de que uno de los nuevos casos detectados en Reading pertenece a la misma cepa identificada en Canterbury ha vuelto a poner en alerta a los servicios de salud pública del país, que continúan investigando posibles vínculos epidemiológicos entre ambos brotes. La UKHSA mantiene el seguimiento de la situación mientras prosiguen los análisis microbiológicos y el rastreo de contactos, con el objetivo de contener cualquier posible expansión de la enfermedad.


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