La demencia, un trastorno neurocognitivo que implica un deterioro progresivo en áreas clave de la cognición como la función ejecutiva, las habilidades perceptivo-motoras y la cognición social, afecta a más de 55 millones de personas a nivel mundial. Cada año se diagnostican alrededor de 10 millones de casos nuevos, convirtiéndola en una de las principales preocupaciones de salud en todo el mundo. Aunque no existen tratamientos definitivos que reviertan los efectos de la demencia una vez manifestada, la prevención sigue siendo un enfoque crucial para ralentizar su aparición y avance. Uno de los posibles factores de riesgo asociados es la infección por herpes zóster (HZ), una enfermedad neurocutánea causada por la reactivación del virus varicela-zóster (VZV), conocido coloquialmente como culebrilla. Este virus puede tener implicaciones más allá de la manifestación cutánea, al afectar potencialmente el sistema nervioso.
En este contexto, un reciente estudio, publicado en la revista Vaccine, ha analizado miles de datos persiguiendo dos objetivos principales: evaluar si la vacunación con la vacuna recombinante contra el zóster (RZV) ofrece un efecto protector frente al desarrollo de la demencia y estudiar la relación entre la infección por herpes zóster, el uso de terapias antivirales y el riesgo de desarrollar esta enfermedad neurocognitiva. Todo ello para explorar no solo el papel preventivo de la vacuna, sino también cómo el manejo de la infección por herpes zóster podría influir en la incidencia de la demencia, abriendo nuevas vías para estrategias de prevención y tratamiento. Entre los resultados más destacados está que las personas completamente vacunadas tenían un riesgo 32 % menor de padecer demencia.
Relación entre el herpes zóster y la demencia
Varios estudios anteriores han señalado una posible implicación del herpes zóster (HZ) en el aumento del riesgo de desarrollar demencia, probablemente debido a mecanismos como la neuroinflamación o la vasculopatía cerebral. En esta línea, dos estudios de cohorte basados en población, publicados en 2017 y 2020, identificaron una asociación significativa entre el herpes zóster y un mayor riesgo de demencia.
No obstante, los hallazgos también indicaron que la administración de terapia antiviral tras la infección por HZ podría reducir dicho riesgo. Estos resultados subrayan la importancia de un tratamiento oportuno y eficaz para minimizar las posibles complicaciones neurocognitivas asociadas con el herpes zóster. Por otro lado, la relación entre la vacunación contra el herpes zóster y la reducción del riesgo de desarrollar demencia aún no está completamente clara, aunque algunos estudios previos han sugerido una asociación entre la vacunación contra el HZ y menores tasas de demencia. Sin embargo, estos análisis se centraron principalmente en los efectos de la vacuna viva contra el zóster (ZVL; Zostavax), que dejó de utilizarse en 2020.
Desde finales de 2017, la vacuna recombinante contra el zóster (RZV; SHINGRIX de GSK) es la única vacuna aprobada y recomendada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) para prevenir la infección por HZ. Esta vacuna ha demostrado una eficacia del 97% en ensayos clínicos, posicionándose como una herramienta clave en la prevención del herpes zóster, aunque su posible efecto en la reducción del riesgo de demencia requiere más investigación.
La vacuna Shingrix de GSK es la única aprobada y recomendada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y ha demostrado una eficacia del 97% en ensayos clínicos, posicionándose como una herramienta clave en la prevención del HZ
Reducción del riesgo
Este reciente estudio de cohorte retrospectivo analizó la asociación entre la vacuna recombinante contra el herpes zóster (RZV) y la reducción del riesgo de demencia, utilizando datos anonimizados de la base de datos Optum Labs Data Warehouse recopilados entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de diciembre de 2022.
En el análisis se incluyeron pacientes inmunocompetentes con al menos 365 días de inscripción continua en el sistema de salud. El período de riesgo comenzó a partir del momento en que los pacientes cumplían con la edad recomendada para recibir la vacuna RZV. Para estimar el impacto de la vacunación, se empleó un modelo de regresión de Cox ajustado, con actualizaciones de las variables cada seis meses para mejorar la precisión en la estimación de los índices de riesgo de demencia. Además, el estudio también examinó la incidencia de infecciones por herpes zóster y el uso de terapia antiviral, evaluando su influencia en el desarrollo de demencia.
En total se incluyeron 4.502.678 personas, de las cuales 206.297 (4,6%) estaban parcialmente vacunadas y 460.413 (10,2%) habían completado el esquema de vacunación contra el herpes zóster (RZV). Los resultados revelaron diferencias significativas en las tasas de incidencia de demencia entre los grupos: 99,1 casos por cada 10.000 personas-año en el grupo completamente vacunado, 108,2 casos por cada 10.000 personas-año en el grupo parcialmente vacunado y 135,0 casos por cada 10.000 personas-año en el grupo no vacunado.
Tras realizar ajustes estadísticos, se confirmó que la vacunación, tanto con una dosis como con el esquema completo de dos dosis, se asoció con un riesgo significativamente menor de desarrollar demencia. Sin embargo, un diagnóstico previo de herpes zóster antes de recibir la primera dosis de la vacuna se vinculó con un mayor riesgo de demencia en comparación con quienes no habían presentado dicha infección.
Por otro lado, el uso de antivirales para tratar la infección por herpes zóster demostró ser un factor protector contra el desarrollo de demencia, subrayando la importancia tanto de la vacunación como del tratamiento adecuado de la enfermedad en la reducción de este riesgo.