El SIVAMIN alerta sobre la vacunación en adultos: las coberturas están «muy alejadas de los objetivos»

Los datos del último informe evidencian una vacunación consolidada en la etapa infantil, pero pone el foco en una preocupante brecha en la vacunación de adultos y profesionales sanitarios

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Las coberturas de vacunación en España presentan una base sólida en la infancia, pero se tambalean cuando se observa la situación en la población adulta. Así lo revela el último análisis provisional de resultados del Ministerio de Sanidad correspondiente al año 2024 del SIVAMIN, el Sistema de Información de Vacunaciones.

«Si bien las coberturas de vacunación en la etapa infantil son muy altas y consolidadas a lo largo del tiempo, las coberturas en adultos destacan por estar muy alejadas de los objetivos», reconoce el propio informe. Unos datos que ponen de manifiesto la necesidad de actuar sobre todo al revisar los datos de vacunación frente a la gripe estacional, una de las herramientas más coste-efectivas para prevenir hospitalizaciones y muertes evitables en los grupos de riesgo.

Gripe: descenso generalizado en mayores y sanitarios

El documento de Sanidad señala una caída de las coberturas gripales en todos los grupos de mayores, a pesar de haber homogeneizado los indicadores con los utilizados durante la campaña de vacunación frente a la COVID-19. Esta bajada preocupa especialmente por su impacto directo en la salud pública, ya que no hay que olvidar que la gripe causa miles de hospitalizaciones y muertes cada año, especialmente entre personas mayores de 65 años y con patologías crónicas.

Por otro lado, tampoco mejora la tendencia entre los profesionales sanitarios, donde las cifras siguen descendiendo y se aproximan a los niveles previos a la pandemia de COVID-19, una etapa en la que ya se registraban coberturas insatisfactorias. Este grupo, que desempeña un papel crucial como promotor y ejemplo en las campañas de vacunación, parece haber perdido impulso tras el esfuerzo vacunal de los años pandémicos.

En contraste, el único grupo que presenta un repunte significativo en la cobertura de gripe es el de las embarazadas. En esta población, las tasas han experimentado un crecimiento considerable respecto a años anteriores, situándose apenas un punto por debajo del máximo histórico registrado en la temporada 2020-2021. También se detecta un avance notable en la cobertura infantil, que sube más de 10 puntos porcentuales en comparación con la temporada anterior, aunque todavía permanece por debajo del 50%.

Vacunación más allá de la gripe

Por primera vez, el Ministerio de Sanidad ha publicado datos sobre coberturas de vacunación en adultos mayores para inmunizaciones distintas de gripe y COVID-19, como las vacunas frente al neumococo o el herpes zóster. El resultado es revelador: las cifras están «muy alejadas de los objetivos», apuntan en el documento, y evidencian la falta de una estrategia eficaz que garantice el acceso y la adherencia a la vacunación en esta franja de edad.

El envejecimiento poblacional, junto con el aumento de enfermedades crónicas, convierte la vacunación en adultos en un pilar fundamental para la prevención. De hecho, diversas instituciones, entre ellas el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), han reiterado la necesidad de reforzar los programas de vacunación en este grupo para reducir ingresos hospitalarios y costes sanitarios evitables.

La vacunación está consolidada en la infancia

Mientras tanto, las coberturas en la etapa infantil mantienen un alto nivel de cobertura. Las vacunas sistemáticas alcanzan tasas muy elevadas y muestran estabilidad con respecto a los datos provisionales de 2023. Aun así, el informe destaca algunas brechas que habría que paliar.

En el caso de la poliomielitis, cuatro comunidades autónomas siguen sin alcanzar el 90% de cobertura con tres dosis, el mínimo recomendado para evitar reintroducción del virus. La situación es más crítica en la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis), donde ocho comunidades están por debajo del objetivo de cobertura con dos dosis y la media nacional se sitúa lejos del 95% recomendado por la Organización Mundial de la Salud. No obstante, el Ministerio matiza que esta vacuna suele administrarse con más retraso, por lo que las cifras mejoran en los datos definitivos, pero la tendencia subraya la importancia de no relajar la vigilancia.

La Sociedad Española de Pediatría recuerda que «una cobertura inferior al 95% pone en riesgo la inmunidad de grupo y la eliminación de enfermedades como el sarampión», y urge a no bajar la guardia.

Mejores datos en la vacunación del VPH y en embarazadas

Uno de los logros más significativos de 2024 respecto a la vacunación fue la consolidación de la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) en varones. En su segundo año de inclusión en el calendario, las coberturas masculinas alcanzaron el 84,3%, acercándose al 90,1% registrado en mujeres. Este avance refuerza la equidad de género en salud pública y amplía la protección frente a patologías asociadas al VPH, como cánceres anales, de pene y orofaríngeos.

Además, el reciente cambio de pauta vacunal —que reduce la administración de dos dosis a una sola en adolescentes sanos— todavía no se refleja en los datos, pero se espera que tenga un efecto positivo en la simplificación del programa y el aumento de coberturas.

La vacunación durante el embarazo es otro de los datos que muestra resultados positivos, tanto frente a la gripe como frente a la tosferina. Las coberturas continúan mejorando, un indicio de mayor sensibilización entre las mujeres embarazadas y de la eficacia de las estrategias de información que se han llevado a cabo.

El mensaje del informe es claro: mantener altas coberturas en la infancia es un éxito del sistema sanitario español, pero no puede ocultar las carencias en la vacunación de adultos. Estas coberturas insuficientes, especialmente entre mayores y personal sanitario, constituyen una amenaza para la salud pública y para la sostenibilidad del sistema en el medio y largo plazo. Frente a este reto, los expertos recomiendan medidas como la implantación de sistemas de recordatorio activo, una mayor accesibilidad a las vacunas en atención primaria y farmacias, campañas de comunicación dirigidas a adultos y formación específica para los profesionales.

La vacunación no debe ser vista como una medida exclusiva de la infancia. Como concluye el propio informe del Ministerio, es urgente «implantar medidas específicas» para aumentar las coberturas en los adultos, un grupo poblacional cada vez más numeroso, vulnerable y decisivo para la salud colectiva.


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