El sistema farmacéutico en Europa ante un nuevo contexto estratégico

"El sistema farmacéutico europeo está en una encrucijada histórica. Por un lado, reformas estructurales como la Estrategia Europea; por el otro, desafíos que persisten y requieren decisiones políticas valientes"

farmaceutico

A mediados de la pasada década, cuando el crecimiento económico parecía haber devuelto cierta estabilidad a Europa tras la crisis financiera, el Consejo de la UE adoptó conclusiones para “reforzar el equilibrio en los sistemas farmacéuticos en la UE y sus Estados miembros”. La combinación de precios crecientes, dificultades de acceso a medicamentos innovadores, tensiones presupuestarias en los sistemas públicos de salud y una dependencia creciente de proveedores externos amenazaba la sostenibilidad del modelo. Aquel diagnóstico advertía de la necesidad de reequilibrar incentivos, acceso y resiliencia dentro de la UE.

En los años siguientes, la Comisión Europea impulsó los trabajos preparatorios para revisar la legislación farmacéutica -el llamado paquete farmacéutico y la legislación de evaluación de tecnologías sanitarias. Se hablaba de acelerar autorizaciones, fomentar la competencia de genéricos y biosimilares y adaptar el marco regulatorio a terapias avanzadas y a la medicina personalizada. Con ello se reflejaba la conciencia de que el statu quo no bastaba para afrontar los retos que entonces se dibujaban en el horizonte.

Entonces llegó la pandemia. La COVID-19 paralizó economías, puso en jaque a los sistemas sanitarios, y actuó como un revelador implacable de las fragilidades estructurales del sistema farmacéutico europeo. Europa descubrió hasta qué punto dependía de terceros países para medicamentos esenciales y cómo una crisis global podía comprometer el suministro en cuestión de semanas. La carrera por las vacunas mostró fortalezas y debilidades, pero, sobre todo, una enorme potencialidad cuando la UE actuaba de manera coordinada.

De la experiencia traumática surgió una Estrategia Farmacéutica para Europa más ambiciosa, concebida como un marco integral para garantizar el acceso a medicamentos asequibles, reforzar la competitividad industrial y mejorar la preparación ante futuras crisis. La política farmacéutica ya no podía pensarse solo en términos de salud pública, sino también como una cuestión estratégica, industrial y geopolítica. Innovación, sostenibilidad y asequibilidad, seguridad de suministro y autonomía estratégica pasaron a formar parte del mismo relato.

El Informe Draghi supuso un punto de inflexión al advertir que Europa estaba perdiendo terreno frente a otras grandes economías en sectores clave de alto valor añadido, entre ellos el farmacéutico y el biotecnológico. El informe subrayó la necesidad de invertir más y mejor en I+D, reducir la fragmentación regulatoria y crear un entorno atractivo para que la innovación se desarrolle y se produzca en suelo europeo. En el trasfondo estaba una idea clara: sin una base industrial sólida, la autonomía estratégica es solo una aspiración retórica.

Entonces, la Guerra de Ucrania reconfiguró el tablero geopolítico y económico europeo. El aumento de los precios de la energía, las disrupciones logísticas y la creciente incertidumbre reforzaron la percepción de vulnerabilidad de industrias intensivas en capital y energía, como la farmacéutica. Al mismo tiempo, el conflicto aceleró la toma de conciencia sobre la necesidad de reducir dependencias críticas y diversificar suministros, no solo por razones económicas, sino también de seguridad.

Aun antes de finalizar la discusión sobre el paquete farmacéutico, legislación básica que rompe donde empiezan las competencias nacionales, la UE ha empezado a discutir dos instrumentos concretos que, de alguna manera, ensanchan el alcance de esta. En primer lugar, el Critical Medicines Act como una respuesta directa a los problemas de suministro, con el objetivo de identificar medicamentos esenciales, reforzar la producción dentro de la UE y priorizar la resiliencia en las políticas de compra pública. En paralelo, el Biotech Act que muestra la ambición de situar a Europa en la vanguardia de terapias avanzadas, inteligencia artificial aplicada a la salud y nuevos modelos de desarrollo farmacéutico. A todo ello se suma la presión externa derivada de la política comercial de los Estados Unidos que ha intensificado la competencia global. Para Europa, el riesgo no es solo perder cuota de mercado, sino quedar rezagada en la próxima ola de innovación terapéutica si no actúa con decisión.

En España no hemos permanecido ajenos a esta evolución y hemos definido una estrategia para, en un contexto sostenible, fortalecer nuestra industria, atraer inversiones, consolidar la capacidad investigadora y aumentar el valor añadido de nuestra producción. El debate interno sobre el marco regulatorio y el equilibrio entre control del gasto, acceso y competitividad refleja, en realidad, las mismas tensiones que atraviesan el conjunto de Europa: cómo sostener un sistema público fuerte sin debilitar el tejido industrial que lo hace posible. La visión e implicación integrada que propone la Estrategia de la Industria Farmacéutica en España no solo nos coloca en una posición privilegiada de salida, sino que es un modelo que la UE debería adoptar.

El sistema farmacéutico europeo se encuentra en una encrucijada histórica: por un lado, reformas estructurales como la Estrategia Farmacéutica Europea, el Critical Medicines Act y los impulsos de competitividad del Informe Draghi trazan una hoja de ruta ambiciosa para una industria más innovadora, resiliente y estratégica. Por otro, los desafíos persisten —desde la dependencia de suministros externos hasta tensiones regulatorias internas— y requieren decisiones políticas valientes y cooperativas. Si lo conseguimos, el sistema farmacéutico europeo puede salir de esta etapa no solo más equilibrado y resiliente, sino también mejor preparado para ofrecer innovación, acceso, seguridad y sostenibilidad a las generaciones futuras.

*César Hernández García. Director General de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia. Ministerio de Sanidad