El Servicio de Microbiología Clínica de la Fundación Jiménez Díaz ha sido distinguido con el Premio Best in Class (BiC) 2025 al Mejor Servicio de Microbiología, un galardón que reconoce la excelencia en la atención sanitaria, la calidad asistencial y el compromiso con la innovación y la docencia.
Ignacio Gadea Gironés, jefe de servicio de Microbiología, indicó que este reconocimiento supone un motivo de orgullo compartido y un reflejo del esfuerzo colectivo. «Es un reconocimiento al trabajo en equipo. En un servicio central, como es el caso del Servicio de Microbiología, la coordinación entre los diferentes estamentos y turnos resulta esencial para la realización de un trabajo eficiente», subrayó en declaraciones a este medio.
En la gala Ignacio Gadea, y Jaime Esteban Moreno, jefe asociado del Servicio, fueron los encargados de recoger el galardón. El premio lo entregaron Inmaculada Ibáñez, directora general de Investigación y Docencia de la Comunidad de Madrid; Patricia Ruiz, vicepresidenta de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC y Rui Nunes, de Biomérieux.
Gadea destacó que el galardón tiene un valor especial porque pone en relieve la importancia de la cooperación dentro de un área que, aunque menos visible para el paciente, es clave en la seguridad y la eficacia de la asistencia sanitaria. «Recibir este reconocimiento es un orgullo y un premio para todos y cada uno de los integrantes de este equipo», añadió.

Un servicio volcado en el paciente
La Fundación Jiménez Díaz se ha consolidado como un referente en calidad asistencial, y su Servicio de Microbiología no es una excepción. Para Gadea, una de las claves del éxito radica en su enfoque eminentemente clínico y en su implicación directa con el resto de los servicios hospitalarios. «El Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz es un servicio volcado en el paciente», afirmó.
Aunque su dotación tecnológica y sus resultados son comparables a los de cualquier gran hospital terciario, la diferencia, según su responsable, reside en la vocación de colaboración y en la integración con el resto de áreas asistenciales. «Nuestro servicio tiene, de siempre, una vocación clínica: se implica en las diferentes comisiones del hospital, participa activamente en el control de la infección y en el uso racional de los antibióticos, mantiene sesiones conjuntas con otros servicios y tiene a gala estar siempre a disposición de nuestros compañeros clínicos», explicó Gadea.
Este enfoque transversal, basado en la cooperación y el diálogo constante con los equipos asistenciales, ha permitido reforzar la respuesta del hospital ante los retos que plantea la patología infecciosa, además de mejorar la gestión del uso de antimicrobianos, un ámbito de creciente importancia en la lucha frente a las resistencias bacterianas.
Tecnología y humanismo, un equilibrio necesario
En una época de avances tecnológicos vertiginosos, Gadea destaca que el verdadero valor diferencial del servicio no radica tanto en la incorporación de una tecnología concreta como en el modo de integrarla dentro de una práctica clínica centrada en el paciente. «La tecnología está en continua revisión y puesta al día, pero no creo que haya sido una innovación concreta o la implementación de algún nuevo método lo que marque la diferencia», reconoció.
Para el jefe de servicio, la excelencia alcanzada es el resultado de una evolución sostenida y de una forma de entender la microbiología como disciplina al servicio de la medicina integral. «Ha sido consecuencia de la profundización de nuestra creencia en la importancia de una actividad volcada hacia los pacientes, junto con nuestros compañeros clínicos», detalló.
A ello se suma la apuesta por la integración entre la investigación y la asistencia, una de las señas de identidad de la Fundación Jiménez Díaz. «Hemos profundizado en nuestra apuesta por la integración de una investigación básica y/o aplicada en el entramado asistencial, sin olvidar nuestra vocación docente para los alumnos de Medicina y Enfermería, así como para la formación de nuevos especialistas», añadió Gadea.
Liderar la transformación con inteligencia artificial
De cara al futuro, el Servicio de Microbiología Clínica de la Fundación Jiménez Díaz afronta nuevos retos con una visión de liderazgo y adaptación continua. Como señala su responsable, la microbiología vive una etapa de profunda renovación en la que la digitalización y la inteligencia artificial (IA) serán piezas clave. «La microbiología, como el resto de la medicina, está en constante renovación. A corto y medio plazo debemos liderar el cambio que ya supone la integración de la Inteligencia Artificial en los diferentes procesos diagnósticos», afirmó.
Gadea considera que la IA tendrá un papel determinante en la mejora de la precisión diagnóstica, la detección precoz de infecciones y la optimización del uso de antibióticos. «La integración de la inteligencia artificial en todo el proceso diagnóstico de la enfermedad infecciosa, del control de la infección y del uso racional de los antibióticos es, en sí misma, un gran reto», subrayó.

