Hablar de equidad en sanidad en un territorio archipelágico como el nuestro no es un ejercicio teórico, es un desafío estructural. En Canarias, garantizar que una persona reciba la misma calidad asistencial con independencia de la isla en la que viva es uno de los mayores retos del sistema sanitario y, al mismo tiempo, el principio que orienta las prioridades de 2026 de esta Consejería de Sanidad. El lema que nos guía, ‘Islas iguales’, no es solo un compromiso político; es una exigencia técnica, organizativa y presupuestaria que marca el rumbo de nuestra línea estratégica.
Este objetivo de cohesión se traduce en una apuesta clara por la sanidad pública en las cuentas de 2026. El presupuesto sanitario alcanza los 4.598 millones de euros, lo que supone un incremento del 5,3 por ciento respecto al ejercicio anterior y representa 1,10 euros de cada tres del presupuesto total de la Comunidad Autónoma, destinados a la salud de los canarios.
Esta inversión no responde únicamente a un crecimiento global del sistema, sino a garantizar una atención homogénea en las ocho islas, optimizando la estructura y mejorando las infraestructuras sanitarias de proximidad. Destinamos 185,5 millones de euros a ampliar centros de salud, modernizar hospitales y, de forma muy especial, dotar de tecnología de vanguardia a las islas no capitalinas, reduciendo de manera efectiva la brecha en el acceso a recursos diagnósticos y terapéuticos de alta complejidad.
Para que estas transformaciones sean sostenibles y no se diluyan en el tiempo, hacen falta estrategias institucionales que reconozcan los problemas de fondo, promuevan soluciones valientes y apoyen las iniciativas que surgen de la práctica clínica diaria. En el ámbito de la humanización, hemos dado un paso de justicia social al actualizar las dietas por desplazamiento, alojamiento y manutención para pacientes y familiares que deben ser atendidos fuera de su isla de residencia. Esta partida, que no se revisaba desde 2018, se eleva en 2026 hasta casi cuatro millones de euros. Se trata de un avance sustancial para reducir el impacto emocional y económico que estos desplazamientos suponen para muchas familias canarias, reforzando nuestra visión de un sistema más cercano, sensible y consciente de la realidad geográfica que nos define.
La mejora de la experiencia del paciente debe ir necesariamente acompañada del fortalecimiento de nuestros equipos humanos. En este sentido, la estabilización de más de 12.000 plazas del Servicio Canario de la Salud constituye el mayor proceso de consolidación de la historia de nuestro sistema sanitario. Este hito, junto con otras medidas de gestión de personal, contribuye decisivamente a mejorar la retención y atracción de talento profesional.
Bajo este mismo prisma de equidad, la transformación digital se consolida en 2026 como una herramienta estructural para avanzar en el concepto de ‘Islas iguales’. La inversión en Salud Digital alcanza este año los 31,6 millones de euros, destinados a mejorar la interoperabilidad, la seguridad clínica y la accesibilidad. La implantación definitiva del Visor de Historia Clínica Unificada permite que la información clínica acompañe al paciente con independencia de dónde sea atendido, un elemento clave en un sistema con alta movilidad interinsular. A ello se suman innovaciones en la gestión, como los recordatorios de citas y el desarrollo más profundo de la herramienta miSCS, orientadas a simplificar la relación de la ciudadanía con su sistema de salud.
“La inversión en Salud Digital alcanza este año los 31,6 millones de euros, destinados a mejorar la interoperabilidad, la seguridad clínica y la accesibilidad”
Este año, uno de nuestros focos prioritarios será seguir fortaleciendo la Atención Primaria en las islas no capitalinas, mejorando su capacidad resolutiva y su coordinación con el nivel hospitalario. Los programas de continuidad de cuidados tras el alta han demostrado ser especialmente eficaces en entornos donde la dispersión geográfica supone una dificultad añadida. Reducir desplazamientos innecesarios y garantizar un seguimiento adecuado en el propio entorno del paciente no es solo una cuestión de eficiencia, es una cuestión de humanización de la sanidad.
En la misma línea, la atención a la cronicidad será un eje determinante. El envejecimiento poblacional y el aumento de patologías complejas exigen modelos más integrados que superen la lógica asistencial fragmentada.
En cuanto a la atención hospitalaria, la reducción de los tiempos de espera ha sido uno de los retos más exigentes de la legislatura. Tras dos años de trabajo intenso, hemos logrado disminuir el número de personas pendientes de una operación en un doce por ciento. Cuando iniciamos esta etapa, la espera media superaba los 153 días; hoy, esa demora se ha reducido en 47 días, confirmando la tendencia continuada a la baja y situándonos ya por debajo de la media nacional.
Asimismo, la salud mental y la salud pública completan este enfoque territorial con el refuerzo de la red de atención psicológica en Primaria y el impulso a la futura Ley de Salud Pública de Canarias, herramientas que nos permitirán una mejor anticipación ante riesgos sanitarios y fortalecer la promoción de la salud y la prevención.
Sostener la sanidad pública no es una tarea de corto recorrido; es una responsabilidad continua que exige coherencia, compromiso y una visión compartida de archipiélago. 2026 será un año clave para consolidar un modelo sanitario que evalúe cada política, cada inversión y cada innovación tecnológica desde un criterio esencial: que la excelencia sanitaria no dependa nunca del código postal. En ese camino está Canarias, trabajando con firmeza para que su sistema sanitario siga siendo pilar de cohesión social y reflejo de una comunidad que cuida de todas las personas por igual en cada una de nuestras ocho islas.
*Esther Monzón es consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias.