UCB, más allá de la innovación terapéutica: la creación de valor social como imperativo estratégico

"Nuestro enfoque se centra en aportar valor donde existen necesidades médicas no cubiertas, pero también en colaborar con los agentes del ecosistema sanitario para encontrar fórmulas que garanticen la sostenibilidad económica"

Históricamente, el éxito de la industria biofarmacéutica se ha medido a través de un prisma central: la capacidad de transformar la investigación científica en soluciones terapéuticas eficaces. Sin duda, la innovación biomédica sigue siendo nuestro motor y nuestra razón de ser como industria. Sin embargo, este enfoque ya no es suficiente. La entrada en vigor de normativas como la evaluación de riesgos medioambientales (ERA) está redefiniendo nuestra industria para que la sostenibilidad sea una prioridad central. El liderazgo responsable exige que miremos más allá de la innovación terapéutica para comprender que nuestra verdadera misión es la creación de valor social compartido.

En UCB, estamos convencidos de que nuestro impacto no se detiene en el momento en que un paciente accede a uno de nuestros tratamientos. Nuestra responsabilidad comienza mucho antes y se extiende mucho más allá. Para nosotros, la sostenibilidad no es una iniciativa aislada, sino un valor transversal que debe estar presente en toda nuestra actividad. Es el eje que garantiza nuestra resiliencia y vitalidad como organización a largo plazo y la brújula que guía nuestras decisiones estratégicas.

Con este compromiso, en UCB entendemos la sostenibilidad desde una perspectiva integral y holística. No podemos disociar la salud de las personas de la salud del planeta o de la sostenibilidad económica de los sistemas sanitarios. Estos elementos forman un todo indivisible. Por ello, nuestra estrategia busca reflejar las conexiones profundas entre el bienestar humano, el medio ambiente y el progreso de las comunidades de las que formamos parte.

Cuando hablamos de generar un impacto social positivo, nos referimos a un compromiso bidireccional. Por un lado, nos enfocamos en mejorar la vida de las personas que conviven con enfermedades graves, asegurando que la innovación sea sinónimo de calidad de vida. Para que la innovación científica genere un impacto social real, debe ir acompañada de un compromiso firme con la equidad. No basta con descubrir el mejor tratamiento si este no llega a quien lo necesita de manera sostenible para el sistema. Por ello, trabajamos para que esta innovación sea equitativa y accesible, fortaleciendo la resiliencia de los sistemas públicos de salud para que nadie se quede atrás.

Pau Ricós, director general de UCB Iberia

Nuestro enfoque se centra en aportar valor donde existen necesidades médicas no cubiertas, pero también en colaborar con los agentes del ecosistema sanitario para encontrar fórmulas que garanticen la sostenibilidad económica. Creemos en un modelo donde el valor se mida por los resultados en salud y por el impacto positivo en la vida diaria de los pacientes y sus cuidadores, reduciendo la carga de la enfermedad en la sociedad.

Y, junto al compromiso con la innovación sostenible y el acceso a ella, el tercer pilar que hemos reforzado con mayor determinación es el concepto de «salud planetaria». Porque la salud de las personas va de la mano con la salud del planeta en el que vivimos. No obstante, la necesidad acuciante de mayor sostenibilidad se ve amenazada por la sombra del greenwashing, una tendencia peligrosa que banaliza la importancia y el trabajo llevado a cabo para velar verdaderamente por un planeta sano.

En este sentido, en UCB Iberia hemos alineado nuestras operaciones con objetivos ambiciosos de descarbonización. Nuestro compromiso con el ‘Net Zero’ no es una declaración de intenciones, sino una hoja de ruta con resultados tangibles: a nivel global, hemos logrado reducir nuestras emisiones en un 33% en los últimos seis años. En España, seguimos optimizando nuestra huella ambiental, minimizando el impacto de nuestras soluciones apostando por el ecodiseño de nuestros productos y promoviendo una gestión responsable de los recursos. Porque entendemos que cuidar el entorno es una extensión natural de nuestra vocación de cuidado al paciente.

Nada de esto sería posible actuando solos. La complejidad de los desafíos sociales y ambientales a los que se enfrentan todos los sectores, pero sobre todo la industria farmacéutica, exige algo que podríamos denominar ‘alianzas para el impacto’. Nuestra reciente adhesión a Forética en España es un ejemplo de nuestra voluntad de sumar voces y compartir aprendizajes. Solo a través de la colaboración con profesionales de la salud, administraciones públicas, asociaciones de pacientes y otras organizaciones, seremos capaces de acelerar la transición hacia una sociedad más justa e inclusiva.

Este compromiso externo debe reflejarse también internamente. Con esta convicción, fomentamos una cultura basada en la diversidad, la equidad y la inclusión, donde nuestros empleados se sientan parte de una misión trascendente. Una empresa con impacto social positivo empieza por ser un lugar donde el talento se siente valorado, respetado y motivado a formar parte de esta transformación en la sociedad. Nuestra visión es clara: queremos formar parte de un cambio sistémico en materia de sostenibilidad. Aspiramos a ser aliados en la creación de una economía del valor donde el éxito no se mida únicamente por indicadores productivos, sino también por la capacidad de aportar valor al bienestar humano y del planeta.

En definitiva, en UCB vamos más allá de los avances científicos. Trabajamos cada día para que cada innovación sea una semilla de progreso social. Porque nuestra verdadera medida del éxito no está solo en lo que somos capaces de descubrir desde la innovación, sino en el legado de salud, seguridad y bienestar que dejamos en las comunidades donde vivimos y operamos. Este es nuestro compromiso, nuestra forma de entender la medicina y nuestra responsabilidad con las generaciones venideras.

*Pau Ricós es director general de UCB Iberia.