Un reconocimiento a la excelencia colectiva
El Premio BiC 2025 al Mejor Servicio de Microbiología no solo reconoce la calidad técnica y científica del equipo, sino también su compromiso con la mejora continua, la formación y la colaboración multidisciplinar. En palabras de Gadea, este logro «es un premio para todos y cada uno de los integrantes del equipo», pero también un estímulo para seguir avanzando.
En un contexto en el que las enfermedades infecciosas continúan representando un desafío global, servicios como el de la Fundación Jiménez Díaz demuestran que la excelencia nace de la conjunción entre innovación tecnológica, rigor científico y una profunda orientación al paciente.
«Nuestro objetivo es seguir mejorando, siempre con la mirada puesta en el paciente y en el trabajo conjunto con nuestros compañeros clínicos», aseguró Gadea.
Mención de Honor – Hospital General Universitario Gregorio Marañón

Además, en esta XX edición de los Premios Best in Class (BiC) 2025, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón recibió la Mención de Honor en la categoría de Mejor Servicio de Microbiología, reconocimiento que refuerza el liderazgo y la calidad de los servicios de microbiología hospitalaria en el ámbito nacional.

«Recibir esta mención supone una gran satisfacción para todo el equipo», destacaron Patricia Muñoz, jefa del servicio, y Roberto Alonso, jefe de sección. «Es un reconocimiento al esfuerzo conjunto de todas las personas que forman parte del Servicio: el personal administrativo, de enfermería, los técnicos y los facultativos. Solo remando todos en la misma dirección y manteniendo siempre en el centro lo verdaderamente importante —el paciente— es posible alcanzar resultados excelentes».

Entre las claves que han llevado al servicio a este reconocimiento, ambos señalan la formación continua, la exigencia y la mejora constante. «Cada profesional del servicio comparte la misma idea: hacer las cosas bien no es suficiente, siempre hay que aspirar a hacerlas mejor», subrayaron.
En los últimos años, el Gregorio Marañón ha impulsado una atención microbiológica continuada 24/7, lo que ha permitido reducir los tiempos de respuesta diagnóstica y optimizar la atención al paciente. Asimismo, el servicio ha incorporado nuevas plataformas de diagnóstico rápido, molecular y proteómico, especialmente útiles en patologías críticas como la sepsis, donde cada minuto resulta vital.

De cara al futuro, el equipo se marca como objetivo seguir reforzando la prevención, la vigilancia microbiológica y la formación de nuevos profesionales. «Nuestro gran objetivo sigue siendo mejorar la vida de los pacientes con infección. Solo apostando por la excelencia, la innovación y el aprendizaje continuo podremos seguir avanzando en beneficio de los pacientes y del sistema sanitario·, concluyeron.
El reconocimiento de bioMérieux
Este premio cuenta con el apoyo de bioMérieux, quien reconoce «la labor del Laboratorio de Microbiología en la atención y manejo de los pacientes con enfermedades infecciosas, en particular en la lucha contra las resistencias antimicrobianas, la sepsis y las enfermedades respiratorias». «Estas son realidades cada vez más desafiantes, que incluso ponen en riesgo la Salud Pública y la capacidad de luchar contra las enfermedades infecciosas con la eficacia que estamos acostumbrados», señalaron.
Y apuntan al alto valor médico de las soluciones de diagnóstico in vitro que la compañía pone a disposición de las instituciones para «una toma de decisión más rápida y adecuada y en el incremento de la eficiencia del sistema de Salud».